"¡A las armas!", papel de las fuerzas armadas en 1812

Carina Pérez GarcíaCarina Pérez García

"¡A las armas! Milicia cívica, revolución liberal y federalismo en México (1812-1846)" fue presentado ayer en la Biblioteca Francisco de Burgoa.

Manuel Chust, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Jaume I de Castellón, especialista en historia de América Latina y en el proceso de sus independencias, es uno de los autores de ¡A las armas! Milicia cívica, revolución liberal y federalismo en México (1812-1846), junto a José Antonio Serrano.

Presentado ayer, en la Biblioteca Francisco de Burgoa, el volumen recopila los estudios de ambos historiadores respecto a las fuerzas armadas.

El tema cobra relevancia justo porque la importancia del libro radica en un tema de actualidad, con la propuesta de crear una Guardia Nacional, por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador. Aunque se trata de una revolucón diferente, que en el caso del libro se refiere tanto en España como en la Nueva España, es importante dar a conocer este libro justo en la coyuntura que vive México.

Tanto José Serrano, como Manuel Chust, se han dedicado a estudiar a uno de los actores principales del siglo 19 -no sólo en México, América Latina y España-, al Ejército, las fuerzas armadas, la milicia cívica que es parte central de esta discusión.

Ambos historiadores han publicado diferentes libros que abarcan la parte de la Constitución de Cádiz de 1812, que marca un hito en la transformación política, económica, social y geográfica, para entendr un poco lo que pasó en lo que era la Nueva España a partir de 1821 y que ahora es México.

La compilación

En el libro se da cuenta de que la era de las revoluciones liberales no sólo aconteció en Europa, como se señala tradicionalmente, también se prodigó en todo el Continente Americano. México no fue una excepción. Y en el centro de este proceso liberal destacaron las milicias cívicas, que además de ser una fuerza militar, también eran actores políticos y un medio óptimo de movilización social.

Por su composición social y características organizativas, se convirtieron en un instrumento no sólo de nacionalización y politización de las clases populares, sino también en un medio institucional de defensa de las prerrogativas federales.

En estas fuerzas milicianas residió la verdadera potencialidad del federalismo durante la República, capaz de discutir y rechazar las veleidades centralistas de las clases dirigentes nacionales.

Fuerza armada del estado

En los años 30 y 40, las clases dirigentes, tanto de los estados como desde el poder nacional, se moderaron. El recurso al centralismo fue su opción política para desarmar y controlar a las clases populares encuadradas en las milicias cívicas, a la vez que se potenciaba al Ejército como la fuerza armada del estado.

Manuel Chust apuntó que con este estudio, junto con José Serrano, pretenden seguir revisando la imagen historiográfica representando a México como el país de un solo hombre, ya fuera Santa Anna, Bustamante, Gómez Farías o Alamán: "Por el contrario, la construcción del estado-nación mexicano estuvo supeditada a las coaliciones y tensiones entre los actores nacionales y regionales, sin olvidar nunca a las clases populares. Una multitud de actores, pero todos expectantes hacia el papel de las milicias cívicas".

El libro, editado por Marcial Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales, será presentado en otros estados del país. La presentación en Oaxaca fue organizada y coordinada por el Instituto de Investigaciones en Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.