Ayuquila, 1 año; muerte y engaño

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Una de las viviendas que quedó derruida por el sismo del 19 de septiembre

SAN JOSÉ AYUQUILA, HUAJUAPAN.- La molestia de Dagoberto González Navarrete rebota en su rostro cuando se le pregunta: ¿cómo le fue con la reparación de su casa?.

“Ya ni me digas, estuvo mal, nos engañaron”, contesta con desgano y voz áspera como si hubiera recordado un trago amargo.

El hombre de mediana estatura, corpulento y de barba en la que asoman algunas canas, fue uno de los damnificados por el sismo del 19 de septiembre en esta comunidad enclavada en mixteca oaxaqueña. Recuerda que horas después del temblor llegaron personas de gobierno a brindar ayuda, pero "así como llegaron, se fueron".

Menciona que los funcionarios estuvieron algunos días para realizar la evaluación de las viviendas afectadas, sin mayor explicación de los apoyos, entregaron un folio a los afectados y demandaron estar atentos sobre el día en que debian recoger su recurso.

Censo para salir del paso

“El censo que hicieron fue a la ligera, para que determinaran que tu casa estaba realmente afectada el puño casi casi debía atravesar las grietas”, dice Dagoberto.

Días después llegó el aviso que debían acudir al municipio de Mariscala a recoger la ayuda. “Llegamos a las 9:00 horas y salimos después de las 17:00 horas, todo para que nos dieran 15 mil pesos, ni siquiera lo que recibieron los paisanos del Istmo”.

¿Y para qué le alcanzó?. Pues casi para nada, la reparación salió en más de 48 mil pesos, dinero que puse de mi bolsa, responde.

Consciente de que el momento que atravesaba Oaxaca era difícil, pues recientemente había ocurrido el terremoto de 8.2 grados que dañó la región del Istmo de Tehuantepec, señala que los habitantes, por lo menos de su municipio, percibieron insensibilidad del gobierno para su tragedia.

“Tal vez porque aquí hubo un muerto nada más y no hubo tantas casas afectadas”.

Sin embargo, el desinterés por apoyar a las familias mixtecas damnificadas se refleja en la vivienda de Bertina Ríos, cuya pared del costado derecho de su casa, que consta de un  solo cuarto, quedó dañado, y la esperanza de repararla se vio reducida cuando en el banco el cheque que entregó Sedatu solo respaldaba 15 mil pesos.

“Mi esposo no esta acá, anda trabajando fuera, sólo yo y mis dos hijos estamos acá, así que con ese dinero y un poquito de ahorro levanté un cuarto, pero quedó mal, filtra el agua y ahora nos hemos regresado a la casa”.

Más de 80 viviendas con daños, 14 los beneficiados

En el censo que levantó la autoridad municipal y personal de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) contabilizó 80 viviendas afectadas, pero de ellas solo se determinó que los dueños de 14 serían beneficiados. El recurso constó de 15 mil pesos para todos.

Viliulfo Policarpo Huerta Martínez, presidente municipal de San José Ayuquila, sostuvo que varios habitantes llegaron al Palacio Municipal para reportar sus casas dañadas, pero ya no fueron considerados, porque según personal de Sedatu las viviendas apenas mostraban daños menores.

Aunque evita confirmar si hay inconformidad por el censo realizado, el presidente municipal agrega que muchos de los que quedaron fuera son personas que realmente necesitan el apoyo.

La comunidad cuenta con mil 500 habitantes, de acuerdo al censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre las únicas fuentes de ingresos está el campo y la elaboración de balones. 

Reparación de Iglesia, no hay para cuando

En San José Ayuquila durante el temblor del 19 de septiembre se escuchó en la población un estruendo. Los habitantes pensaron que el templo de San José había caído, pero el movimiento solo desprendió parte de la cúpula.

El Ángel de Ayuquila

La tragedia llegó cuando se percataron que había una víctima entre los escombros. Mercedes Rojas Cortés, quien desde ese día es conocida como el Ángel de Ayuquila.

A un año de aquella tarde negra para la comunidad, la esperanza de ver reparado el edificio donde se congregan para la oración se diluye con el paso del tiempo.

Desde hace tres semanas los trabajos que realizaba el Instituto Nacional de Antropología e Historia quedaron detenidos y se desconoce cuándo se reanudarán, pues hasta donde saben no hay recursos.

El presidente de la sociedad Católica de Ayuquila, Dagoberto Gonzéz, explica que después de la primera etapa para la rehabilitación del templo, que consistió en el reforzamiento y apuntalamiento del resto de la estructura, no hay más avances.

Dice que están a la espera de que el INAH autorice el proyecto para la reconstrucción de la cúpula a través de la constructora Torché, pero el problema es que la aseguradora no ha destinado el recurso para que los trabajos.

Para la comunidad es de vital importancia agilizar la remodelación, pues año con año peregrinaciones de comunidades de Puebla, Guerrero y otros cercanos llegan a rendir tributo al santo patrono y al Santo Niño de Atocha.

Xóchilt Zurita Cariño y sus dos hijos viven en incertidumbre dado que su vienda no fue considerada con daños. FOTO: Emilio Morales

Impotencia ante la indiferencia

A un año del sismo acontecido en esta localidad, los pobladores recuerdan la pérdida que sufrieron de una se sus vecinas: Mercedes  Rojas Cortés, quien murió rezando al interior del templo cuando la sacudida fracturó la cúpula y se vino abajo.

La mujer es recordada como el Ángel de Ayuquila, pues era una muy devota, cuyo pasatiempo, además del cuidado de su madre, era servir a Dios, ayudar en las labores católicas y en apoyo a la comunidad.

Los familiares se resisten a hablar sobre aquella mujer porque "la herida sigue abierta", pero además por la indolecia del gobierno del Estado cuyos funcionarios prometieron no dejar en desamparo a la madre de Mercedes, Doña María, una mujer de avanzada edad, y no cumplieron.

Horas después de que se diera el sismo, funcionarios de gobierno, entre ellos la presidenta del Sistema DIF Estatal, llegó a la comunidad, abrazó a los afectados, a los familiares de Mercedes brindó el pésame y les prometió ayuda, pero está nunca llegó, o al menos no a un año del sismo.

De ahí de la apatía de los familiares a hablar, pues se sintieron utilizados. Lo único que piden es que se les respete su dolor, su pérdida, dice Olegario Zurita, un amigo de la familia.

Lugar habilitado como cuarto por afectados del sismo del 19 de septiembre que fueron descartados en censo. FOTO: Emilio Morales

Dice que la comunidad recuerda bien a Mercedes, sobre todo por su buen corazón, porque de lo poquito que tenía ayudaba a las demas personas que lo necesitaban.

Meciona que al cumplirse un año del sismo acompañan a señora María, pues el dolor que siente también es de los vecinos que la estimaban.