De esclava sexual a Nobel de la Paz

Víctima del Estado Islámico
AFPAFP

Denis Mukwege, ginecólogo de 63 años, y Nadia Murad, víctima de 25, los galardonados

El Premio Nobel de la Paz fue atribuido el viernes al médico congoleño Denis Mukwege y a la yazidí exesclava sexual del grupo Estado Islámico (EI) Nadia Murad, dos héroes de la lucha contra la violencia sexual utilizada como "arma de guerra" en los conflictos.

Denis Mukwege, ginecólogo de 63 años, y Nadia Murad, víctima de 25 y convertida en portavoz de la causa de las mujeres y de su pueblo, encarnan un movimiento planetario que supera el marco de los conflictos, como evidencia la ola mundial #MeToo, desatada hace exactamente un año por unas revelaciones de prensa.

Ambos fueron recompensados "por sus esfuerzos para poner fin al uso de la violencia sexual como arma de guerra", indicó la presidenta del Comité Nobel, Berit Reiss-Andersen.

Ambos dedicaron su premio a los cientos de miles de mujeres víctimas de la violencia sexual.

Una historia difícil de contar

La iraquí Nadia Murad, de la minoría yazidí, ha vivido en carne propia estos horrores.

Como miles de niñas y mujeres de su comunidad, la joven fue esclava sexual del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en 2014, antes de lograr huir.

"No me resultó fácil hablar de lo que me ocurrió porque no es fácil, especialmente para las mujeres en Oriente Medio, decir que fuimos esclavas sexuales", destacó este viernes al reaccionar al premio.

El Nobel "significa mucho, no solo para mí sino para todas las mujeres de Irak y de todo el mundo" víctimas de violencia sexual, dijo por teléfono al sitio web del premio.

Embajadora de la ONU para la Dignidad de los Sobrevivientes de Trata de Personas desde 2016, Nadia Murad --cuya madre y seis hermanos fueron asesinados por el grupo EI-- milita para que las persecuciones cometidas contra los yazidíes sean consideradas un genocidio.

Un Nobel en plena operación

"Estaba en el quirófano [...] de repente entró gente y me informaron sobre la noticia", dijo Mukwege al periódico noruego VG.

Su hospital ha tratado a unas 50 mil víctimas de violaciones, entre mujeres, niños e incluso bebés, a lo largo de dos decenios.

Para este médico congoleño, las violencias sexuales son "armas de destrucción masiva".