Arrasa plaga con matas de café de Santa Catarina Loxicha, Oaxaca

TODAVÍA ESPERAN "UN MILAGRO"
GIOVANNA MARTÍNEZGIOVANNA MARTÍNEZ

La producción bajó a más de 50 por ciento, por el huracán Paulina

Café Oro producido en Loxicha

SANTA CATARINA LOXICHA, Oaxaca.- Don Eleazar y doña Juanita se dedican a la producción de café en la comunidad de Santa Catarina Loxicha, localidad enclavada en las frías montañas de la Sierra Sur; desde hace varios años, la cosecha disminuyó más del 50 por ciento debido a la roya; actualmente buscan generar café de especialidad para tener la oportunidad de vender a mejor precio su producto.

Con su machete al hombro, don Eleazar Agudo García, de 73 años de edad, camina una hora para llegar a las hectáreas donde cosecha café criollo, no usa fertilizantes ni químicos para conseguir su producción; “todo se hace natural”, comenta.
 

Sin piedad

Debido a la roya, don Eleazar perdió la mitad de su producción, pues de cuatro hectáreas de café que tenía, sólo le quedan dos y la enfermedad no cede, tiene hambre de plantas sanas.

 

La plaga disminuye las hojas, las enferma y las seca, poco a poco se va perdiendo lo que teníamos antes, ya no es lo mismo.

 

La tragedia tiene nombre: Paulina, el productor asegura que a partir de este huracán, empezaron las plagas a los diferentes frutos, principalmente al café.

 

Para saber

El kilo del café se vende en 80 pesos.
Se invierten 10 mil pesos o más por cosecha.
Cultivan café criollo.
Diciembre es la temporada de cultivo.
Santa Catarina Loxicha está situada a cinco horas de la ciudad de Oaxaca.

 

El campesino, de complexión menuda, tiene en su rostro un dejo de desesperación; asegura que no sabe de qué manera parar la roya y dice con esperanza: “todos los días recorro las veredas para darle atención y cariño a mis plantas sanas”.

Se niega a utilizar fertilizantes o químicos, pues su uso va contra las enseñanzas de su padre, quien le heredó esta labor; “deseo que mis plantas produzcan con la tierra natural y no con químicos”, sentencia.

 

Tostado del café por las manos de doña Juana. FOTO: Giovanna Martínez

 

"No alcanza"

Don Eleazar deja sus plantas a la voluntad “del Creador”, pues con la enfermedad que aqueja a todos los cafetaleros en la zona, "ya no la veo venir”; anteriormente producía 800 kilos, por la roya apenas alcanza los 300.

La desesperación llega a sus ojos cuando narra lo que siente al ver sus plantas verdes ponerse amarillas y después verlas secarse y caer; “no lo niego, a veces me pongo a pensar si estaré perdiendo el tiempo en seguir produciendo café y sé que si el Señor dice que hasta aquí, pues acá se acaba todo”, dice.

 

La cosecha de café va disminuyendo. FOTO: Giovanna Martínez

 

La baja producción ha originado que los empleos que generaba ya no existan; actualmente sólo cuatro integrantes de su familia participan desde la pizca hasta el tostado y molido del café.

Cabizbajo asegura que en los buenos tiempos vendía bultos de café de 46 kilogramos a los “acaparadores”; ahora sólo vende por kilos a sus mismos paisanos que se dedican a revender el café, según lo pidan.
 

No hay apoyos

Don Eleazar asegura que les han prometido apoyo gubernamental, pero este nunca llega; “se desespera uno, pero mejor seguimos trabajando, nunca hay que esperar porque no sabemos qué será de nosotros mañana, tenemos que luchar y no atenernos”.

Cuenta que desde pequeño, su padre lo adentró a las labores del campo, se desempeñó cuidando chivos, vacas y aprendió todo acerca de la producción de café; esto originó que no terminara la educación primaria.

 

El café es secado al sol. FOTO: Giovanna Martínez


 

El proceso

Con 12 años de experiencia en el café, don Eleazar y su esposa Juana Bautista Ruiz, cada año acuden a la pizca del cerezo, el cual al teñirse de rojo obscuro, se separa de la rama del cafetal.

En un costal se depositan los granos y trasladan a la vivienda; ahí se seleccionan los maduros; en una tina se les deposita agua para identificar aquellos que tienen un grano en vez de dos, por lo que con el líquido, flotan.

Enseguida continúa el proceso de despulpado, una máquina manual que retira la capa de los granos, para después remojarlos y dejarlos al sereno.

Al siguiente día, el grano es lavado nuevamente y colocado al sol en un espacio limpio durante 5 días y se deposita en un costal hasta su venta.

Para consumo, el grano seco vuelve a pasar por un molino para retirarle una capa y se extrae lo que denominan oro; el resultado de esta extracción se coloca en un comal y se tuesta hasta conseguir tonos de rubios a negros. Se deja enfriar y en molino se convierte a polvo.

 

El polvo se hierve con agua y se degusta de un buen café.

 

Las mujeres de la casa también participan en la producción. FOTO: Giovanna Martínez

 

Intregran la Rico

A finales de noviembre, se anunció la integración de una Red de Iniciativas del Café Oaxaqueño (RICO), la cual tiene como intención apoyar a los campesinos a producir café de calidad.

Uno de los impulsores de esta iniciativa, Efraín Aragón Ibáñez, comentó que a través de cursos y capacitaciones se busca conducir a los productores para que logren que su producto sea de especialidad y con eso lograr que sus ingresos mejoren.

Aseguró que en Oaxaca se carece de estrategias y esquemas eficientes de asociación y cooperación entre el gobierno y los productores, para fortalecer la competitividad del sector cafetalero.

En tanto, don Eleazar y doña Juana participarán en el Primer Festival del Café en la ciudad de Oaxaca de Juárez, los días 16 y 17 de diciembre.