Terror, herramienta de control social

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Encuentro Internacional de Historiadores de la Prensa y el Periodismo en Iberoamérica

Seis cadáver yacen dentro de un taxi varado en una calle de Acapulco. Los peritos rodean la escalofriante escena, es 2011 y la imagen retrata a un México que empieza a conocer los terrores de una guerra de la cual no midió las consecuencias, de la guerra que el gobierno federal declaró contra el narcotráfico.

Aquella fotografía que le valió el premio World Press Photo a Pedro Pardo es apenas una pieza mínima del rompecabezas de horror que se configura desde entonces, ese del que los medios de comunicación se han convertido en portavoces y promotores, a veces sin querer, a veces por vender.

El gobierno, con sus fuerzas armadas y su política que exhibe como de mano dura, y el narco con sus excentricidades e impunidad, se encargan de sembrar el terror a lo largo del país en el que la sangre le toca ponerla a la sociedad, esa que se autoimpone toque de queda, que cambia sus hábitos, que desconfía del vecino, del policía, de los políticos, esa que se queda sumida en el letargo y se convierte en espectadora de un espectáculo de horror incesante.

Es la fórmula del miedo, esa de la que hablan los españoles Francesc-Anfreu Martínez Gallego y Antonio Laguna Platero, catedráticos de la Universidad de Castilla de la Mancha, quienes participan en el Encuentro Internacional de Historiadores de la Prensa y el Periodismo en Iberoamérica que se realiza en la capital de Oaxaca.

“La sociedad se desmoviliza”, asegura Francesc-Anfreu Martínez Gallego, quien hace un repaso histórico del uso del miedo y su reproducción en los medios de comunicación para contener la inconformidad de las masas, del terror como una herramienta infalible del poder.

La construcción de la información a partir del sensacionalismo en el periodismo permite que emerjan figuras redentoras, que restauran el orden y disipan la angustia, Martínez Gallego habla de una especie de héroes que devuelven la paz en estas zonas de desasosiego.

Mercancía periodística

El catedrático ahonda en esta relación en entre el poder del Estado con los medios de comunicación, pues mientras el primero busca mantenerse, el segundo atiende al negocio, por eso da paso a las imágenes impactantes, a los textos que violan la intimidad de la gente, a la información sin trascendencia social que genera repulsión, pero que las audiencias consumen sin miramientos.

Pero “de la muerte hay que hablar”, dice Julio Moyano, docente investigador de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, quien refiere que a pesar del sensacionalismo que implica la publicación de la violencia, ésta es parte de una realidad ineludible, de un tema que no se puede quedar en el silencio pues corre el riesgo de reproducirse sin un entendimiento de sus implicaciones.

Moyano también aborda el miedo, ese que imponen los poderes públicos y asegura que tiene dos efectos, uno que genera un efecto psicológico de evitación, de negación de la realidad pues es mejor no saber de él, y el segundo, que el miedo nos pone sobre aviso de lo que está sucediendo y lo que podría suceder, es decir, también se convierte en un mecanismo de supervivencia, aunque eso dependen de la lectura la sociedad le da a la información.