La Otra Casa, de James Brown

James Brown continúa en Mi Otra Casa con la representación de la libertad y la inaccesibilidad que permite que ciertas personas crezcan y se desarrollen de una manera muy singular.

La obra de James Brown se puede ubicar en el contexto de las tendencias contemporáneas que han movilizado el lenguaje abstracto hacia nuevas poéticas. En esta ocasión, el artista plástico presenta series pictóricas que ha producido en Mérida y en Oaxaca, en la exposición titulada Mi otra casa, que inauguró ayer en la Galería Quetzalli.

Su obra está dentro de una práctica en la que la abstracción genera imágenes estructuradas como modelos o diagramas muy sutiles. El imaginario que ahora comparte, tras el recorrido de los cuadros por varios espacios, tiene que ver con una revelación íntima de las vivencias que acumuló durante su vida en Oaxaca, durante casi 10 años.

El artista invita al observador a ver lo que hay en la noche, en el cielo oscuro, a través de la ventana de sus cuadros. Su obra representa la posibilidad de acceder a otros mundos, por eso se llama Mi otra casa, porque es una alegoría a: "otro mundo que se puede pensar que no existe, pero existe al mismo tiempo y es quizá más fuerte que el mundo que conocemos".

Diálogo con Toledo

En entrevista, el artista comparte que las series datan de los años 2013 y 2015, se presentan en dos salas de la Quetzalli; en una se muestran óleos en gran y mediano formato, y en otra propone un diálogo entre sus pequeños óleos sobre lino, que sostienen una conversación con la obra en vidrio del artista oaxaqueño Francisco Toledo.

Sobre esta comunicación explica: "El diálogo e intercambio en realidad surgió de la casualidad. Cuando vi las obras en vidrio del maestro Francisco Toledo las vinculé con mi trabajo de 108 obras de óleo sobre lino de la serie Orbs, que son una manifestación de la energía de la iluminación metafísica. Pensaba que sería interesante para mí hacer una investigación y hacer una interpretación intuitiva. Le pedí a Toledo hacer una instalación con su trabajo y el mío y creo que funciona muy bien".

James Brown no es ajeno a manejar en su obra un discurso que puede conducir a una interpretación poética y misteriosa y así lo considera: "Me encuentro siempre en ese espacio, no hay mucha diferencia en donde estamos hoy y el espacio de 'Mi otra casa', los dos sobreviven juntos, en un universo paralelo".

La parte metafísica es innegable en la obra de James Brown. Él cree que después de la vida que conocemos hay algo muy interesante: "eso nos toca a diario, por ello podemos hacer intercambio con el mundo de afuera y el mundo concreto que tenemos".

Otra forma de ver

James Brown se pregunta: ¿La mente profunda es Mi Otra Casa? ¿El estanque del jardín de Mi Otra Casa es muy profundo? Hay tanto que decir sobre Mi Otra Casa. No tiene ni lugar ni ubicación fija, pero su ubicación y lugar son muy específicos. La consecución se vincula siempre con la satisfacción; uno así tiene menos miedo.

"La exposición que vemos actualmente en la Galería Quetzalli es una continuación del trabajo de Mi Otra Casa. Algunas de las piezas que vemos en Mi Otra Casa fueron creadas específicamente para esta exposición y para este espacio. Mi Otra Casa es una manera de ver, de concebir, de descifrar, de relacionar, de contemplar y percibir.