La gente que hace ciencia está en peligro de extinción: Fernando Guzmán

Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Promover la imaginación y la ciencia desde temprana edad es una gran deuda del sistema educativo mexicano.

La ausencia de un soporte financiero desde el Gobierno, programas que fomentan científicos "de escritorio" y el nulo acompañamiento a madres y padres de familia para fortalecer la educación científica a edad temprana,  son los factores que se interrelacionan para que en México, incluyendo Oaxaca, “la gente que hace ciencia esté en peligro de extinción”.

Para el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Solacyt), Manuel Fernando Guzmán Muñoz, el interés científico se debe despertar desde el tercero de preescolar o el primer año de primaria, hacerlo en la preparatoria o bachillerato es hacerlo con diez años de retraso en comparación con países de Asia que dominan el mercado de las tecnologías.

“En México no estamos haciendo ciencia a edad temprana”, un problema que se conjuga con los limitados recursos y las reglas del juego para quienes forman parte del Sistema Nacional de Investigadores que no la fomentan, sólo se quedan en investigaciones muy buenas, pero de escritorio.

“Las universidades cada vez realizan más divulgación científica, pero no tienen el apoyo. Los investigadores son los menos, desafortunadamente de la mayoría que hace ciencia quiere entrar al Sistema Nacional de Investigadores y ahí les pagan por publicar, no para hacer encuentros o concursos”, criticó.

Fernando Guzmán estuvo en Oaxaca como parte del Robomatix 2018 que se realizó en la Universidad LaSalle y en cuyo cierre ofreció la conferencia “Ciencia en tiempos de inconsciencia”.

Las cifras que compartió fueron muy crudas. Mientras en México existe un científico por cada 33 mil personas, en Corea del Sur hay uno por cada 310 y en Corea por cada 306, cuando hace 10 años México y Corea estaban a la par.

Cada año en cuanto a ciencia en México “se nos están yendo más lejos” y eso explica por qué hay un déficit de ingenieros, pero sobre todo “la gente que hace ciencia estamos en peligro de extinción”.

El círculo vicioso que mata a los científicos se vuelve una paradoja: “En México quieren que hay más ingenieros, pero no le invierten a la ciencia ni a la tecnología”, destinando únicamente el 0.45 por ciento del Producto Interno Bruto.

“Eso explica por qué se compran más cosas elaboradas en China, en unos años el hombre más rico del mundo será de origen chino”, sentenció.