De Oaxaca, para el mundo

Yaritza.

Cuando comencé a ver "Roma", debo confesar que lo hice con cierto temor y desasosiego. Había escuchado mucho por todas partes sobre ella, en la radio, la televisión, en internet. "Roma" estaba en todas partes y con ella una historia sale a la luz. No se trata de un drama nuevo ni mucho menos, es la historia de todos los días para miles de mujeres de todas las edades que salen de sus hogares para trabajar en el apoyo de casas ajenas.

Una historia que es de todos conocida; así inician muchas de las telenovelas con las que se ha venido contaminando la mente del mexicano; sin embargo, a diferencia de estas, la historia que presenta Cuarón inicia como lo que puede ser considerado un capítulo de "La Rosa de Guadalupe"; termina en un melodrama intenso y desesperanzador, lejos de cualquier final feliz.

En el filme comprendes que existen seres que nos marcan. Personas que con su presencia hacen un cambio significativo en la vida de quienes les rodean, aunque estos ignoren por completo cualquier dato e información sobre ella; así de ingrata suele ser la vida.

A estas alturas, no es ningún secreto que Cuarón siente un profundo afecto por la nana que lo cuidó en su infancia, desde “Sólo con tu pareja” pasando por “…Y tu mamá también” en las que hacía pequeños saludos y tributos; hasta esta ocasión que le dedica un filme completo de más de dos horas para expresarle todo el cariño que le tiene guardado en su ser. Es que "Roma" es eso, a pesar de lo desesperanzador y desolador del film, se encuentra finamente cubierto por un velo de cariño que ablanda el corazón y estruja las entrañas.

Las habilidades como director de Cuarón son innegables. En esta ocasión, nos regala una muestra magistral de trabajo: selección de personajes que raya en lo perfecto, trabajo de edición sumamente cuidado, paneos y planos de secuencia extraordinarios; además de actores que no actúan, sino que son la característica que más sobresale en el film.

Es que no se puede negar que el papel interpretado por Yaritza cae perfectamente dentro del arquetipo que quieren reflejar; tan es así que uno, como observador, siente que ella simplemente no está actuando, con todo y lo clasista que pueda sonar dicho comentario; eso ayuda en el desarrollo de la empatía hacía el personaje, además de fortalecer un arquetipo ampliamente difundido en la sociedad mexicana.

La película puede ser comprendida en diversos niveles; para algunos podrá tratarse de un film largo, aburrido y tedioso (que también lo es); para otros podrá tratarse de una oda a todas las nanas; para algunos más, se podrá tratar de la mejor película hasta el momento realizada por el director mexicano. Lo cierto es que cuando terminé de ver "Roma", sentí un desasosiego en el interior. Me vinieron inmediatamente recuerdos vagos y difusos de mi infancia; me recordaba en un columpio, empujado por una mujer sin rostro; no era ni mi madre, ni ninguna de mis tías; era una mujer en la que confiaba, pero sin rostro. Me estremecí y apagué el televisor.