Huachicol de agua ordeña a San Agustín Etla

Jesús SantiagoJesús Santiago

El Río San Agustín con agua aún en tiempo de secas.

De los manantiales de San Agustín Etla al año se envían a la ciudad capital en promedio 6 mil 307 millones 200 mil litros de agua, pero sólo llega el 30 por ciento. El otro 70 por ciento se “pierde” en tomas clandestinas que “se cuelgan” de los 14 kilómetros de tubería que recorren cuatro agencias del municipio de San Pablo Etla y dos más de Oaxaca de Juárez.

La obra de “un nuevo acueducto con una línea de 30 pulgadas” que en 2010 realizó la administración previa, “se suspendió porque en el trayecto las agencias y municipios han exigidos muchas obras”, justifica el director Técnico del Sistema de Alcantarillado y Agua Potable de Oaxaca (SAPAO), Guilebaldo Mijangos Calvo.

Problema sin solución

El problema de “ordeña” de agua es bien conocido, pero definir un número, si quiera aproximado de usuarios “pirata” es imposible, la tubería atraviesa por predios particulares a los cuales las autoridades carecen de competencia para entrar.

San Agustín Etla “da una aportación original de salida de 120 litros por segundo” pero, por las tomas clandestinas, al cárcamo de bombeo del Tecnológico de Oaxaca “llega menos de la mitad” de agua.

Las cifras del funcionario difieren con las del presidente del Comisariado de Bienes Comunales de San Agustín Etla, Erick Pérez Ruiz, quien asegura que en esta época de estiaje se envían 130 litros por minuto. En época de lluvia el aforo es de hasta 250 litros por segundo.

El promedio anual, estima, es de 250 litros por segundo, es decir 6 mil 307 millones 200 mil litros al año que llegan por gravedad al cárcamo del Tecnológico, sin necesidad de invertir en bomba alguna.

Si los convenios con el Gobierno del Estado para que en 2019 los Bienes Comunales de San Agustín reciba tres millones de pesos para “obra social, nómina y conservación del bosque”, cada litro de agua costaría 0.00047 pesos, ni una milésima de un centavo.

Si se toma en cuenta que 70 por ciento de ese aforo se queda con “los huachicoleros del agua”, el costo se eleva, pero lo que es todavía peor, merma la capacidad de abastecimiento de la ciudad y los nueve municipios a los que SAPAO le suministra el líquido con la que extrae de 38 pozos profundos.

San Agustín, el pueblo que ayuda a saciar la sed

Cuando el agua del Río San Agustín y la sombra de los encinos se juntan en estas montañas dos mil metros más altas que el mar, se dificulta saber si aún es invierno o la primavera está en marcha.

Con el sol en el cénit, sin nubes que sirvan de filtro, el calor se siente en los cerros desnudos, pero donde hay bosque y río, se puede disfrutar de una certeza: éste es un oasis en temporada de sequía.

Montañas más arriba, a 25 kilómetros de la cabecera municipal, el corazón de la fuente -todavía inagotable- de agua, la conforman cuatro manantiales: Mano de León, El Cárcamo, Buche Gallina y Gregorio.

Tras su nombramiento como Marques del Valle de Oaxaca, el español Hernán Cortés de Monroy, en 1540 comenzó a dominar cuatro Villas, incluida la del Valle de Etla.

De acuerdo con documentos de la hacienda Molinos de Lazo en la Colección Luis Castañeda Guzmán, en 1543, a través de Diego de Guinea, compró por cien pesos una porción de tierra “con el sitio para casas de un molino”, ya que deseaba sembrar trigo y 4 mil 500 árboles de moreras.

En 1584 la Corona Española entregó a este pueblo los títulos primordiales que incluían lomas, montañas, ojos de agua, arroyos y ríos e incluso 4 mil hectáreas de bosque en disputa con el municipio vecino de Nuevo Zooquiapam.

Frente al tanque de sedimentación Ismael Enríquez Cruz, jefe de Monte de los Bienes Comunales, subraya la advertencia que años atrás han empezado a hacer:

El caudal ha bajado, la sequía actual es reflejo del cambio climático y, para abril o mayo, el aforo puede disminuir a 80 litros por segundo.

El agua para fábricas

A finales del Siglo XIX los extranjeros José Zorrilla y Jacobo Grablisson establecieron las fábricas de hilados y tejidos que se beneficiaron con exenciones fiscales que les concedió el exgobernador, Luis Mier y Terán, a cambio de montar un motor hidráulico de sesenta caballos de fuerza que se conoció como “La Luz”, la primera hidroeléctrica que alimentaba de energía eléctrica a la ciudad de Oaxaca y que actualmente está en ruinas.

En 1910, el hacendario y dueño de los Molinos del Lazo, Rafael de la Cajiga, acordó con el municipio de Oaxaca de Juárez la compra y venta de aguas que provenían de este municipio a cambio de 50 mil pesos, pero la Ley de aguas de 1905 echó abajo el acuerdo.

Añejo acuerdo

Aún así, desde 1924 el municipio de San Agustín Etla empezó a proporcionar el 75 por ciento del volumen de su agua a la ciudad de Oaxaca. Todavía operaban las fábricas de hilados y tejidos San José y Vista Hermosa –hoy Centro de las Artes de San Agustín (CASA)- que producían energía en su hidroeléctrica La Soledad, ahora Fábrica de Arte y Papel.

Frente a la hidroeléctrica La Luz una zanja de cemento de 1.2 metros de ancho desvía por 4.3 kilómetros el agua del río San Agustín al tanque La Soledad, de donde baja a través de canales al estanque La Loma, para después llegar a un tanque de sedimentación y que llaman La Media Naranja, donde se divide el agua para el consumo de 4 mil pobladores de San Agustín y la que llega a la ciudad de Oaxaca.

Frente a ese tanque de sedimentación Ismael Enríquez Cruz, jefe de Monte de los Bienes Comunales, subraya la advertencia que años atrás han empezado a hacer:

El caudal ha bajado, la sequía actual es reflejo del cambio climático y, para abril o mayo, el aforo puede disminuir a 80 litros por segundo.