Reyes Magos: cara ilusión

Los juguetes tradicionales son poco solicitados por los pequeños

Anoche, Perlita, de 8 años de edad, dejó su carta a los Reyes Magos; sus padres esperaban un listado enorme de juguetes; al abrirla, su corazón se estremeció al leer su mensaje. La niña pedía salud para todo el mundo y que nadie pasara un día triste; en su misiva agregaba: “pero si pudieran traerme algo, se los agradecería”. Con ello, les expresaba su comprensión por no poder cumplir su deseo: una casa de muñecas, la cual sabía estaba muy cara.

Economía ahorca a los Reyes

Los padres de Perlita pasan un momento difícil; él trabaja como vendedor de productos de limpieza a granel, ella acaba de ser despedida de su empleo. La Navidad no fue la mejor que pudieron tener, había que ahorrar para que este inicio de año no fuera tan crudo; la pequeña, a pesar de su edad, tiene clara la situación y su conciencia pudo más que sus deseos.

“No somos los únicos, yo sé que esta situación la padecen muchas personas; mi niña no espera nada, pero aunque sea una pequeña muñeca le haremos llegar”, dice Arturo Juárez, su padre.

"Una ilusión que no debe terminar"

Antonia García es viuda, tiene tres hijos que sostiene gracias a que es empleada del gobierno estatal; aunque su salario apenas alcanza para los gastos cotidianos, ella hizo el esfuerzo porque sus hijos reciban un detalle de los Reyes Magos.

“A mí, los Reyes, aunque humildemente, nunca me fallaron; siempre hubo un detallito junto a los zapatos. Mi madre decía que esa ilusión no debía quitarse a los niños, porque de por sí la vida a la que nos enfrentamos es difícil, como para hacerles pasar momentos más tristes”, comentó.

Por su parte, Irene Aquino, aunque ya pasó la etapa de llevar un regalo a sus hijos, con las nietas, dice, no puede faltar un detallito, aunque la situación apremie.

“Son momentos irrepetibles, aunque sea una cosa no muy cara pero se debe hacer el esfuerzo; solo una vez se es pequeño”, dijo.

La televisión, un riesgo para la economía

A Javier Avendaño, la televisión en estas épocas le representa un grave problema, debido a que sus pequeños hijos han visto los comerciales que promueven una serie de juguetes muy caros.

“Es difícil impedir que las y los niños vean la televisión; aun cuando sea un ratito, en este momento los canales están saturados de publicidad que influye mucho en ellos; lo malo es que los juguetes que ahí promueven no valen menos de 700 pesos”, expresó.

A pesar del entusiasmo que ello genera en los pequeños, Javier afirmó que, sin dejar de cumplir como Reyes Magos, es necesario que los padres de familia platiquen con las y los niños a fin de que estos comprendan que no siempre es posible cumplir con sus expectativas.

“No podemos romper la ilusión de nuestros hijos, porque fuimos niños y sabemos que esta fecha es muy importante; pero sí podemos hacerles ver que la situación hasta para los Reyes es difícil en este momento. Tampoco estoy de acuerdo con decirles tan pronto la verdad, hay que evitar que tengan decepciones tan pronto”, recomendó.

Precios, por las nubes

En tiendas departamentales, tianguis del juguete, pequeños puestos que aparecieron por diversos lugares, los Reyes Magos recorrieron parte del día, tarde y noche de ayer, buscando regalos a precios accesibles.

Aunque por supuesto había juguetes de todos los precios, los más recurridos tuvieron costos muy elevados.

Por ejemplo, los juguetes para niños de 0 a 3 años, como los blocks de 50 piezas, pequeños vehículos de tracción o muñecos de plástico, es decir, todos los juguetes preescolares superaron los 280 pesos en el Tianguis del Juguete ubicado en la Central de Abasto, un poco más que en tiendas departamentales y en marcas no reconocidas.

Ni hablar de muñecas de moda, autopistas, casas de muñecas como la que deseaba Perlita y todos aquellos juguetes de marcas reconocidas, cuyos precios fueron de entre 700 y hasta los 2,500 pesos, sin contar los costos de triciclos y bicicletas.

Por supuesto, hubo juguetes muy sencillos de costos menores, los cuales, difícilmente durarán a los pequeños más que la ilusión de recibir un regalo de Reyes Magos.