Jacinto Cruz Chávez: arte y emoción

La llegada al mundo

Nace en el pueblo pintoresco de San Pablo Huitzo, Etla, Oaxaca, donde su infancia transcurre entre la vegetación y el paisaje de la tranquilidad cotidiana; desde pequeño comienza con el juego de la construcción en diminuto, con casitas y figuras imaginativas que piensa en descifrar un mañana.

Sus padres, como todos, en su mayoría, se preocupan porque el niño estudie; para ello lo inscriben en la escuela del pueblo; el tiempo transcurre y con él los años se van; el niño dejó de serlo y ahora es un joven con primaria, secundaria y preparatoria.

Viene su definición, lo comenta con su familia de querer ser arquitecto, inscribiéndose en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca.

Contando con una carrera que se presta para trabajar y estudiar, se inscribe en la Facultad de la Escuela de Bellas Artes dependiente de la misma UABJO, llevando talleres con técnicas de pintura mural, trabajando el óleo, acuarela, acrílicas, escultura, tintas, pastel, grabado y collage, entre otros.

Creando

La temática de Jacinto Cruz en la pintura, tiene un sentido cultural profundo. En su obra combina su cromática plasmando la vitalidad y la fuerza, con buen sentido compositivo, de movimiento, que se pierde en el espacio de matices de colores expresivos y vibrantes.

Este es el surrealismo en que crea imágenes propias y únicas en su género. Y para estudiar más sobre el arte, este pintor oaxaqueño se fue a Estados Unidos.

Ha realizado más de cien exposiciones en importantes lugares, como son: San Petersburgo, Rusia; Nueva York; Nueva Delhi, India; El Cairo, Egipto; Washintong D.C.; Argentina y México. Palacio de Gobierno de Oaxaca, Galería “Miguel Cabrera” y Galería Los Siete Príncipes, en Oaxaca.

Crítica

Jacinto Cruz Chávez lleva en mente la creatividad en su ser plástico, tanto como lo sabe describir en sus obras, en el grabado, en la escultura; lleva un motivo muy propio de expresión y de comunicación en su trayectoria del arte, son colores muy propios, con movimientos atrapados en el momento preciso de un lanzamiento.

Es un artista completo porque capta el instante preciso de una naturaleza que embarga la emoción de cualquier espectador. Claro que en gustos se rompen géneros, porque cada artista tiene y goza de su propia creación. Nadie es igual que otro, tal vez nadie imita, sino crea con pasión, con esmero y solamente el público puede aceptar la obra de cada uno de ellos. Pues la gente sabe apreciar y distingue una obra que puede adquirir, ya sea con o sin conocimiento previo.

Hay obras sin atracción y sin embargo, las adquiere el público o el criterio de éste es así, diferente a lo pensado de otra persona. El artista oaxaqueño es creativo, en cualquier aspecto. En cuanto a técnicas varían quienes buscan el mejoramiento de su creatividad, porque es certero que cuando los ánimos están por los suelos, también se sufre; este motivo depresivo lo cual lleva al creador de la obra a plasmar ese estado anímico, quizá no sea normal, pero lo expresa porque es la forma de estar comunicando su psique.

Jacinto Cruz tiene, como cualquier ser humano, sus estados anímicos que lo llevan a comunicar, ya sea el conflicto de polos mentales o de sentimientos no expresivos hablando, sino plasmando en su arte pictórico muy insistente, en el campo de su pincel expresivo.