Persecución contra migrantes es también una manera de explotarlos más: Leonardo Tarifeño y su no volver

Leonardo Tarifeño es un migrante que ha escrito un libro sobre migrantes. Nativo de Mar de Plata, el escritor y periodista argentino ha vivido lo mismo en Budapest, Río de Janeiro que desde hace algunos años en la Ciudad de México. El autor ha arribado a la 38 Feria Internacional del Libro de Oaxaca para presentar “No vuelvas”, editado bajo el sello Almadia, cuyo título está basado en una canción de Soda Stereo.

Tarifeño comenta que pese a su concepción polifónica de historias de migrantes expulsados de Estados Unidos, en eterno tránsito en Tijuana, la suya es una sola crónica. En tiempos de caravanas migratorias en anunciada marcha, el también reseñista musical explica que aspira a contar una sola cosa: el periplo de aquellas y aquellos a los que su país expulsó en miseria, y a los que su sueño americano mandó de regreso a un infierno en donde no terminan de hallar siquiera la chispa de su propia lumbre.

¿Cómo llegaste a la concepción de No vuelvas y su visión de una migración en permanente quiebra?

“Como parte de un programa facilitado por el INBA, varios escritores teníamos que ir a darles talleres de escritura a los deportados para que contarán sus historias. El proyecto cambió mucho al llegar, nos dimos cuenta de que muchos no sabían escribir o no querían dar información de sí mismos porque eran extorsionados. Al final el proyecto terminó convirtiéndose en nosotros recolectando las historias y contándolas. Todo esto fue faltando dos años para el termino del gobierno de Barak Obama, me quede tan impresionado pues nunca había visto una emergencia humanitaria de ese calibre, que seguí yendo por las mías. Cuando entra el gobierno de Donald Trump la situación empezó a agudizarse y cada vez se puso peor”.

Comentabas en la presentación de tu libro en la FILO, que cada día de Estados Unidos parecen estar expulsando a un pequeño país.

“Si, a cada momento que regresaba a Tijuana las historias de las personas que me dieron su testimonio fueron evolucionando y fui estableciendo una relación con ellos. El libro no tiene un protagonista excluyente, el protagonista es precisamente ese país que México expulsó, al que Estados Unidos regresó y que por lo tanto no lo quiere nadie”.

Hay una historia que parece recorrer todo el libro, la de un migrante hondureño que empezó a ayudar gente herida el once de septiembre del 2001, en Nueva York

“En el momento del atentado de las Torres Gemelas, él empezó a auxiliar a los heridos y en ese momento la policía le pidió sus papeles, con lo cual entró en un proceso de deportación y fue mandado de regreso a Honduras. Luego volvió a la frontera con Estados Unidos para intentar otra vez regresar. Su historia reúne y condensa todo el asunto de la migración, la mayor preocupación de este hombre el once de septiembre no era si tenía o no papeles, sino ayudar a gente que estaba muy jodida. Sin embargo el Estado lo convirtió en ese delincuente que puede ser para la letra chica de la ley, pero no para la sociedad. En algún momento me lo encontré por tercera o cuarta vez en un desayunador en Tijuana, tenía una cita para conseguir un empleo como taxista y no tenía camisa. Me preguntó que si tenía una, que me la comparaba, que se tenía que ir ya a su cita de trabajo. Pero yo no traía una camisa extra. Seguí entrevistando gente y a la media hora me lo encuentro. Me dice: nadie me presta una camisa, pinche gente culera ya no sé qué hacer, ya no tengo miedo de empezar a robar. Ahí me di cuenta de que la situación es la que los va orillando a una situación de delincuencia, porque ellos no son los delincuentes que dicen los Estados que son”.

La migración hoy mundialmente parece haberse convertido en un nudo ciego, donde migrantes de países históricamente empobrecidos mueren asesinados ya sea por el crimen organizado o por las mismas autoridades migratorias del país al que intentan cruzar. ¿Esta situación a donde nos está llevando?

“Es la pregunta del millón. En el caso de la migración mexicana a Estados Unidos hubo más afluencia cuando el Estado se endureció. En la medida que los estados se vuelvan más persecutorios con sus leyes migratorias, más afluencia de migrantes va a haber. La gente tiene que ir para quedarse. Los haitianos que llegaron a Tijuana cómo producto de un Huracán, llegaron ahí porque había una excepción migratoria producto de un estatus que les permitía pedir refugio, Cuando llega el aluvión de haitianos a Tijuana el gobierno de Barak Obama quita de inmediato esa regla, ¿qué pasó?, que llegaron más porque mandaron a traer a sus familias. La represión y el endurecimiento nunca ha sido el camino, lo que hacen es acentuar el desconocimiento mutuo, la criminalización del migrante y un nacionalismo exacerbado”.

