La FILO 2018 estalla en un mosaico de voces, posibilidades y arrullos

“Yo no nací para estar en mi casa, de todas maneras tendré que partir, de todas maneras tendré que migrar”, es lo que cantan veinte niñas y niños triquis de la Escuela Primaria Emiliano Zapata, de San Miguel Hidalgo Chicahuapa en el Foro FILO de la 38 Feria Internacional del Libro de Oaxaca, 2018. Es el cuarto día de Feria y dos niñas del grupo vestidas con huipiles rojos delineados por pequeñas hebras blancas, apenas perceptibles, comentan que desde la montaña en la que viven pueden ver el mar y pueden ver el viento.

Las canciones, los bailables apenas coordinados, los gestos maravillados y expectantes de infantes de un pueblo errante que hoy casi ha establecido un municipio propio en la lejana Salinas, California, en Trumpland, USA, se suceden entre la vena musical melancólica de chavos violinistas vestidos de blanco que le sacan el alma a su instrumento como si detrás de ellos estuviera cayendo una cascada.

En Linda, el conglomerado de talleres artísticos que se imparten a niñas y niños en la FILO, las niñas triquis serán aventajadas alumnas del curso de bordado, pues no por nada desde muy corta edad deben empezar a confeccionar su propia ropa que las proteja de un viento frío. Dos horas después un chico venido de un COBAO en Pueblo Nuevo también recordará que el acto de migrar se está empezando a convertir en un asunto de nunca volver a ninguna parte.

“Tengo dos tías en Estados Unidos que llevan como veinte años viviendo ahí, no tienen papeles, sus hijos que nacieron ahí ya no se quieren encargar de ellas, dicen que si las agarra la migra y las deportan no es su problema. Entonces, pues si las regresan. Su único plan de contingencia somos nosotros”, le cuenta el chico al escritor y periodista Leonardo Tarifeño en la presentación de su libro de crónicas sobre migrantes deportados viviendo en Tijuana, No vuelvas.

Tarifeño llama al chico a no juzgar de más a sus primos gabachos, enuncia que nadie sabe cómo habrá de reaccionar ante una situación de persecución como la del acto de salir a buscar una mejor vida está siendo objeto hoy en todo el mundo. De la Caravana Migrante de centroamericanos decididos a llegar a la frontera con Estados Unidos que hoy concentra la atención de todo el país comenta que esta ha estado siempre.

En la Bestia, en las ciudades, en los bordes de las vías del tren, en las cárceles del Instituto de Migración, en las matanzas del crimen organizado. El argentino que sabe lo que es migrar, observa que si El Salvador y Honduras son dos de los principales países proveedores de este desesperado fenómeno migratorio, es porque Estados Unidos los fastidió hasta la medula en los ochentas con sus ventas de armas y tácticas contrainsurgentes de inteligencia en lucha contra un inventado comunismo. La diáspora ha sido abierta por esos mismos que hoy gritan que van a terminar con ella.

Irinea Buendía dice que no todo está perdido. Su hija Mariana Lima fue asesinada en junio del 2010 y su marido judicial de Chimalhuacán, Estado de México quiso hacer pasar su crimen por un suicidio. Arriesgando su vida y encontrando organismos aliados de acompañamiento a Irinea le tomó seis años que una autoridad correspondiente encarcelara al asesino de Mariana.  Dentro de los foros sobre derechos humanos organizados por la FILO, la madre de una mujer asesinada recuerda la llamada sentencia del campo algodonero.

Dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 16 de noviembre de 2009 sobre la responsabilidad internacional que el Estado mexicano detentó en su ausencia de diligencias en las investigaciones relacionadas a la desaparición y asesinato de Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura Berenice Ramos Monárrez, en la Ciudad Juárez de 1993, Irinea comenta que con este golpe de mesa de justicia internacional se creó un parteaguas donde se crearon ciertas normas para combatir la descarnada y atemporal incidencia feminicida.

No obstante, junto con Araceli Osorio, madre Lesvy Berlín Rivera Osorio, estrangulada en la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en mayo del 2017 patentiza que hoy en este país “la impunidad es la cobija de la corrupción con la que se cubren todos”.

La cadena de favores en el que la igualdad consiste en poder distinguir que tipo de autoridad te va a fastidiar primero. Mujeres en público están de acuerdo, hablan de lo mucho temen salir a la calle en un Oaxaca, cuestión que se ha convertido en un asunto incierto y peligroso.

En un mejor talante, en un instante de camaradería y ganas de procurarse acuerdos, una tribu de chavas y chavos con uniforme de secundaria buscan por todos los rincones de la FILO a la escritora Verónica Murguía, para que les autografié un ejemplar de La Loba, novela fantástica sobre una heroína que trata de romper una tradición de perruno absolutismo en su natal Moriana.

