Basura, herencia indeseable

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

En calles donde se ubican antros y restaurantes la basura es dejada en la calles por propietarios de esos negocios, a pesar de que son los primeros en exigir promoción para Oaxaca

A poco de celebrarse los 31 años de que la capital oaxaqueña fuera nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, un 11 de diciembre de 1987, la población citadina parece no comprender la importancia del nombramiento y la trascendencia que la capital luzca limpia al constituirse en uno de los destinos turísticos más visitados en el mundo,

La crisis de la basura en Oaxaca no es sólo una cuestión de gobierno, también el reflejo de la escasa cultura de la población en el manejo de desechos y de la omisión de las autoridades para aplicar la ley y orientar a ciudadanos.

Solo nos quejamos

Augusto Villa, vecino de la calle de Porfirio Díaz así lo considera. Él sale todas las mañanas a caminar por el primer cuadro de la ciudad y se siente avergonzado de cómo lucen las calles saturadas de basura en cada esquina, sobre todo, aquellas donde se ubican los bares y restaurantes.

“Y cuando cierran el basurero la situación se pone peor, las esquinas del zócalo están repletas de desechos, lo que no solo refleja un problema de operatividad del basurero, sino demuestra la inconsciencia de la gente”, expuso.

En los últimos 20 años, el crecimiento poblacional ha provocado que la capital sea el centro de concentración de miles de personas que provienen de otros municipios de la zona metropolitana. En reiteradas ocasiones el edil en turno, José Antonio Hernández Fraguas, ha señalado las dificultades que eso provoca debido a que esas personas utilizan los servicios de la ciudad, pero no aportan para la mejora de los mismos, pues pagan impuestos en sus municipios de residencia.

El desarrollo urbano anárquico, la falta de políticas públicas dirigidas al manejo de residuos sólidos, la corta vida del tiradero a cielo abierto y la politización que de él hacen algunas agrupaciones, genera el grave problema de basura en Oaxaca de Juárez, pero, sin duda, la primera responsabilidad en este tema la tiene el ciudadano.

Basura la primera imagen en el centro

Las exigencias de comerciantes y empresarios para que se promueva a la capital como destino turístico no coinciden con los comportamientos de algunos que utilizan sus calles como depósitos de basura y de ello se queja Alicia Castillo comerciante de la calle de las Casas.

“Nadie les ha sancionado, cada noche los ambulantes dejan sus montones de basura y, para rematar muchos vecinos contribuyen a ello, por las mañanas la escena es asquerosa, pero las autoridades tienen miedo y, aunque más tarde es retirada, el turismo que pasa a desayunar al centro o los mercados se topa con eso ”, dijo molesta.

Sin programas para el manejo de residuos

Alicia no tiene registro de cuándo fue la última vez que escuchó un comercial o fue invitada a alguna plática relacionada con la separación de residuos por parte de los responsables del manejo de desechos.

“Antes había campañas publicitarias, centros de acopio y hasta cursos de reciclaje que organizaba el gobierno municipal, desde hace como tres administraciones ya no se ve nada de eso y estos son los resultados, hasta las papeleras que colocan en las avenidas principales las utilizan para colocar los residuos que sacan de sus casas”, acusó.

La herencia maldita

La crisis de la basura ha ido en aumento en los últimos 10 años, debido a las condiciones en que se encuentra el tiradero a cielo abierto que opera para la atención de 24 municipios de la zona metropolitana.

La politización que se hace de su manejo ha provocado el retraso de la solución definitiva de este problema, sin embargo, las autoridades de los tres niveles de gobierno, tampoco han hecho nada por educar a la población en el manejo de residuos.

La suspensión de servicios de recolección, la carencia de un espacio para su tratamiento y sobre todo la actitud irresponsable de la propia sociedad provoca ya otros problemas más allá de la sola acumulación de basura en sitios públicos, entre ellas riesgos a la salud, la distorsión de la imagen pública de la ciudad y descontento social.