Muestra Poniatowska universo de Soriano

La escritora Elena Poniatowska

Calificada como la biografía más completa del artista jalisciense, la narrativa vibrante y el estilo único de la multigalardonada Elena Poniatowska permiten escuchar al propio Soriano compartiendo sus recuerdos y las vivencias que le marcaron para mostrarse como un ser único que se sobrepuso a la timidez, para vivir de forma auténtica y rebelde, en una sociedad conservadora y habituada a juzgar a quienes suponían diferentes.

Se trata del más reciente libro de Elena Poniatowska:  Juan Soriano, niño de mil años, reeditada por Seix Barral. En el libro se constata que pese al paso del tiempo, hay historias de vida que permanecen vigentes. Tal es el caso del artista plástico Juan Soriano (1920-2006), uno de los exponentes más importantes del siglo 20, quien en sus excepcionales retratos y las esculturas que legó al mundo recogió todo el glamour y la pasión que caracterizó al México de entonces.

La biografía, que incluye la serie de conversaciones que Poniatowska tuvo con Soriano entre 1953 y 1998, refleja detalles de su infancia en el seno de una familia conservadora y absorbente; su incursión en el arte y el reconocimiento universal que alcanzó sin perder su esencia; su amistad con grandes hombres y mujeres que dieron brillo al siglo 20, y la vida junto a sus dos principales amores: Diego de Mesa y Marek Keller, en una época en la que la homosexualidad estaba casi proscrita.

“Diego consideraba nuestra relación pecaminosa porque era homosexual y la homosexualidad es pecado mortal. No es que él quisiera ser un homosexual pasivo o vivir un amor platónico; él lo que buscaba es que no se supiera porque lo que no se sabe no existe”, recuerda Soriano.

“A mí nunca se me ocurrió romper con Diego. Desde el momento en que hice mi vida con Marek, estuvo de acuerdo. Siempre fuimos amigos. No hubo el celo de una pareja porque no era el caso. La nuestra era una amistad amorosa porque había muchos elementos parecidos al amor. Es difícil definir este tipo de relaciones, porque los cambios del deseo a la amistad son impredecibles”.