Un oficio para una nueva vida; reclusos artesanos en Oaxaca

Todo un arte, la elaboración de bolsas de mano

No mira de frente, pero de reojo, el agua de sus ojos afables amenaza con delatarlo, respira, se contiene, lo más difícil de su encierro ha sido olvidar poco a poco la sensación de los pequeños brazos de sus hijos ceñidos a su cuello;  lo mejor, encontrar en el tejido de bolsas una motivación.

A seis meses de su egreso del centro Penitenciario de Santa María Ixcotel, ya sabe a qué va a dedicar su nueva vida. 

Sentirse útil es un sentimiento que Isidro, de 43 años de edad, comparte con Darío y Flocelo, quienes como él aprovechan la enseñanza de los ejes Trabajo y Capacitación, dos rectores del Sistema Integral para la transformación del Sistema Penitenciario que se aplica en Oaxaca.

Son parte de la población privada de su libertad (ppl) en el centro penitenciario de Santa María Ixcotel.

Como ellos, un total de 3 mil 197 personas, son la población  de los 12 Centros Penitenciarios y la Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes, que conforman el Sistema Penitenciario estatal, y que pueden aprender un oficio.

Los tres tienen hijos de orígenes humildes: Darío heredero del señorío zapoteco de Zaachila; Flocelo de la estirpe del señor Ocho Venado Garra de Jaguar; e Isidro hijo de los danzantes emplumados, conviven en el taller que fue creado al interior de Ixcotel en el 2014 y con el que obtienen ingresos para su manutención y la de sus familias.

La mirada de Isidro se pierde en la nada, articula palabras nostálgicas, reconoce que cuando ingresó a Ixcotel, pasó nueve meses tratando se asimilar su nueva condición de vida y que ser parte de una actividad productiva literalmente lo salvó de la locura;  ahora como coordinador del taller, sabe que sí se puede salir adelante.

Se convierte en una “luz de esperanza”, como ellos dicen, para canalizar su energía y una vez en libertad, reintegrarse a la sociedad a través del trabajo digno.

A seis meses de su egreso, después de cinco años, que se prevé sea en agosto de 2019,  el originario de Cuilápam de Guerrero, se muestra agradecido por poder ayudar a sus hijos de cinco, nueve y 13 años de edad.

Cuando salga combinará la electricidad con la confección de bolsas, teme irse porque ya tiene muchos pedidos en puerta, por lo que ahora busca heredero en el penal.

Pedidos

Darío, Flocelo e Isidro, trabajan afanosamente.

Actualmente los artesanos de Ixcotel tienen en puerta una entrega de 800 bolsas que deben terminar en agosto de 2019 y que se venderán en la Ciudad de México; y otro pedido para una empresaria en el destino turístico de Cancún y que será muestra en una exposición internacional de artesanías mexicanas.

Darío agradece que los beneficiarios directos del taller sean sus hijos y su principal motivación.

Ellos tejen, esperan, viven un internamiento productivo, agradecidos con las autoridades por poder ser útiles y tener una rehabilitación digna, mientras cumplen sus sentencias para ser parte de la sociedad oaxaqueña, desde la otra trinchera, la fuerza artesanal que pone en alto el nombre de tierras zapotecas en el mundo.