Año Nuevo: deseos y sueños

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Durante esta temporada, las ventas de amuletos, lociones, veladoras y todo lo que sea útil para las cábalas por Año Nuevo, incrementan considerablemente

Esta noche, las familias oaxaqueñas levantarán su copa para brindar por el año que termina y ese ofrecimiento irá cargado de buenas intenciones, que cada integrante habrá de cumplir en el 2019.

Propósitos que año con año se hacen, que en muchos casos tienen que ver con el proyecto de vida de las personas; en otros con la tierra a la que pertenecen, la política que rige al país y el desempeño de quienes les representan.

No solo es pedir, sino trabajarlo

María Luisa alista sus maletas, la escoba y hasta ropa interior de color para cosas del amor, dinero y suerte; sonríe divertida porque cada año hace los rituales que le recomiendan y aún no logra el objetivo, pero no pierde la fe.

“Cada noche del 31 salgo como loca con mis maletas y me paseo en mi calle pidiendo que se me cumpla viajar, barro mi casa y la banqueta para que las malas vibras se vayan con el año viejo; también me pongo calzones del color que me convenga, este año pediré dinero”, dice.

Sin embargo, añade, las cosas no caen del cielo, viajar requiere dinero y ese hay que conseguirlo con trabajo.

Unidad y paz

Nabor Navarro es un convencido de que los humanos, más que pedir deseos, deben comprometerse a dar lo mejor de sí mismos; un destino con buen final se construye todos los días, asevera.

“Ojalá que después de lo que hemos pasado, las desgracias naturales, los cambios en el medio ambiente, los problemas sociales, económicos y la terrible inseguridad que nos afecta, todos los humanos analicemos que un cambio de conducta nos hará muy bien; lograr la paz y unidad requiere de la suma de todos”, expresó.

En ese sentido, María Elena Bonilla apuntó que las cosas pintan bien para el país; sin embargo, dijo, uno de los propósitos de la población debe ser contribuir a que las cosas cambien para bien, dejar la crítica y ayudar a las autoridades para que el barco se enderece.

Consolidar sueños

Josué Pérez es un chico de 16 años, que en periodos vacacionales y tiempos libres trabaja vendiendo nieves en el centro de la capital oaxaqueña. Él tiene un deseo: concluir sus estudios para ser un hombre de bien.

“Afortunadamente no son los problemas económicos los que me mueven a trabajar, pero sí mi deseo de forjarme con responsabilidad; mi deseo de año nuevo es continuar con mis estudios y ponerle todas las ganas; quiero ser profesionista y cada año me propongo mejorar mis calificaciones, pero también deseo que el gobernador ponga más atención a la educación en Oaxaca”, comentó.

En coincidencia, Sara se hizo el propósito de doblar esfuerzos para concluir su carrera; ella desea en un futuro no muy lejano, contribuir a la mejora en la atención del turismo en Oaxaca y el país.

“Tengo muy claro qué quiero en la vida y ello me lleva cada año a esforzarme mucho más; pero también sé que no depende solo de mí, por ejemplo, mi sueño es ver a mi estado en paz, sin marchas ni plantones; por eso, en mis deseos de Año Nuevo sumo la petición al gobernador para que ponga orden; las nuevas generaciones queremos un mejor futuro”, manifestó.

Ambos anhelan que 2019 se consolide como un año donde todos los jóvenes hagan realidad su derecho a tener estudios y por ello, pidieron sabiduría, congruencia y disposición del presidente Andrés Manuel López Obrador para cumplir esta petición.

Los propósitos que nunca se cumplen

Raúl sonríe a carcajadas, tras recordar que sus propósitos anuales nunca se cumplen; él y su esposa, al comer las 12 uvas de esta noche, volverán a desear lo mismo: bajar de peso.

“Ya mejor nos reímos, cada año pagamos el gimnasio y al mes lo dejamos; es que en Oaxaca está difícil estar flaco, tenemos comida exquisita, somos muy antojadizos y en cada esquina segurito te venden algo que engorda; ya sabemos que los excesos son malos, pero nos encanta comer”, comentó.

Como ellos, a Aranza le divierte comprarse el famoso calzón rojo, con la esperanza de encontrar el amor en el nuevo año, pero también recuerda que pasa el tiempo y no logra el objetivo.

“Me gusta la tradición y me divierte mucho, pero la verdad, pido con ganas de que no se conceda, le huyo al noviazgo y al matrimonio; creo que todo eso de los propósitos son más de diversión, la cosa es que pasemos un buen fin de año”, puntualizó.