Sigue el riesgo en escuela "Paul Percy"

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Un diminuto cartel advierte que esta es zona de riesgo

Las madres y los padres de los 223 alumnos que asisten a la Escuela Primaria Urbana Matutina Paul Percy Harris, en la agencia de Santa Rosa Panzacola del municipio de Oaxaca de Juárez, no dudan en volver a bloquear vialidades. La reconstrucción de su muro de contención, no avanza.

El temor se combina con la preocupación: los responsables de la obra no cumplen con las medidas de seguridad indispensables que eviten el acceso al socavón de casi seis metros de profundidad.

La protesta como exigencia

La desatención oficial hace que Victoriana Martínez Sánchez, vicepresidenta del Comité de Madres y Padres de Familia de esta escuela, hable a manera de reproche: "Tuvimos que bloquear el 1 de octubre para que el gobierno volteara a vernos porque nunca nos ha hecho caso, desde el sismo pasado”.

Ella recuerda cómo las autoridades de Protección Civil o de los Institutos Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa (Iocifed) o Estatal de Educación Pública de Oaxaca desoyeron las voces de alarma.

Con los sismos de septiembre de 2017, el muro perimetral se fracturó. Un año después, las lluvias completaron el daño que iniciaron los sismos y la desatención. En la madrugada del pasado 10 de septiembre, la señora Rita Campos Gutiérrez escuchó un ruido que equipara a que hubieran arrancado el portón de su casa.

Ella y su esposo Iván Valdivieso Sánchez corroboraron que el portón estaba intacto, pero entre la oscuridad omitieron mirar hacia su patio trasero que colinda con la Primaria Paul Percy. Fue hasta la mañana siguiente que observaron el derrumbe que permaneció intacto, hasta días después que padres y madres de familia bloquearon la Avenida Oaxaca, arteria principal de acceso a la ciudad de Oaxaca.

Su esposo Iván recuerda que durante nueve días se requirieron hacer 50 viajes con el contenido de un camión tipo volteo para que colocaran la grava y arena necesaria para las obras que “nos dicen que antes de enero lo tienen que entregar, pero quién sabe porque van lentas”.

Continúa el riesgo

En el lugar donde se debe construir el muro, no hay ningún responsable de obra ni de la empresa que realiza los trabajos. Sólo un albañil que asegura que fue contratado por el arquitecto Misael.

Es él quien detalla que sólo se ha colado la zapata de un muro de 13.6 metros de largo  y 5.5 metros de profundidad, sobre la que se montó una estructura de doble parrilla armada con dos toneladas de varilla a rellenar con cemento.

La dificultad para acceder al fondo del socavón, lo ligero del piso que lo rodea y el riesgo de que se siga desgajando, los obligará a hacer el colado en dos momentos, pero por ahora deben encajonar lo que será el muro.

“El espacio es reducido para maniobrar, una de malas y pa'trás”, advierte y sobre sus pies está la parte alta de una cisterna construida cerca del muro y la cancha de usos múltiples.

Esa cercanía y la falta de un acordonamiento adecuado de las obras, hace que padres y madres consideren que la obra representa “muchísimo riesgo” y un peligro para las actividades escolares, sobre todo recreativas.

“Lo preocupante es la integridad física de sus hijos, se acercan y nos dicen que ven muy lentas las obras, que si hubiera necesidad de otro bloqueo o paro del cierre de la carretera internacional, todos van”, asegura la vicepresidenta del comité.

La advertencia ya está hecha.