Matan a activista LGTB

Conmoción y duelo en comunidad muxe
Gerardo ValdiviesoGerardo Valdivieso

El aporte invaluable del empresario fue la de empujar a los muxes a mostrarse ante una sociedad llena de prejuicios

JUCHITÁN, Oaxaca.- Durante los festejos de la última vela de las Intrépidas, Óscar Cazorla estaba feliz, contaba sobre su infancia placentera, en la cual no sufrió discriminación; fue el gran amor de su madre y a sus 68 años decía que seguía activo “en la farándula y fuerte como un roble”. El sábado fue encontrado sin vida, con huellas de violencia, en uno de los cuartos de su hotel.

La conmoción no sólo fue de los muxe y los integrantes de la diversidad sexual, toda la ciudad se sacudió por la muerte del empresario que sin pudor mostraba sus alhajas de oro y se había hecho de fortuna por sus negocios.

La misma vela de las intrépidas fue uno de sus negocios y así lo había reconocido, fue una apuesta arriesgada unir la apertura del primer salón de fiestas hace treinta años y la apertura de una vela de “mampos”, como él decía, a la sociedad juchiteca: “fue un éxito”, porque la gente acudió a ver cómo eran el primer salón de fiestas y la vela de muxes.

De las razzias a la vela muxe'

Marinella Miano Borruso en su libro “Hombre, mujer y muxe’ en la sociedad zapoteca en el Istmo de Tehuantepec” escribe que la vela tuvo delegaciones de otros lugares y llegó a tener la relevancia que tuvo por las relaciones de Oscar Cazorla, no en balde vivió en la capital del país 13 años.

Con ese nombre regresaron a Juchitán e iniciaron una festividad que a más de 40 años no sólo llama la atención de medios internacionales sino que visualizó a los muxe’ que pasaron de estar escondidos en la casa o perseguidos por la Policía a desfilar por las calles en festivos convites.

Así lo reconoce el joven escritor muxe’Elvis Guerra.

“Sin Óscar Cazorla, sin la lucha de Óscar Cazorla en pro de la comunidad muxe’, no seríamos lo que somos ahora. Cuando en las calles de Juchitán, hace 40 años, las muxes eran perseguidas y encarceladas, cuyo único delito era el de ser muxe. Cuando antes de las Intrépidas Buscadoras del Peligro, las muxes vivían agachadas ante un sistema patriarcal, machista, homofóbico”.

El aporte invaluable del empresario fue la de empujar la salida de los muxes, a abrir la puerta que estaba vedada a los demás a una sociedad llena de prejuicios, que de pronto se encuentra conviviendo con ellas y además con el beneplácito de la autoridad que acude a coronar a su reina.

Óscar Cazorla, el activista

Yudith López Saynes, dirigente de la primera organización de lucha contra el Sida en la región “Gunaxhii Guendanabani”, reconoció a Óscar Cazorla como un aliado fudamental en los inicios.

Debido a que la pandemia predominaba sobre los homosexuales, decidieron acercarse al líder de las Intrépidas.

La primera plática sobre el Sida y su prevención en Juchitán fue en el Salón Cazorla. El dueño no sólo aceptó convocar a sus amigos muxes sino que las obligó a asistir porque de ausentarse perderían los regalos que recibían como socios.