Depresión y esquizofrenia, los más comunes en Chiapas

La coordinadora estatal de Salud Mental dependiente de la Dirección de Atención Médica, Ivania García Morales, dijo que para la atención a padecimientos de salud mental parten desde la prevención trabajando con las 10 jurisdicciones sanitarias, tanto a nivel hospitalario como en los centros de salud y servicios primarios.

Como servicios de salud mental se cuenta con la Unidad de Salud Mental San Agustín, con servicio hospitalario, y el Centro Integral de Salud Mental CISAME, con consulta ambulatoria, apoyo psiquiátrico, psicólogos y médico.

Mientras que en las jurisdicciones sanitarias, centros de salud y hospitales, están distribuidos psicólogos profesionales, que apoyan en la consulta externa. Se ha capacitado con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud a médicos, enfermeras y trabajadoras sociales.

De esta forma se ha conformado el grupo multidisciplinario para la atención a la salud mental en comunidades de difícil acceso, y la población no le es posible viajar a Tuxtla Gutiérrez, donde se ubican los dos centros de atención antes mencionados.

En la consulta externa se ha identificado, al igual que en el entorno internacional, que la depresión es uno de los padecimientos de salud mental más frecuentes.

Se puede presentar en niños, sin embargo, la mayoría de los casos que han identificado son en adolescentes y adultos. En promedio entre los 15 y 45 años de edad. Esta condición depende del estilo de vida y personalidad de cada uno.

“Sabemos que en este mundo cambiante en el que estamos viviendo actualmente, el estrés, las cuestiones que vivimos diariamente nos llevan a situación que pueden llevar a una depresión.”

La depresión no es algo nuevo, siempre ha estado dentro de las 10 enfermedades de salud mental más frecuentes.

Desde la consulta externa se pueden identificar también padecimientos como esquizofrenia y trastornos originados por el uso de sustancias toxicas.

Ahí la importancia de trabajar en el área preventiva a través de talleres y pláticas, con familias, jóvenes y niños.

La esquizofrenia puede presentarse por cuestiones ambientales muy fuertes y traumáticas, de acuerdo a los especialistas también tiene un origen genético.

Un padecimiento mental como cualquier otro problema de salud si no se atiende lleva a consecuencias graves. Afecta al paciente y a la familia. Lo recomendable es que si existe un diagnóstico es vital darle seguimiento profesional al tratamiento. Es importante el apoyo de la familia.

Sobre qué tan común es que un padecimiento mental termine en el suicidio, dijo que este es multifactorial, se habla de una pérdida del sentido de vida partir de diversas causas, entre ellas los trastornos mentales.

Debido a que la consulta externa es diversa no tienen identificado si los casos de padecimientos de salud mental han incrementado en los últimos años. No existe también un registro concreto si estos afectan más a los hombres o a las mujeres.

Dentro de los programas de salud mental manejan la prevención del suicidio, psicología mental infantil, capacitación constante, trabajan para llegar también a todas las comunidades rurales en Chiapas.

SUICIDIO, PROBLEMA

DE SALUD PÚBLICA

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el suicidio como un problema grave de salud pública y señala que los efectos en las familias, los amigos y la sociedad, son complejos y perduran aún mucho tiempo después de la pérdida.

Dentro de las causas que lo provocan se indican diversos factores biológicos, psicológicos, sociales, ambientales y culturales. Es considerado un acto prevenible y en la actualidad la tasa es un indicador de evaluación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El volumen de suicidios varía entre zonas geográficas y entidades, para 2017 los estados que tuvieron mayores tasas de suicidio fueron Chihuahua y Yucatán con 11.4 y 10.2 suicidios por cada 100 mil habitantes respectivamente; niveles que duplican la tasa nacional, a las entidades mencionadas le siguen Aguascalientes, Campeche y Colima.

Con las tasas más bajas se encuentran Guerrero, Veracruz y Oaxaca, con 2.1, 2.5 y 2.9 suicidios por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Chiapas ocupa el lugar 19 a nivel nacional.

Según cifras oficiales del INEGI, en nuestro país el fenómeno del suicidio consumado es más frecuente en la población masculina. Para 2016, de los 6 mil 291 fallecidos por suicidio, 5 mil 116 eran hombres, lo que se traduce en que de cada diez suicidios, ocho son cometidos por hombres, mientras que dos de cada diez, mil 173, por mujeres.

En relación con la edad, en los jóvenes de 20 a 29 años se presentan las tasas más altas de suicidios. Entre las causas que se presentan en este grupo de población se encuentran los problemas familiares, amorosos, depresión y ansiedad, el abuso de alcohol y drogas, entre otras, intensifican la búsqueda del suicidio.

Para 2016, la tasa para el grupo de 20 a 24 años fue de 9.5, por cada 100 mil jóvenes; y de 8.2 en jóvenes de 25 a 29 años.

El análisis de las tasas de suicidios por grupo de edad y sexo permiten observar que, en la población masculina, las tasas más altas se presentan entre los grupos de edad de 20 a 44 años, siendo la de los jóvenes de 20 a 24 años la más alta con 16 suicidios por cada 100 mil hombres.

En tanto que, en las mujeres, la tasa más alta se presenta en el grupo de edad de 15 a 19 años con 4 suicidios por cada 100 mil mujeres.

También en la población mayor de 65 años la tasa de suicidios por sexo presenta diferencias significativas: en los varones la tasa es de 10.5 suicidios por cada 100 mil hombres, mientras que para las mujeres de este grupo de edad la tasa es menor a un suicidio por cada 100 mil mujeres.

Para 2016 el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación se sigue presentando como la principal práctica para el suicidio, con 80.8 por ciento del total de suicidios para ese año, seguido del disparo con arma con el 7.7 por ciento.

Por sexo, el principal método utilizado por los hombres es el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación con el 82.2 por ciento y el 8.8 por ciento utilizó el disparo con arma de fuego.

En tanto que, en las mujeres, 74.5 por ciento recurrió al ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación y 18.3 por ciento al envenenamiento por plaguicidas, químicos, drogas, medicamentos y otras sustancias.