¡Es la reforma cultural, Presidente!

Oaxaca respira cultura y exhala conflicto. Es imposible caminar por esta ciudad sin encontrar calendas coloridas, exposiciones, festividades culturales y religiosas, arte urbano, pintas de protesta, discursos y manifestaciones. Calles llenas de color y música, se ven rodeadas por personas que llegan para conocer cómo se vive en una de las ciudades más folclóricas del mundo, en donde convergen pueblos originarios para manifestarse por las carencias en las que han vivido los últimos 200 años de patria libre.

En una ciudad (y país) en el que existen innumerables muestras de expresiones artísticas y culturales se vive en primera persona la mala organización por parte del estado para ofrecer programas para el desarrollo artístico y cultural de los ciudadanos. Si bien es cierto que la Ley General de Cultura y Derechos Culturales se aprobó recientemente, el apoyo que se le destina a la cultura en el presupuesto se ha visto reducido año tras año.

Durante el gobierno caracterizado por sus “reformas estructurales”, se modificó la forma de operatividad de los recursos de la nación, permitiendo que capitales privados puedan incidir en el usufructo de los bienes de la patria, llevando modificaciones a la vida mexicanos, que de un momento a otro, vieron cambiados su modo de vida, de trabajo, y en algunas ocasiones perdieron su patrimonio.

La desatención hacia el impacto cultural de las reformas estructurales es un tema que no formó parte del estudio de asesores del expresidente de la república, más interesados en que sus empresas puedan participar en el maravilloso negocio de sangrar los recursos naturales de este precioso país.

Ante tal panorama, el libro: "¡Es la reforma cultural, Presidente!" formado por escritos de diversos especialistas en temas culturales entre quienes encontramos (a riesgo de no mencionarlos a todos), a Raúl Ávila Ortiz, Javier Esteinou, Ricardo Fuentes, José Antonio MacGregor,Antonio Mier, Eduardo Nivón, Alejandro Ordorica, Alberto Ruy Sánchez, Marta Turok, Néstor García Canclini, Víctor Ugalde, a través de sus artículos hacen un llamado a los políticos para que se involucren con temas y oportunidades en el sector cultural, desarrollando programas que fomenten a la cultura como motor generador de riqueza, a través de acciones que permitan el apoyo a los pueblos originarios (estandartes de la cultura mexicana), también a los desarrolladores, creadores, promotores, inversionistas culturales, etcetera, en la generación de espacios de trabajo y desarrollo, para poder mostrar (y lucrar) con la riqueza cultural que caracteriza a México.

El texto, rico en ideas y propuestas, fue coordinado por el periodista y académico Eduardo Cruz Vásquez, y el editorialista Francisco Moreno.

Ante la necesidad de hacer una evaluación al recurso más valioso que tiene México, también se hace un llamado a la sociedad nacional para fomentar y salvaguardar las diversas expresiones culturales vivas que hay en el territorio nacional (qué decir del territorio oaxaqueño) que han cautivado y maravillado a habitantes de todo el mundo.

La desatención por parte de las autoridades forma parte del problema, pero la principal atención al tema debe de venir de cada uno de nosotros. Uno por uno en lo individual, hasta formar la gran colectividad que somos, debemos de tener siempre en mente que la mejor cultura, son nuestras raíces.

¡Es la reforma cultural, Presidente!, ¡Es la reforma cultural, mexicanos!