Cáncer de mama: cuestión de mujeres y hombres

El cáncer de mama se presenta en más del 99 % en mujeres, y puede aparecer en jóvenes y adultas; sin embargo, los hombres pueden registrar cáncer de mama en menos del 1 %; pero generalmente aparece entre los 60 y 70 años de edad.

Al igual que el cáncer de mama en mujeres, comparten algunos factores de riesgo como es la exposición a altas concentraciones de estrógenos, secundarias a enfermedades del hígado como cirrosis o trastornos genéticos como síndrome de Klinefelter; tener una o más familiares mujeres con cáncer de mama; tener mutaciones en genes como el BRCA 2 y haber recibido radioterapia en la región del tórax.

La forma de presentación del cáncer de mama en hombres incluye: la presencia de tumor o engrosamiento de la mama o del área de la axila, cambio en el tamaño o la forma de la mama, cambios (hoyuelos) en la piel de la mama, la inversión del pezón, líquido que sale a través del pezón, en especial si es sangre; cambios en la coloración de la piel de la mama, pezón o auerola desde roja, hinchada hasta semejar una piel de “naranja”.

Para hacer el diagnóstico, se basa en la historia clínica completa (antecedentes y examen clínico de la mama), la realización de estudios de ultrasonido, mastografía, resonancia magnética y la confirmación de dicha enfermedad mediante la realización de una biopsia (que es tomar un fragmento del tumor) y una vez confirmando el cáncer, las decisiones sobre el mejor tratamiento se toman en conjunto e interrelacionando tres factores: factor tumoral (su agresividad manifestada con la rapidez con la que crece, la probabilidad que se disemine por el cuerpo), el factor paciente (las condiciones generales del paciente, su estado de salud previo y enfermedades que padece previamente) y el factor médico (implica la eficacia y accesibilidad a los tratamientos más eficaces, de acuerdo con la biología tumoral).

Tratamiento

El tratamiento para el cáncer de mama en varones se basa en los mismos pilares que para la mujer: cirugía, quimioterapia, terapia con hormonas, radioterapia, terapia dirigida.

La supervivencia para los hombres con cáncer de mama es similar a la de las mujeres y se basa en la etapa clínica del cáncer; sin embargo, en el cáncer de mama masculino, a menudo se diagnostica en un estadio más avanzado y por lo tanto, una posibilidad de curación menor.

Apoyo y actitud, un factor importante

Sea hombre o mujer, el paciente diagnosticado con cáncer de mama pasa por un proceso para aceptar la enfermedad:

Negación: Las personas no estamos preparadas para enfrentarnos a la pérdida de la salud, de manera que negamos la enfermedad; esa será la primera reacción de defensa ante la noticia de la enfermedad. La negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; y es una forma de defensa ante esa mala noticia.

Ira o enfado: En esta se reconoce que la negación no puede continuar, porque la enfermedad es totalmente evidente. Aparecen sentimientos como la ira y todos los sentimientos asociados a la misma. Y por la mente aparecerán múltiples preguntas como: “¿Por qué a mi?”, “¡No es justo!”, “¿Cómo me puede estar pasando esto a mi?” Y diferentes muestras de enfado con Dios por permitir que esto nos suceda.

Negociación: En esta etapa se alcanza un último intento de llegar a un compromiso con la propia realidad de la enfermedad. Se intentará llegar a acuerdos con nosotros mismos y con los demás, para mejorar nuestra salud y calidad de vida.

Depresión: El problema de salud que causa la enfermedad realmente impacta a diferentes niveles como el físico, el psíquico y el social. Aparecen sentimientos de impotencia, miedo, pena y generalmente se renunciará a hacer muchas cosas porque no se encuentra alegría en nada. La pena nos puede conducir a la depresión y a la desesperación.

Aceptación: Habiendo pasado por las cuatro etapas anteriores, ahora la enfermedad se acepta como parte más de la vida, una realidad con la que debemos de vivir y se debe reconocer que nuestra mejor oportunidad de felicidad futura radica en la comprensión de la enfermedad y el compromiso para colaborar con el tratamiento.

Aceptar la enfermedad es un paso muy importante para recuperación, pues una actitud postiva favorece la aceptación de los tratamientos.

El apoyo de la familia o la pareja es fundamental; lamentablemente se presentan casos en los que muchas mujeres son abandonadas por sus parejas; por el otro lado existen hombres que dan un apoyo total a sus parejas, lo que ayuda a su estado emocional y físico.

Prevención, lo más importante

Finalmente, la prevención, piedra angular en todos los tipos de cáncer, se basa en primero estar informado de que este tipo de enfermedades existe aún siendo varón; segundo, identificando factores de riesgo; de ellos, la herencia o carga genética no la podemos evitar, pero existen otros factores como el consumo de cigarro, alcohol, sedentarismo, obesidad, no practicar ejercicio, consumo de hormonas, que sí podemos evitar y/o modificar.

Recuerden que en general, un estilo de vida saludable impacta en forma positiva en nuestra vida .

¡El cáncer es curable, si se detecta a tiempo!