Sexismo, realidad diaria en el lenguaje

“Lloras como niñita” o “las mujeres sólo sirve para cocinar”, son expresiones sexistas

En la escuela, el trabajo, en la calle o en la misma casa, seguramente has escuchado frases que demeritan, desvalorizan, ridiculizan o discriminan a las mujeres.

"Vieja el último" , “lloras como niñita” o “las mujeres sólo sirve para cocinar”, son expresiones que incurren en lenguaje sexista, una de las maneras más frecuentes y sutiles de violencia de género.

Utilizar este tipo de expresiones, en donde las mujeres son presentadas como incapaces, débiles o estereotipadas, contribuye a crear desventajas, desigualdades, tratos asimétricos entre hombres y mujeres, así como perpetuar el machismo, y otros casos más graves: justificar delitos cometidos como podría ser "se lo buscó por andar vestida así".

Ximena Avellaneda, presidenta del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos explica que este uso frecuente, sobre todo dirigidas en la niñez y adolescencia, tienen un impacto negativo en la construcción de sociedades equitativas.

“Precisamente es ahí en donde se marca esta presencia discriminatoria hacia las niñas poniéndolas en una posición no justa en comparación con los niños. Desde el punto de vista educativo es importante tomarlo en cuenta para evitar ese tipo de comentarios”, declaro.

Otras frases que a simple oída parecieran expresiones “inocentes”, en realidad lleva impregnada una fuerte carga machista como por ejemplo: “calladita te ves más bonita” o “la que no enseña no vende”, mismas que demeritan el valor, talento y habilidades de las mujeres, intentando limitarlas o encasillarlas a objetos sexuales.

“La violencia más sutil es también la más fuerte, la que mella más en la formación de las niñas y los niños. Es importante que los padres y madres de familia, así como personal educativo tengan en cuenta para evitar ese tipo de comentarios, ya que precisamente es ahí donde se marca la presencia discriminatoria”, agregó Ximena Avellaneda.