Triunfar en tierra ajena

La cultura oaxaqueña en California
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En el KoreanTown de los Ángeles, California, Oaxaca está presente

Como muchos oaxaqueños, Fernando López Mateo decidió hace casi tres décadas perseguir el sueño americano; la pobreza pesó tanto que debió sacrificar temporalmente a su familia - esposas y cuatro hijas e hijos-  para aventurarse a atravesar al otro lado del río Bravo.

La década de los 90 fue para López Mateo tan ruin como para el resto de los mexicanos, por la depreciación del peso, unidad monetaria del país, y la inestabilidad económica que provocó restarle ceros a la monea y crearl en nuevo peso. La crisis afectó al sector al que se dedicaba junto con su familia: la producción el mezcal.

La llegada de Fernando a Los Ángeles, California, como la de todos los migrantes oaxaqueño, implicó la inversión de los ahorros; en ese entonces, 300 dólares eran mucho dinero pero había que pagarlos al pollero. Del otro lado, su hermana Soledad lo esperaba para compartir la lucha que sacara a flote a la familia.

Entre las primera opciones estuvo el ser jardinero y cambiar de residencia hacia la ciudad de Fresno, California; los consejos de quienes ya enfrentaban los retos de vivir en un país ajeno al suyo eran no arriesgar en nada que provocara problemas y pérdidas financieras.

“Fue un cambio muy difícil, nunca me acostumbré a estar ahí, lo más doloroso fue dejar a la familia y enfrentar un mundo que no conocía, donde la hermandad y apoyo de los latinos, sobre todo de mis paisanos, me ayudaron mucho”, comentó.

En Estados Unidos, especialmente en Los Ángeles, California muchos oaxaqueños triunfan

Los inicios causan nostalgia, quizá por las circunstancias que enfrentó en su incursión al negocio de la gastronomía en una tierra lejana y ajena a él; huir de inspectores y pagar derecho de piso fue parte de lo que marcó su historia.

Cobro de derecho de piso

“Después de que los inspectores sanitarios terminaban sus labores, colocaba una estufita en la esquina de Normandie y la calle Ocho, en KoreaTown - Barrio Coreano- , para vender tlayudas; había muchos cholos y entonces era un barrio peligroso, un día me abordaron y me exigieron que pagara 20 dólares semanales como derecho de piso”, recuerda sonriente.

Meses más tarde, cerca del lugar, un letrero que promovía la venta de un restaurante en quiebra llamó su atención, muchas voces quisieron convencerlo de que no lo comprara, incluso, el propio inspector sanitario, que durante 25 años había supervisado los negocios de la zona, trató de convencerlo de ello porque nunca habìa funcionado.

Fernando estaba decidido a mostrar la riqueza gastronómica de Oaxaca, eso era lo impugnable, pues en Estados Unidos difícilmente cabría otro tipo de alimentos que no fueran los del lugar.

Matatlán cuna de hombres y mujeres migrantes cuyo sacrificio ha permitido el desarrollo de su comunidad   FOTO: Erick Díaz

El sabor de Oaxaca

“El puntero fueron nueve mil dólares que pusimos entre mi hermana y yo, ella siguió en lo suyo porque temía pérdidas, las ventas desde su inicio fueron de 600 dólares, un monto que nadie creía. No era yo, era el sabor de Oaxaca, su cultura y tradición lo que consolidó el proyecto”, dijo.

Huntington Park, Lynwood, Plaza México y Mar Vista, fueron lugares que albergaron los restaurantes de Fernando. Hoy, luego de la crisis económica que enfrentó Estados Unidos, permanece uno con el mismo éxito, el ubicado en el KoreanTown.

Los fines de semana, la capacidad del establecimiento es por mucho rebasada, la gente espera varias horas en una larga fila para degustar los platillos oaxaqueños que ahi se preparan. Mientras Fernando volvió a su tierra para probar su teoría de que aun con limitaciones, el éxito depende de las personas y no de las condiciones del lugar en que se encuentran, sus hijos siguen la tradición de la cocina de Oaxaca.

“La satisfacción más grande que tengo es que hoy es una empresa que ofrece 160 empleos y de ellos, el 80% los ocupan oaxaqueños. Soy un matatleco que salió tras un sueño y que pudo ayudar a que muchos otros lo cumplieran”, señaló.

La tarea de Lopéz Mateo no se limitó a formar un negocio, como presidente de la Federación Oaxaqueña de Comunidades y Organizaciones Sociales, fue fiel promotor del estado que lo vio nacer.

“A la distancia me siento orgulloso de que Oaxaca tenga más turismo, porque allá y en otros países la verdadera promoción la hacen nuestros paisanos con su esfuerzo, compromiso, sacrificio y devoción por esta hermosa tierra”, puntualizó.