Tuxtla, hasta el cuello de basura

SE CUMPLEN NUEVE DÍAS

Tuxtla está hasta el cuello de basura; una vez que Proactiva-Veolia suspendió el servicio y las autoridades ambientales clausuraron el relleno sanitario, las calles muestran un escenario vergonzoso, con montones  de desperdicios y un olor putrefacto que el ayuntamiento no encuentra cómo ni dónde esconder.
Día nueve desde que Proactiva-Veolia anunció que dejaría tirada lachamba, primero en las colonias del centro, y después en toda la ciudad, porque supuestamente el gobierno municipal le adeuda 300 millones de pesos ―una cantidad en la que nadie se pone de acuerdo―.
En algunos centros de población, los vecinos decidieron cubrir con cal y plásticos los residuos cada vez más pestilentes por el calor, que rodeados de moscas, permanecen en la carpeta asfáltica, formando montañas de cartón, plásticos, vidrio y comida echada a perder.
Incluso, en días anteriores, se organizaron para llevar los residuos a la presidencia municipal, porque opinan que, a pesar de que la deuda no se generó en esta administración, el presidente municipal, Fernando Castellanos Cal y Mayor tuvo dos años para resolver un problema que se veía, desde lejos, como una avalancha.
El lunes 26 de febrero, la Fiscalía Especializada en la atención de Delitos Ambientales (Fepada), con el apoyo de la Procuraduría Ambiental del Estado, clausuró el relleno sanitario de Tuxtla Gutiérrez, por los daños al medio ambiente que Proactiva-Veolia ha causado; sin embargo, se supo que un día después reanudaron su funcionamiento de manera parcial.
Asimismo, el gobierno municipal informó que, de manera emergente, se haría cargo del servicio con el uso de camiones de volteo y compactadores, sin embargo, no aclaró a qué lugar llevaría la basura.
Así fue como, este miércoles, vecinos del fraccionamiento “Casas Geo” denunciaron que la autoridad municipal pone en riesgo la salud de unas cinco mil familias porque decidió llevar la basura  a un terreno detrás de este centro habitacional, que no está acondicionado para ello.
Mientras tanto, la basura sigue a la intemperie; y los tuxtlecos están atrapados en un conflicto que se originó en 2006, cuando el gobierno municipal concesionó el servicio Proactiva.
Los boletines de prensa hablan de dar atención a la población, pero los esfuerzos  del ayuntamiento parecen insuficientes, porque la mayor parte de la capital muestra un rostro deplorable.
En Tuxtla Gutiérrez, donde la población no tiene hábitos de orden e higiene en el manejo de sus residuos, se generan diariamente de 550 a 600 toneladas de basura, han informado las autoridades municipales.

Desde 2006 a la fecha, varias administraciones han pasado. Una tras otra culpa a la anterior de esta problemática que podría  ver su fin en 2026, cuando concluya la concesión que aprobó el ayuntamiento que encabezaba Juan Sabines Guerrero, y validó el Congreso del Estado.
De Juan Sabines a Rosario Pariente Gavito, Jaime Valls Esponda, Yassir Vázquez Hernández, Samuel Toledo, y ahora Fernando Castellanos Cal y Mayor; Proactiva es la herencia que nadie quiere asumir, pero que urge atender.
Fernando Castellanos ha repetido que, de rescindir el contrato, el ayuntamiento tendría que pagar alrededor de mil millones de pesos, sin embargo, el activista ambiental Héctor Montesinos afirma que sí hay posibilidades de hacerlo.
Desde hace 11 años, Héctor Montesinos ha denunciado ante instancias civiles y penales que la empresa contaminó su predio “San Martín Mujular” con lixiviados; sin embargo, hasta hace unos meses el ayuntamiento respondía que era un asunto entre “particulares”.
Es hasta hoy, que se convirtió en un problema de salud pública, cuando el presidente municipal reconoció que Proactiva no ha cumplido con el contrato de prestación de servicios, porque ni siquiera cuenta con el número de camiones estipulados en el documento.
Es hasta hoy, que la pestilencia se ha apoderado de las calles, cuando intenta asumir su papel, pero la bola ya es demasiado grande.