Alimentos callejeros: peligro mortal

Jesús SantiagoJesús Santiago

Instalaciones improvisadas, áreas sucias y polvo, entre otras cosas, rodean a los alimentos que se venden en la calle

Uno de los negocios que más ha crecido en la entidad es el comercio informal y en él, se incluye la venta de alimentos, bebidas y suplementos que se pueden encontrar al paso en cualquier calle de la ciudad y otros municipios. Se piensa que incluso la venta ambulante de comida ha rebasado el número de restaurantes formales en Oaxaca.

¿Quién no ha ido por la calle y al mirar una exquisita memela se antoja de ella, o por las prisas ha tenido que alimentarse en un puesto de antojitos?, ¿cuántos comercios callejeros conoce usted que tengan fama por las delicias que en ellos se disfrutan?

Postres, aguas de sabor, mariscos, fruta, tacos, pan, de todo un poco se expende en pequeños puestos, muchos de los cuales no tienen control sanitario.

Certificado de Salud

Por su expresión, Margarita demuestra que -por lo menos en los últimos días- no había reparado en la higiene con que se prepara el rico taco de cazuela que acaba de comerse.

“No, pues la verdad no me he fijado si el puesto tiene la constancia que les dan para certificar que son limpios; sí sé que debe tenerla, pero en las carreras y con el hambre, una nunca se fija”, comenta.

Ella sabe, porque se lo han dicho muchas veces en casa, que no debe comer nada en la calle para evitar problemas de salud; sin embargo, como la mayoría, no piensa en eso frente al antojo que le provoca degustar sus exquisitos tacos.

“Somos tan irresponsables que aunque nos haga daño no hacemos lo que se debe, porque somos nosotros los que debemos tomar medidas y no consumir alimentos en la calle”, señaló.

Caros y riesgosos

Para Teresa, el cuidado de sus hijos es prioritario, por lo que procura no exponerlos en ningún sentido, mucho menos en cuanto a su salud se refiere. Además, por cuestiones de tipo económico, procura no invertir recursos más de lo necesario; pero sabe que sus hijos sucumben en algún momento al deseo que despiertan los alimentos callejeros.

“Creo que independientemente de la labor que debe realizar la autoridad para revisar que todo aquel que venda alimentos cubra los requisitos que se exigen, es un asunto que debe preverse desde casa; siempre justificamos que no tenemos tiempo para elaborar nosotras mismas los productos que consumiremos”, indicó Teresa.

Para ella, como para muchas personas, es evidente que la comida que se vende en la calle no cumple con las normas mínimas de higiene. De ello da cuenta la cantidad de puestos donde los vendedores no cloran el agua, ni la cambian continuamente para el lavado de trastes, no se cortan las uñas, ni se lavan las manos cuando cobran y su aspecto personal tampoco muestra limpieza.

En ese sentido, Luis Felipe Jiménez opinó que los alimentos de la calle salen doblemente caros por los costos que manejan y por los riesgos sanitarios, y lamentó que no se observen revisiones ni aplicación de sanciones por parte de las autoridades.

“Yo no los consumo, pero baste observar cómo en las verbenas, aunque una vez al día pasen a revisar sus puestos, en cuanto se da la vuelta la gente de salud, las empanaderas vuelven a la suciedad; por si fuera poco, venden carísimo”, expresó.

Ni revisión ni interés

Obed Aquino reconoció que como ciudadano únicamente responde al deseo de comer algo que se le antoja, pero nunca ha reparado en el tema de la limpieza de quienes manipulan lo que come, ni del lugar.

“Es inevitable comer en la calle, por antojo o porque no da tiempo llegar a casa, pero es cierto que no se ve que pasen a revisar los inspectores de Salud. Muchas veces los negocios están en lugares también muy sucios, malolientes o contaminados; de verdad que mal hacemos en arriesgarnos así”, admitió.

Por último, lamentó que no se sepa qué están haciendo las autoridades para frenar el crecimiento de puestos ambulantes de comida, pero sobre todo, para evitar problemas de salud pública.

El descontrol que existe respecto al establecimiento de negocios fuera de la ley, tanto en la capital como en otros municipios, seguramente trae como consecuencia el correcto control sanitario de quienes venden alimentos.

A la fecha, la Dirección de Sanidad Municipal del gobierno citadino, no cuenta con los datos que determinen cuántos puestos callejeros de alimentos existen en la capital y si fueron supervisados en la administración pasada, mucho menos se han iniciado las revisiones de este año.