Los muertos olvidados de Oaxaca

Esteban MarcialEsteban Marcial

Algunas están descuidadas

Desde principio de semana, decenas de personas acudieron a los panteones para realizar la limpia de sus tumbas y dejarlas limpias como parte de un rito de la celebración de los fieles difuntos.

En el panteón Jardín, existen tres fosas comunes, donde son depositados los cuerpos que nunca fueron identificados por lo que no tuvieron una cristiana sepultura.

La fosa común

En el panteón Jardín, ubicado en terrenos de San Andrés Huayapan pero administrado por el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, existen tres fosas destinadas para los cuerpos que nunca fueron reclamados.

Los trabajadores del panteón cuentan que en ese lugar la que más movimiento tiene es la que administra la Fiscalía General del Estado, la que abren por lo menos dos veces al año para depositar los cuerpos no identificados.

Las otras dos fosas son de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca  (UABJO) y otra de la Universidad Regional del Sureste (URSE).

Las encargadas de depositar los cuerpos en la fosa dicen con cierta tristeza que esos cuerpos nadie les llora, nadie le reza, pero que tienen que ser depositados en ese lugar por cuestiones de salud.

“Son cuerpos que ya permanecieron muchos tiempo en el anfiteatro ya sea de las Universidades o de la Fiscalía y tienen que ser enterrados como recomendación para evitar algunas infecciones en las personas que trabajan con los cuerpos”, cuenta.

En los años que llevan trabajando en ese lugar, prácticamente no recuerdan ningún caso de que algún cuerpo haya sido recuperado de la fosa común para ser entregado a sus familiares.

“Me parece que en el 2006, vino mucha gente de la policía y de otros estados porque andaban buscando unos cuerpos, entonces movimos las lozas de la fosa común, esa vez no fue para depositar cuerpos, sino para sacar, pero ellos se encargaron de eso. Pero después nos enteramos que no se llevaron a nadie, lo que quiso decir es que no encontraron al muerto que buscaban”.

La fosa común se ubica cerca de lo que fue la primer barda perimetral del panteón, ya que luego se construyó un anexo, misma que está cubierta con 8 lozas. Sobre ésta no hay ninguna flor, ninguna veladora.

“La fosa de la Fiscalía, mide 2.50 por 2.50 metros, es cuadrada, pero la verdad desconozco que profundidad tenga, pero eso sí, hay muchos cuerpos y le caben muchos más. Cuando vienen a dejar, nosotros tenemos que levantar las lozas y depositar los cuerpos.”, menciona.

El panteonero, dice que realizan el trabajo con respeto, y en algún momento, sienten algo de nostalgia por los cuerpos que son depositados en ese lugar.

“Aunque no lo crea, da cierta tristeza depositar los cuerpos, cuerpos que prácticamente quedaron en el olvido. En ese momento, suponemos que alguna familia ha de estar desesperada por no saber de su familiar. Muchas personas salen de sus comunidades en busca de trabajo y nunca regresan, por lo que ahora nosotros suponemos que es probable que hayan muerto y sus cuerpos enviados a la fosa común”. Precisa.

En el acceso principal del panteón, de frente, se ubica la cruz de piedra dedicada al muerto olvidado.

En estos días, luce con flores y decenas de veladoras.

“Mucha gente viene y como ya no sabe dónde está su muerto, va a la cruz y deja flores y una veladora, en memoria de sus muertos, porque no saben dónde están”, indica.

“Muchas veces vienen personas de otros estados y comunidades del estado en busca de sus familiares y al no encontrarlos, se dirigen a la cruz, donde ofrecen sus flores y veladoras, lo hacen como forma de respeto por su difunto”.

Velarlo para que descanse en paz

El domingo 22 de septiembre de 2013, tres personas fueron arrastradas por la corriente del río El Guayabal de San Lorenzo Albarradas, Tlacolula de Matamoros.

Los tres eran originarios de la población de comunidad Xicotepec de Juárez, Puebla y laboraban para la Constructora ICA en la construcción de la autopista al Istmo de Tehuantepec.

Al ser arrastrados por la corriente, desaparecieron y la autoridad  no tenía un reporte oficial de la desapareción, por lo que fue una semana después cuando sus familiares llegaron para solicitar la búsqueda.

Uno de los cuerpos fue localizado al siguiente día, el lunes 23 y para el jueves, el cuerpo fue enviado a la fosa común del panteón de Tlacolula de Matamoros.

Al ser informados del accidente, sus familiares consultaron en la red y localizaron en el portal de  Noticias Voz e Imagen de Oaxaca la nota del accidente.

Una semana después llegaron y recuperaron el cuerpo de Aurelio N, quien ya estaba en la fosa común y ayudaron en la localización de los otros dos cuerpos.

“Por fin, juntos murieron y ya están juntos otra vez, los llevamos de regreso a casa para darles cristiana sepultura, porque  es muy duro saber que tu familiar murió pero que su cuerpo fue depositado en la fosa común”, dice Hilda, hermana de uno de ellos, quien nunca se cansó en recorrer el río para localizar los dos cuerpos que aún continuaban desaparecidos.

Nadie se prepara para morir

Morir de forma inesperada, ya sea por una enfermedad o accidente trae diversos problemas a los familiares, sobre todo, en cuestión de trámites funerarios, ya que muy pocas personas con las que toman esas previsiones e invierten en un paquete de este tipo.

Eder Iván Vásquez Chávez, de la funeraria La Divina Providencia, menciona que este tipo de situaciones toma por sorpresa a todos y por ello considera que es necesario que la sociedad se interese en un paquete funerario, que puede incluir solo el servicio o incluso el terreno del panteón.

Como agente funerario, precisa que tras el shock, la familia desconoce qué hacer en este tipo hechos, por lo que se ve en la necesidad de contratar los servicios de alguna funeraria.

“Al tratarse de una muerte violenta o ´legal´, como le conocemos nosotros, se deben cumplir ciertos requisitos para poder recuperar el cuerpo, ese es el trabajo del agente funerario, primero, ofrecer un servicio de acuerdo a las necesidades o situación económica de la familia”.

Experto en el tema al descender de una familia que se ha dedicad por varios años a ese giro, indica que un paquete básico oscila entre los 2 mil 800 y 3 mil pesos.