Colectivo Cuenteros| Fragmentos para construir un recuerdo

¿Qué es un recuerdo?

¿Un sonido como tu nombre, o una imagen como tu foto?

Porque yo, en este momento no pronuncio tu nombre, ni miro tu foto, y aún así, te recuerdo.

I

Llegamos a un pequeño pueblo al sur de la ciudad. Desde la entrada pude notar que el camino era empedrado y que la gente prefiere caminar; incluso las calles carecen de banquetas, dominan los pies y los autos no pueden más que ceder ante sus pasos. Convive la gente. Se les mira tranquilos en la forma en que caminan, saludan y se detienen a platicar. Siento como si supiera qué se siente platicar con ellos, pero al mismo tiempo algo me detiene.

II

Dice Lucía que venimos aquí para que recuerde. Dice que en este pueblo pasé mis primeros años entre sus calles empedradas y el caminar de su gente, pero nunca salimos a verlo. Todos los días me siento en el jardín que está frente a la casa y me quedo sentada debajo de un corredor, en medio de dos pilares que dan suficiente sombra para no sentir calor ni frío. El jardín es puro césped; ninguna flor mancilla el extenso verde que cubre la vista, solo hay un pozo seco cerca de una barda de adobe que se ha cuarteado debido al temblor del mes pasado. No hay perros, ni gatos, ni gallinas; no hay ruido. No hay flores, ni aromas, ni colores.

III

Tengo un álbum de fotos donde puedo verme, con mis cabellos trenzados, mis mejillas hinchadas y mis grandes ojos cafés, pero lo que más me gusta ver son mis labios, pequeños pero carnosos, rosados. Debo sonreír un poco más para la siguiente foto; es una pena que con estos labios siempre salga muy seria.

IV

Esta mañana intenté abrir la puerta que da a la calle y solo he conseguido que Lucía se enfade conmigo. Dijo que me quitaría el álbum de fotos como castigo, así que lo tiré al pozo. Ahora me he quedado sin mis fotos, que era todo lo que tenía. Lucía se soltó a llorar, pero quien debe llorar soy yo. Ahora está molesta, pero pienso que es normal que las familias peleen; en un rato más terminaremos por estar contentas. Seguro se siente culpable, seguro terminará disculpándose, incluso compraremos otro álbum, es cuestión de tiempo.

V

Francamente, los días han sido cada vez más aburridos. Estoy rodeada por paredes sin ventanas y puertas cerradas con llave, pero aún guardo la esperanza de que pronto saldré a pasear por esas calles empedradas, a platicar con la gente… Debo arreglarme, vestirme, peinarme… Ahora que lo pienso, en la casa tampoco hay espejos.

VI

"¿Qué es un recuerdo?" Pienso que es una voz, una voz como la voz de la gente que platica por las calles empedradas, es una voz como el nombre y apellidos que pronuncian los extraños, pues por ello dicen conocerse; recordarse. Una voz que se escucha muy quedito allá a lo lejos, detrás de la barda de adobe que se cuarteó por el temblor del mes pasado. El recuerdo es una voz que le entra por los oídos a la gente que camina por las calles empedradas y se detienen a platicar, pero aquí en esta casa no hay ventanas que lo dejen entrar o puertas abiertas que me dejen salir, por eso es que yo no recuerdo.

VII

"No, el recuerdo no es una voz, es una imagen". Ahora me doy cuenta, yo maté al recuerdo cuando escondí el álbum de fotos en el pozo seco. En él estaba grabada la forma de mi rostro y… "¿cómo era mi rostro?" Era como una barda de adobe cuarteada por el temblor del mes pasado. No, ése es mi nombre. Era como un jardín sin flores y sin mariposas. No, esos son mis labios. Era como las calles empedradas de un pueblo donde conversa la gente. No, no, no era así. No sé cómo era mi rostro, ni cómo me llamo. Si tan solo tuviera el álbum.

VIII

Esta mañana no me he podido levantar de la cama, así que me hice como la que siguiera durmiendo. De todos modos, en esta casa ya lo he visto todo; lo que quiero ver está más allá de la barda de adobe. Primero sentí la preocupación de Lucía; luego se hizo un alboroto. Llegaron muchos extraños: me piden que despierte, lloran, pero poco a poco comienzan a guardar silencio y yo con ellos. Quiero despertar, pero no puedo.

IV

Me cambiaron de ropa, me peinaron y luego sentí el maquillaje sobre mi cara. ¿Será que harán una fiesta cuando despierte y por eso me están arreglando? ¿O es que me preparan para tomarme una foto? No puede ser una fiesta: las lágrimas de Lucía escurren por toda la casa, el eco lleva a todas partes su tristeza; no se puede hacer una fiesta si todos están tristes. Seguro es por una foto.

X

Huele a flores, parece que hay flores, y se oye ruido; murmullos de gente extraña. No puedo ver las flores, se han ido las imágenes justo cuando han llegado los colores a la casa, pero me quedan los sonidos para escuchar lo que dice la gente. Escucho la voz de Lucía entre todas las voces; se aproxima, algo me susurra mientras siento sus manos acariciarme la frente. Siento mi frente a través de sus manos y se siente arrugada. Tengo miedo. Me esfuerzo por hablar, pero mi boca no se mueve. Ni mis manos, ni mis pies se mueven. Lucía solloza mientras alisa mi rostro arrugado, y entonces florece el recuerdo entre sus manos. Sin embargo, todo sigue oscuro.

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