Caña de azúcar: dulce potencia

REPUNTA LA ZAFRA EN TUXTEPEC
Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Incrementar el volumen de producción, parte del reto de cañeros

SAN JUAN BAUTISTA TUXTEPEC, Oaxaca.- Para los cañeros, la zafra que empezará en noviembre es un reto: cortar a la misma velocidad que el ingenio Adolfo López Mateos demanda, el millón 700 mil toneladas, para quemarlas en sus calderos y convertirlas en azúcar.

Las mejoras que el Grupo Piasa ha hecho al ingenio, propició que en las dos zafras anteriores, los cañeros redujeran el volumen de entrega hasta a un millón 490 mil toneladas.

Producen azúcar y electricidad

Jorge López Escobar, presidente de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar adherida a la Confederación Nacional Campesina (CNC), conoce la causa.

Sin incrementar el número de molinos, el ingenio amplió la capacidad de molienda utilizando el método de cogeneración. Con el bagazo de la caña procesada, se genera vapor que se utiliza para generar electricidad y mover los motores de las masas de molienda y las cuchillas cañeras.

Ahora, el ingenio “genera luz mientras procesa la caña y el procedimiento es más rápido en sus seis molinos, porque ampliaron las calderas”.

En anteriores zafras “se movían de 8 mil 500 a 9 mil toneladas diarias”; pero con  la nueva molienda, la capacidad aumentó entre 9 mil 500 a 10 mil toneladas.

Equiparse con más maquinaria para el arrastre de la caña y superar los 3 mil cortadores, como se le llama a los hombres que cortan el fruto en los cañaverales, es la salida inmediata que ve Jorge López.

“Con otros cien cortadores más sería suficiente”, calcula y la cifra de personas que se emplean al día para el corte y transportación de la caña al ingenio Adolfo López Mateos, uno de los tres que existe en la zona, rebasa las cuatro mil personas, entre jefes de cosecha, operadores y choferes.

El trabajo que se avecina es diario. Se labora los siete días a la semana. Un cortador puede generar tres toneladas, “depende el desempeño en el trabajo”.

Aumentar rendimiento

Incrementar de 56 a 70 el rendimiento de toneladas por hectárea, es otro de los retos; pero para ello se requiere “tecnificar el riego", ya que las 30 mil hectáreas que aquí se siembran dependen “de las buenas lluvias”.

Por eso, Juan Cabrera Palacios, pequeño productor que con seis hectáreas pertenece a la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, desde hace tres años sembró mil 300 árboles de hule en dos hectáreas.

En cuatro años espera empezar a obtener 20 gramos de resina “por pica de cada árbol”, el kilo para la manufactura en la zona se lo pagarían actualmente en 12 pesos.

No puede cambiar el resto de sus hectáreas porque tienen “tierra negra” que no sirve para hule, sólo para la caña y el maíz, pero éste último cultivo es más arriesgado y perdería la inscripción al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que tiene, por vender su caña al ingenio Adolfo López Mateos.

Aunque es la actividad más fuerte en esta zona, él no ve que sea el mismo negocio de hace dos décadas, cuando se lograban 90 o hasta 120 toneladas por hectárea.