Enciende Madero mecha revolucionaria; Visita Oaxaca en 1909

Familia de Madero años después de ser asesinado el Apóstol de la Democracia

En 1909 el Apóstol de la Democracia, Francisco Ignacio Madero, llegó a Oaxaca, a la tierra del presidente Porfirio Díaz Mori, cuando parecía que el oaxaqueño aún mantenía el férreo control del país. El 4 de diciembre, el empresario y político originario de Coahuila descendió del tren de la compañía Ferrocarril Mexicano del Sur, pero a diferencia de los recibimientos que tenía en el centro y occidente de México, aquí muy pocos ciudadanos lo esperaban.

Por la noche se realizó un acto en el Salón París, propiedad del doctor Gildardo Gómez, donde se invitó a los presentes para que concurrieran al día siguiente a un mitin que se realizaría ante la estatua de Benito Juárez, en el cerro de El Fortín.

Sin embargo, el mitin no se pudo realizar toda vez que a pesar de que se había solicitado la autorización de rigor, poco antes de iniciar el mismo el gobernador Emilio Pimentel dio la contraorden y la policía dispersó a los concurrente.

Más tarde, sostuvo una reunión en la casa del licenciado Juan Sánchez, partidario suyo, en la que Madero habló sobre la Sucesión Presidencial (su libro publicado un año antes) y se eligió la mesa directiva del Club Central Antireeleccionista Oaxaqueño (CAO), que quedó integrado de la siguiente manera: Juan Sánchez, como presidente; el licenciado Heliodoro Pérez, como vicepresidente; vocales Miguel Cuevas Paz, Demetrio F. García y Leopoldo Payán.

Un día después Francisco I. Madero salió del estado por la misma vía, pero ya había dejado la semilla de la inconformidad en la propia tierra del presidente Díaz Mori.

Mujeres istmeñas, en la víspera de la etapa revolucionaria

La visita del Apóstol de la Democracia a la entidad se debió al interés que tenía por visitarla y dejar constituida una agrupación política, como lo manifiesta repetidamente en su correspondencia con correligionarios y amigos.

Semilla de rebelión

En la elección de ese año, el gobernador Emilio Pimentel fue postulado por el Club Central Reeleccionista para un nuevo periodo, aunque en esta ocasión se presentó un opositor en la contienda, el licenciado Benito Juárez Maza. Ganó Porfirio Díaz Mori la presidencia y Pimentel la gubernatura, pero la rebelión se extendía ya por el estado y el país.

En enero de 1911, en la población de Ojitlán, distrito de Tuxtepec, se levantó en armas Sebastián Ortiz contra el gobierno porfirista. Con la noticia de dicho levantamiento una ola de rumores alcanzó a la capital del estado, de manera que se decía que partidas de rebeldes merodeaban Zaachila en los Valles Centrales y la Sierra, sin mayores consecuencias.

Se multiplica la rebelión

En los siguientes cuatro meses grupos rebeldes aparecieron por la Mixteca y la Costa, provenientes algunos de los estados de Guerrero y Puebla; otros eran partidas locales como el de Ramón Cruz en Jamiltepec o la de Waldo Figueroa en Putla de Guerrero.

De tal manera que cuando son firmados los Tratados de Ciudad Juárez, -por medio de los cuales el presidente depuesto Porfirio Díaz abandona el país-, existían grupos rebeldes hasta en la parte central del estado, como fue el caso de del bando encabezado por Faustino G. Olivera en Etla o el de Castrejón en Zimatlán.

Sin embargo, antes hubo dos conatos de rebelión que fueron reprimidos: el primero tuvo lugar en el distrito de Ixtlán, perteneciente a la Sierra Juárez, encabezada por Pedro Léon y Miguel Hernández, mismos que fueron apresados y enviados a la Ciudad de México acusado de distribuir propaganda maderista.

El segundo conato de rebelión ocurrió en el distrito del Centro y permitiría demostrar que la oposición al régimen de Emilio Pimentel, -vinculada al Maderismo-, también trató de impulsar la realización de un levantamiento. Ángel Barrios, Roberto Olguín y Valentín López fueron detenidos por el rumor de que preparaban un levantamiento armado en Zaachila.