Recuerdo siempre ese término de Invasiones bárbaras, que desde tiempos inmemoriales se ha usado para hablar de aquellos supuestos atrasados en tecnología, calidad de vida y costumbres que vienen a galope por el mundo nuevo

“Es parte de la leyenda negra de la migración, el migrante mexicano que va a Estados Unidos no solamente va a buscar mejores condiciones de vida, van porque hay una oferta de trabajo. Los beneficios económicos de la migración en Estados Unidos son enormes. Ese país no sería lo que es sino fuera por la fuerza migratoria. Georgia es un estado que podría ser el país del pollo, produce mil millones de ellos al año. Esa manufacturación ardua la trabajan en su gran mayoría manos de migrantes ilegales, si esos ilegales no trabajaran un día dejarían a Estados Unidos sin comer pollo un mes. Los mexicanos y centroamericanos ilegales no agarran esos trabajos porque alguien se los ofrece, los toman porque a los estadounidenses no quieren ser explotados y a los migrantes no les queda de otra. Si nos ponemos a analizar el punto. Los estadounidenses están haciendo todo esto sobre la migración porque están buscando abaratar la mano de obra con la amenaza de la deportación. No porque no quieran a los migrantes, los quieren, pero los quieren para pagarles menos. Perseguirlos también va sobre convertirlos en explotables”.

Has dicho en tu presentación en la FILO que la actual y multitudinaria caravana migratoria de centroamericanos con rumbo a la frontera con Estados Unidos que hoy ocupa la atención del país, ha estado ahí todo el tiempo. ¿A qué exactamente te refieres?

“A veces las noticias surgen producto de agendas políticas. Esta caravana que hoy vemos está surgiendo todos los días desde hace mucho tiempo con saldos alarmantes de víctimas. Hoy la caravana está siendo televisada, acompañada por los medios de comunicación y de todos modos ya hay dos muertos. Cuando no están los medios de comunicación, las muertes, los secuestros, los abusos de todo tipo ocurren todos los días. Que le prestemos atención está muy bien, que alguna gente se sensibilice sobre el tema, aún mejor, pero que pensemos que los migrantes son solamente esos es una mentira. Los migrantes mexicanos son muchísimos, están en caravanas todos los días. Lo que yo he visto en la frontera es a gente como nosotros, a los que la situación convierte en todo aquello que nunca hubiera creído que pudieran llegar a ser. Es donde creo que el Estado tiene una obligación. Tú no puedes desentenderte permanentemente, primero no darles trabajo, forzarlos a buscar trabajo en otro país, enamorarte de ellos cuando mandan remesas y abandonarlos cuando ya no tiene dinero. Es una obligación nuestra como ciudadanos hacerlo ver, el compromiso nuestro debería estar más orientado a ser conscientes de que esa caravana que vemos hoy transcurre todo el tiempo”.

Honduras, El Salvador, Nicaragua, países centroamericanos que hoy nutren esa caravana, fueron barridos a finales de los setentas y principios de los ochentas por una política exterior estadunidense basada en una intervención armamentista de la CIA, llamada Irán- Contras, anclada en el ejercicio de una guerra contrainsurgente contra un supuesto comunismo, lo cual vuelve a todo esto en una lamentable paradoja, ¿no crees?

“¿Por qué los marroquíes migran a Francia?, ¿Por qué los turcos migran a Alemania? porque son países o que han sido colonias o donde la presencia del país rico ha sido determinante por distintas razones. En el caso de Centroamérica estas razones han sido las de mantener una supuesta estabilidad política en los setentas y también de expolio (botín que el vencedor toma del vencido) por parte de Estados Unidos. Yo vengo Argentina y los golpes militares en Sudamérica de los setentas, ¿por quién fueron financiados? ¿Cómo llegó Pinochet ahí?. Tú no puedes convertir un continente en una zona geopolítica donde tienes que mandar tú, mandar tropas, financiar ejércitos, vender armas y luego decir que los migrantes que llegan ilegalmente a tu país llegan de la nada. Hay una razón en la que tú tienes, en este caso Estados Unidos, una responsabilidad mayúscula. No somos ingenuos, sabemos que Estados Unidos nunca va a enfrentar así las cosas, pero vamos a blanquear los hechos. Ustedes me dicen que no se pueden ocupar de esta gente, está bien pero no me digan que esta gente viaja nada más porque se les ocurre, van porque no les queda de otra luego del desmadre que ustedes hicieron”.