Luego de siete días de agonía, Wendy no soportó

En espera de que pudiera ser trasladada a un hospital de tercer nivel con área de atención a quemados, la noche del sábado falleció Wendy A. B., a quien hace diez días un cliente del Bar Los Faroles le roció gasolina y le prendió fuego.

La noticia fue dada a conocer ayer por el director del Hospital General doctor Aurelio Valdivieso, Ernesto Garzón Sánchez, quien recordó que desde su ingreso la noche del viernes 11 de enero, la joven de 26 años tenía un pronóstico malo por ser una paciente "gran quemado".

Wendy tenía quemaduras en 70 por ciento de su cuerpo, tanto en la superficie corporal, las vías respiratorias y la cara.

Aunque en el área de terapia intensiva lograron estabilizarla, el fallecimiento ocurrió a las 23:21 horas del sábado por complicaciones tras un desequilibrio hidroelectrolítico, choque hipovolémico y mixto, así como problemas de síndromes compartimentales de miembros pélvicos, padecimientos que se atendieron "como se fueron presentando", tanto por medicina interna, terapia intensiva, traumatología y ortopedia.

Poco pudieron hacerle

Durante su estancia en el Valdivieso a Wendy le practicaron dos lavados quirúrgicos para quitar todo el tejido necrosado o muerto.

Tres días después de su ingreso, el Jefe de la División de Medicina Crítica de Urgencias, Gerardo Víctor Pérez Lescas, informó que el lunes de la semana pasada habían solicitado su traslado a algún hospital de tercer nivel de la Ciudad de México, lo cual podría ocurrir en el transcurso de la semana, pero no fue así.

La jefa de Terapia Intensiva, Gabriela Ríos Arias, reconoció la necesidad de trasladar a Wendy a un hospital con área para dar atención especializada a quemados, de la cual carece el Valdivielso y cualquier otro nosocomio en la entidad.

A pesar de la petición de traslado, Ernesto Garzón puntualizó que en contra tuvieron dos factores: "No fue posible por lo mismo que estaba inestable y no nos daban respuesta para poder trasladarla".

De manera extraoficial se supo que tras el estallido de un ducto de Pemex en Tlahuelilpan, el espacio en hospitales para atención a personas quemadas se saturó.