Dolor y éxito: la historia del Chef Zapoteco

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Orgullosamente zapoteca, Gaudencio ahora quiere impulsar a los jóvenes de su comunidad.

Un ejemplo de que el dolor es una oportunidad de crecimiento es, sin duda, Gaudencio Ruiz Mateo, orgullosamente oaxaqueño nacido en Santiago Matatlán y, representante del Continente Americano en el Washoku World Challenge, una competencia de cocina japonesa patrocinada por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de ese país.

Inmigrante que salió de su comunidad a la edad de 17 años, con ilusiones distintas a las que hoy lo posicionan como el primer zapoteco en dirigir la cocina de una importante empresa gastronómica japonesa, el Chef tiene claro que su misión es contribuir a que sus paisanos logren reconocer sus talentos y aplicarlos en su propia tierra.

Una desgracia familiar marca su destino

Gaudencio Ruiz Mateo salió de su natal Matatlán a sugerencia de su hermana Aurelia, apenas unos años mayor que él, para prepararse académicamente en los Estados Unidos y darse la oportunidad de conocer otra cultura.

“Mi hermana ayudaba desde el otro lado de la frontera a la familia, me fuí ilusionado en dedicarme a estudiar. Nadie se imaginaba que ella fallecería poco después de mi llegada”, comenta a Noticias durante su visita a esta Casa Editorial.

El hecho, resultado de un fatal accidente, trastocó el objetivo que llevó a Gaudencio a Los Ángeles y se convierte entonces en proveedor de su familia.

El Chef Zapoteco, platica la forma en que tuvo que sortear la vida en un país que no era el suyo. Los actos discriminatorios, las envidias y en especial, la búsqueda de “ese algo” que en ese entonces no tenía claro, pero que advertía, era el premio al dolor de su familia.

“Luego del fallecimiento de mi hermana, volvimos al pueblo para enterrarla, pero teníamos que seguir; dos meses después regresé a Estados Unidos y a partir de ahí, a perseguir el éxito, yo sabía que algo pasaría en mi vida para bien”, comenta con evidente dolor que aún se refleja en sus ojos.

Su primeros empleos que le redituaron apenas cinco dólares la hora, fueron de polarizador de vehículos y tapicero, oficios que dejó pronto porque no llenaban sus expectativas. Gaudencio quería sentir pasión por su trabajo, una pasión que pronto encontraría en la cocina.

Un mentor cambia su vida

Escucharlo traslada la imaginación hacia Japón y su gente, su saludo evidencia la disciplina y educación que le transmitió su mentor, un Chef que marcó su vida y que, apenas a unas horas de conocerlo, le brindó la oportunidad de aprender el oficio que hoy lo lleva a ser uno de los seis mejores en el mundo en platillos orientales.

“Había recorrido restaurantes de comida hindú, francesa, europea, española y sudamericana; pero fue hasta que ví la preparación de un platillo japonés, cuando sentí el impacto y enamoramiento que se requiere para este oficio; era ahí donde estaba mi destino, en la cocina de ese país”, señala.

La responsabilidad con que desempeñó su tarea, llamó la atención de Tad Takasato, su mentor, el que a partir de ese momento tomó en sus manos la formación de Gaudencio, que paralelamente continuó sus estudios de administración y su especialización en gastronomía internacional.

"Cinco años me entrené en platillos simples, él se negaba a enseñarme más y un día me dijo el motivo: no podía hacerlo porque yo no conocía la historia y cultura japonesa. Eso no fue límite y como no podía viajar conseguí libros, videos, pregunté con empleados de ese país y logré, a fuerza de insistencia, que me transmitiera sus conocimientos”, evoca entusiasta.

A ocho años de distancia de iniciar la travesía, su paciencia, disciplina y amor a la cocina, hicieron posible que Gaudencio fuera el único oaxaqueño que hasta hoy se corona en una competencia gastronómica mundial en Japón.

Le toca a Oaxaca

Mientras llega el día que tome las riendas de la empresa que lo ha contratado y luego de 10 años de estar lejos de su tierra natal, el Chef Zapoteco arribó a Oaxaca para, entre otras cosas, disfrutar de sus padres y promover la creación de un Instituto de Gastronomía en su población de origen.

“Los oaxaqueños nacimos para romper barreras, para demostrarle al mundo que estamos listos para triunfar, para hacer crecer nuestra entidad y apostarle al progreso, por eso estoy aquí porque le toca a mi gente, a mi tierra y motivar a los jóvenes a forjar desde aquí mismo sus historias de éxito y prepararme para proponer la fusión de la historia de Oaxaca y Japón a través de la comida”, puntualizó.