Grave, la Unidad Habitacional del ISSSTE

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Además de las condiciones físicas en deterioro de la calle Matías Romero, su pendiente ha provocado accidentes de riesgo

A 50 años de su fundación, la Unidad Habitacional del ISSSTE ubicada al norte de la capital, se ha convertido en un asentamiento que alberga en su mayoría a adultos mayores que han ido envejeciendo casi de la mano con sus viviendas.

En las cinco décadas de su historia, fue olvidada por las autoridades; la apatía entre sus moradores creció y al paso del tiempo la vida en el ISSSTE se complicó para ellos, por las condiciones del deteriorado lugar.

Rescate, el nuevo propósito

Los escalones de sus andadores son el indicio del tiempo que ya ha pasado; el abandono institucional se revela en las zanjas de sus calles y la nula importancia a la vida de sus moradores, en el circular indebido de las unidades vehiculares del transporte público y de algunos conductores particulares.

A diferencia de otras zonas habitacionales, en el ISSSTE no se observan pequeños jugando o corriendo; quizá por ello el área de juegos infantiles ubicada sobre Gerardo Varela esté abandonada, espacio que el Comité de Vida Vecinal (Comvive), encabezado por Gonzalo Villalobos López, pretende rescatar junto con otras áreas.

“Desde su fundación, la Unidad del ISSSTE no ha contado con intervención oficial para la realización de obras que mejoren los espacios; ejemplo de ello, son las áreas verdes desperdiciadas y olvidadas”, comentó Villalobos López.

Agregó que la peculiaridad de la zona habitacional, referente a la condición de sus habitantes, es un asunto que tampoco se ha observado, por lo que el estado de deterioro de sus calles, los cruces en las vialidades y la oscuridad de algunos sectores, los pone en serio riesgo.

“Los propietarios originales han envejecido junto con sus viviendas; debemos procurar que este lugar sea sin riesgos para ellos, gestionar la mejora de servicios, la realización de obras y la adecuación de espacios comunes para que puedan convivir, tener una mejor calidad de vida y ser una zona habitacional modelo”, indicó.

Seguridad vecinal

Por iniciativa propia, los pobladores del ISSSTE formaron sus grupos de vigilancia. Con el apoyo de Seguridad Pública Municipal lograron, en el último tramo de la administración anterior, controlar la presencia de vándalos y delincuentes que asediaron el lugar.

Al respecto, Gonzalo Zendejas afirmó que, sin embargo, la lucha continúa contra los grafiteros.

“Por cada sector realizamos rondines, aquí son cinco y aunque no todos los vecinos participan, sí hemos logrado inhibir a los asaltantes. No es suficiente, se necesita iluminar porque en zonas oscuras hay asaltos”, manifestó.

Resistencia a la participación

Iluminación, barrido, seguridad, obra pública, son temas que presentan deficiencias en todos los asentamientos humanos de la capital y municipios con alto crecimiento poblacional; la Unidad del ISSSTE no es la excepción, coinciden Guadalupe Badillo y Catalina García, vecinas de esa área.

“Por si fuera poco, también hay que concientizar a quienes sacan a sus perros a defecar en la calle para evitar focos de contaminación que dañan la salud de vecinos; mejorar nuestra unidad requiere de todos y eso cuesta mucho que se entienda”, expresó Badillo.

A ese respecto, el presidente del Comvive confirmó que la participación vecinal en la mejora de la Unidad del ISSSTE aún es poca, pues de 300 avecindados, apenas el 40 % de ellos se involucran.

“Sin embargo, confiamos en que la participación aumente en la medida en que pongamos el ejemplo; se trata de accionar, porque cuando accionamos y hacemos se inyecta entusiasmo; la gente que vive en el ISSSTE es buena, merece vivir mejor, por eso confíamos en que las nuevas autoridades nos escuchen y volteen su mirada para acá”.

El vecino mal portado

Según los integrantes del Comité, es el Hospital Regional ubicado en el lugar el vecino mal portado, pues a pesar de su importancia, es quien menos pone el ejemplo de mantener en óptimas condiciones sus espacios.

“Sus paredes son las más grafiteadas, las banquetas que lo rodean las más dañadas y sus autoridades no le ponen atención”, puntualizó Gonzalo Villalobos.