Nelson, un hondureño que olvidó el sueño americano

LE GUSTA EL FUTBOL Y EL POZOL
Roberto Cañaveral SánchezRoberto Cañaveral Sánchez

NELSON Edgardo, oriundo de San Pedro Sula, Honduras.

Chiapa de Corzo.-Con cuatro años y medio viviendo en esta ciudad, Nelson Edgardo Zedín Calderón, oriundo de San Pedro Sula, Honduras; tenía el propósito de viajar a Estados Unidos y cristalizar un sueño que miles de personas tienen: el sueño americano.
Él asegura que lo que orilló a pensar en ese sueño es la inseguridad que existe en Centroamérica, principalmente en su país, por lo que un día decidió marcharse y seguir los pasos de su hermano que ya estaba instalado en Estados Unidos.
Por azares del destino llegó a esta localidad y quedó maravillado por la tranquilidad y el parecido que encontró con algunos lugares de su pueblo de origen; por lo tanto fue enamorándose de Chiapa de Corzo y se quedó en este municipio.
Sus inicios fueron duros pero al tener a una pareja local optó por quedarse acá, trabajó arduamente para irse ganando la confianza de los pobladores, porque, como él asegura, por unos centroamericanos malos pagan todos el derecho de admisión.
“Acá tengo a mi esposa, a mis hijos, mis suegros mis amigos y gracias a dios ya estoy más estable, estoy más tranquilo, en un principio si fue difícil mi vida, no me había establecido en un solo trabajo; andaba de arriba para abajo pero ahí estoy echándole ganas y me va bien, ya hasta tiempo tengo para jugar fútbol y eso ha hecho de que tenga un chingo de amistades”, comentó.
Al hablar del trabajo Nelson se rasca la cabeza y contesta que: “Pues de trabajo, trabajo vos sabes que no hay mucho, pero igual siempre se consigue para sobrevivir para pasarla bien siempre hay algo”.

Hombre de muchos oficios

“Mesero, llevando gente a las lanchas, cuidar carros, vendía fotos de un fotógrafo de acá que él las tomaba y yo las vendía, igual pinto marcos de espejos o hago marcos para diplomas porque en mi tierra yo trabaje la carpintería”, explicó.
Al preguntarle si lo que hacía le dejaba para atender a su familia, aseguró que con la ayuda de su esposa, que tiene un negocio de venta de dulces regionales, se complementa para sacar avante a los hijos y las necesidades que tienen como familia.
Sobre el cierre de la frontera  para los indocumentados que pretende el actual presidente de Estados Unidos, opinó que:
“La verdad está jodido, yo tengo mis hermanos allá uno ya con 18 años y el otro tiene 13 años y la verdad están asustados porque en cualquier momento los regresan.
Ellos me han dicho, mirá vos Nelson allá donde estás la pasás tranquilo porque allá vos podés no trabajar un día dos días descansás tranquilito y comés acá no podemos descansar aquí hay que trabajar duro a diario y de remate nos anda siguiendo la migra para nosotros no hay seguridad acá; la verdad está muy mal lo que está haciendo ese copetudo pero, primeramente dios todo se solucione”.
Nelson Edgardo precisó que ya no tiene interés de buscar el sueño americano, incluso, unos primos que están en Monterrey ya vienen de regreso a su natal Honduras, porque son casi 13 mil dólares que tienen que dar y ni siquiera 500 pesos se puede conseguir actualmente; mucho más difícil es conseguir esos dólares.
Nelson, quien está a poco tiempo de que le otorguen sus documentos de nacionalidad mexicana, disfruta de la gastronomía local y confiesa que es adicto al pozol.

- ¿Es difícil ser gente de bien?

“Cuando tu familia te encamina a ser gente de bien no es difícil, mis hermanos desde pequeños llegaron a la iglesia yo también; mi mamá y mi papá nos enseñó a trabajar honradamente.
A vender lo que sea en la calle, a no estar sin hacer nada y sin tener pena para trabajar. Todo eso nos ayuda en la vida, los centroamericanos tienen mala fama, pero te digo algo a vos, no todos somos malos, habemos buenos y habemos malos, a muchos nos gusta trabajar pero a otros les gusta lo fácil”.
Con 41 años de edad, una familia y grandes amigos, Nelson asegura que extraña todo de su país, pero ha ido adquiriendo consuelos.
En su casa no le faltan las especies para comida, su gorra y playera de la selección hondureña.