En su búsqueda, la tropa cuenta que se han cooperado entre todas y todos para comprar un ejemplar de la novela, conseguir el preciado autógrafo y tomarse las selfies correspondientes. Entre los nutridos pasillos del recinto ferial tres chavas y dos chavos de no más de 15 años observan que lo interesante de la FILO para gente de su edad es que de aquí puede salir verdaderamente el primer libro que lean en sus vidas.

“En la escuela leemos porque medio nos obligan”, confiesa una chava del grupo, “pero con este libro creo que puedo leerlo todo sin que nadie me diga que tengo que hacerlo”, agrega. Se le pregunta a los secundaria boys and girls si como lectores aspiran a ser cada vez más y mejores lectores. “Pues cuando un libro me gusta soy capaz de acabármelo en tres días o hasta una semana, cuando no, no puedo pasar ni de la página tres”, comenta uno de los protagonistas. A la pregunta que se les ha hecho sobre el tiempo dicen que el único tiempo que conocen es el que está corriendo ahora en su búsqueda de Verónica Murguía. El deseo es que solo la suerte los acompañe en su travesía.

En la FILO 2018, su director Guillermo Quijas Corzo ha informado que en la nueva sede del Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO) en los primeros seis días han llegado a percibir hasta siete mil asistentes diarios. Francisco Hinojosa, el escritor para niños más leído de México cuyo nombre y trayectoria en el Foro Infantil y Juvenil de la FILO está siendo homenajeado, comenta que está le parece una de las Ferias del Libro más festivas del país.

“Las Ferias del Libro suelen ser muy frías”, acota quien como embajador de cultura y buenas voluntades ha visitado prácticamente más del setenta por ciento de las FIL del planeta. Hinojosa, quien también ha asegurado que hoy en México los que más leen tienen entre cinco y doce años, presenta el Show La peor Señora del mundo + La Orquesta basura, donde el autor del homónimo y clásico título editorial y un grupo musical que confecciona sus instrumentos con raquetas y tubos pvc,  le cantaron a esa señora tan mala a la que cuando nos pegue hay que darle las gracias ,a ese pellizco en los cachetes que a unos les duele hasta el tuétano y a otros ni siquiera los toca, a ese jalón de pelos que un día terminará produciendo un ejército de adultos calvos, todo con un arrollador poder de convocatoria que una función auditorio lleno se convirtió en dos.

Más discretos en sus objetivos alcanzados pero con una propuesta con el filo de un abrecartas, “Soy la mujer” presentó un vibrante matrimonio entre poesía, platinos tronando capciosos y sonidos raros. El poeta Efraín Velasco, el bajista Ramón Jiménez Cuen y el baterista Emmanuel Carrera, todos netamente oaxaqueños lograron conjugar los Veinte Poemas de Amor una Canción desesperada, de Pablo Neruda, en una propuesta fúrica con canicas diáfanas que cayeron como lluvia. Como esa esperanza que muerde y como esa esperanza que canta.

Escritoras y escritores que afirman que la clave para escribir libros y mantener una familia es no dormir, poetas malditos que se jactan de nunca haber leído un libro en digital y ni siquiera imaginar con que se come eso, enfants terribles de la literatura que a los 52 años piden por favor que ya no les sigan adjudicando semejante título,  Denise Dreser afirmando que en cuanto a presidentes electos se refiere la palabra austeridad no es el fin, es el medio, Margo Glantz echándose un quien vive con Mario Bellatin en pleno homenaje a Sergio Pitol bajo la polémica de si el autor de La Vida Conyugal (homenajeado en la FILO 2018 a siete meses de su fallecimiento) aspiró o no a pertenecer a las encendidas filas del Boom latinoamericano, Guillermo Arriaga presentando su novela El Salvaje proclamando que le aprendió muy buenos trucos de actuación a Sean Penn  y que es el rigor en lo que haces lo que te significa y no el tan manido talento.

Fabrizio Mejía Madrid proponiendo como nuevo intelectual orgánico del gobierno que viene se instaure un nuevo premio nacional de periodismo llamado Frida Sofía, en referencia al rescate televisado nacionalmente de una niña atrapada bajo los escombros de una escuela en septiembre del 2017 y que nunca fue rescatada por el simple hecho de que nunca existió , el fallecido el pasado 22 de agosto y legendario editor Huberto Batis recordado por su amigos como un ogro que supo ver el crisol en esos escritores que nunca anidaron sus alas en mainstream literario alguno, lecturas de arrullo para la primera infancia donde se discute si un tenedor puede también ser un compás de espera, Guillermo Fadanelli hablando sobre su amor por el  recién desaparecido Batis, recodando que son los tiempos salvajes en los que uno más quiere destruirse porque cree que va a encontrar algo que definitivamente no lo está esperando  y aclarando que también la amargura es capaz de darnos esas ganas de seguir viviendo, un chico de no más de once años bailando bajo la luna como si estuviera levitando en un concierto de sones y canciones románticas de Suena la Filo, decenas de niños que corren de aquí a allá con el pretexto de buscar un baño. La Feria Internacional del Libro de Oaxaca está estallando.