Activan pozos de captación en Oaxaca para revivir el campo

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Las trampas de arena sirven para que se filtre el agua sin cascajo

SAN ANTONINO CASTILLO VELASCO, Oaxaca.- Después de no presentar escasez, la severa sequía registrada en el 2005 dejó casi sin agua a los pozos de riego que utilizaban los campesinos de esta comunidad zapoteca para trabajar la tierra.

Antes, el espejo de agua se encontraba a cinco metros de profundidad, pero en aquella ocasión, hasta 25 y 30 y en algunos casos, hasta 40 metros.

El descenso fue originado por las obras hechas años antes por los gobiernos federal y estatal para secar las ciénegas de las comunidades aledañas de esta parte de la región de los Valles Centrales, para construir caminos a fin de facilitar la comunicación.

Aunque lo que vino a dar al traste fue la ampliación del cauce del río Tocuela, ordenada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en la década de los 90, para supuestamente evitar inundaciones aguas abajo.

PARA SABER
San Antonino Castillo Velasco recibe el apellido del ilustre político liberal Don José María Castillo Velasco. San Antonino, por San Antonio de Padua, predicador y taumaturgo.
UBICACIÓN
Se localiza en la parte central del estado, en la región de los Valles Centrales; pertenece al distrito de Ocotlán, se ubica a una altura de 1,480 metros sobre el nivel del mar; su distancia aproximada a la capital del estado es de 33 kilómetros al sur.
Limita al norte con el municipio de San Juan Chilateca; al sur con Ocotlán de Morelos, Santa Catarina Minas y San Miguel Tilquiápam; al oriente con San Baltazar Chichicápam; al poniente con Ocotlán de Morelos.

 

El daño de la Conagua

“Cuando llovía, se salía el río Tocuela y eso nos enriquecía, se inundaban los terrenos y nos dejaba mucha humedad; pero la Conagua, lejos de ayudar, nos afectó, porque empezaron a bajar los mantos freáticos. En algunos casos, los compañeros escarbaron más abajo, hasta llegar a la roca, pero ya no había agua”, contó don Juan Justino Martínez González, un hombre que ha dedicado toda su vida a la tierra y representante común de las 16 comunidades de la Coordinadora de Pueblos Unidos por el Cuidado y la Defensa del Agua (Copuda).

Con el estiaje, los campesinos debieron extraer entonces el agua a mayor hondura y como consecuencia utilizaron un mayor consumo de energía eléctrica que fue reportado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a la Conagua, porque supuestamente hacían uso de un mayor volumen.

“Era lógico que usáramos dos bombas porque el agua estaba profunda, una abajo y otra arriba, a ras de suelo, para regar la tierra; pero eso no quiere decir que gastáramos más agua, ya que había una terrible sequía. Fue así, que la Conagua empieza a mandar ‘cartas invitación’ para que se pagaran multas. A un compañero de Santiago Apóstol, lo sancionaron casi con 25 mil pesos. ¿En qué cabeza cabe que un campesino va a tener ese dinero para pagar una multa?”, asentó.

Este es uno de los pozos de captación de agua de lluvia para la recuperación de los mantos freáticos. FOTO: Emilio morales

Decreto de veda

Entonces, los campesinos empezaron a organizarse y a demandar a la Conagua que detuviera la andanada de multas, porque el nivel del agua cada vez era más profundo y por tanto, se requerían de dos bombas.

“En mi casa se hicieron varias reuniones para dialogar con la Conagua y no nos cobraran esas multas porque no teníamos agua. Pero, no hubo ninguna respuesta, nos dijeron ‘la ley es así’ y no se llegó a nada”, apuntó.

Fue entonces que los campesinos se enteraron que esa ley era en realidad un decreto de veda impuesto por tiempo indefinido en 1967, por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz en los distritos de Ejutla, Zimatlán, Ocotlán, Centro y Tlacolula de la región de los Valles Centrales, con el argumento de cuidar el agua para las futuras generaciones y detener la perforación de pozos en la zona.

“Ese decreto de veda limita y afecta el derecho que tiene nuestra comunidad sobre el agua del subsuelo como parte de nuestro territorio; no es justo que sólo se nos reconozca derechos sobre la tierra y no así sobre el agua del subsuelo. Ahora resulta que el gobierno es el que puede ejercer derechos sobre nuestro territorio, porque solamente con un permiso podemos hacer uso del agua”, refirió.

El campo ha reverdecido con los pozos de absorción del agua de lluvia. FOTO: Emilio Morales

Defienden sus derechos

Frente a esta situación, los campesinos empiezan a organizarse, informarse y capacitarse sobre los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, porque con la denegación de la Conagua y el decreto de veda, se estaban violando sus derechos al agua, a la alimentación y al trabajo digno y remunerado.

“Teníamos que hacer algo, porque vivimos de la tierra, amamos a la tierra, de eso vivimos. No tenemos otro modo de subsistir, de la tierra traemos el sustento a la casa. Además, muchos compañeros empezaron a migrar a los Estados Unidos o a dedicarse a otra cosa”, terminó.