Sueño mexicano "hecho en Oaxaca"

Tomaltepec hace frente a migración
EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Del american dream Julio pasó al sueño Hecho en México, oportunidades de empleo hay aquí y allá, afirma

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

El taller de la familia Robles es uno de los pocos que sobrevive

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Santo Domingo Tomaltepec se ubica en los Valles Centrales de Oaxaca

SANTO DOMIN TOMALTEPEC.- Julio Robles no es extraído de un cuento infantil de Nathalia Toledo, pero al igual que Chico Min, protagonista de El niño que no tuvo cama, recorta sus sueños sobre lienzos de piel.

Julio es migrante retornado de Estados Unidos Y, junto con su hermano Pedro, su primo Zuriel y su esposa Gabriela, emprendieron un proyecto de talabartería que esboza innovar el arte de trabajar en piel al aplicarle elementos de las ocho regiones de Oaxaca. Su objetivo es posicionar una marca exclusiva en el mercado nacional e internacional.

 

Pedro, hermano de Julio es parte del proyecto de talabartería Santo Domingo Tomaltepec. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

Así como en el sueño de Chico Min, el de Julio se cose y arma en un pequeño taller familiar, sólo que éste se empotra en una loma del municipio de Santo Domingo Tomaltepec, sitio de los Valles Centrales de Oaxaca, en donde la migración casi extinguió a la población talabartera.
Hace medio siglo esta actividad constituía el principal sostén económico del lugar, pero la entrada de productos chinos de menor precio montaron una férrea competencia a los cinturones, monederos y carteras elaboradas por la población y fueron depredando los talleres.
 

La marca del orgullo

De vuelta en su tierra de origen, Julio Robles voltea hacia el horizonte y el sol que mira sale a raudales. “Oportunidades hay”, asegura con una visión aprendida de su experiencia como migrante en el país vecino, un país, que asegura, es de libertades y realidades.

Él fue doblemente migrante. El primer año estuvo de 2002 a 2006; después de 2012 a 2015. De su estancia en el país vecino tiene buenos recuerdos, incluso no descarta regresar, pero no como indocumentado. Ahora con visa como maestro artesano llevando el orgullo su propia marca.

- ¿Ya emigraste dos veces, has pensado en regresar a Estados Unidos?

- Como indocumentado ya no. Tengo deseos de regresar, pero con un proyecto bajo el brazo, ofrecer algo como artesano y empresario. Quiero regresar de manera legal con esta visión a futuro de llevar nuestro producto.

Para el exmigrante, el endurecimiento de las políticas de Estados Unidos no desalienta la búsqueda de mercado comercial, pues afirma que mucho depende de mostrar una actitud positiva ante la vida. Pedro, su hermano y socio completa:

- Yo estuve en Estados Unidos en diciembre pasado y fue de manera legal con visa de artesano. Fui para tener la experiencia de ver cómo funcionaría el negocio ahí. Nuestro producto sí es del agrado. Creo que sí hay muchas oportunidades de aquí para allá y de allá para acá.

 

La cuchilla se hunde suavemente sobre la piel de vestimenta para crear arte en accesorios como monederos. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

Como la mayoría de las personas que se van en busca del american dream, Julio partió hacia Estados Unidos llevando en el corazón la esperanza de construir un patrimonio para él y su familia.

La necesidad de trabajo fue el impulso que lo llevó a “jugársela”. Allá trabajó en distintos lugares desde restaurantes, centros comerciales, panaderías o cualquiera que surgiera de imprevisto.

- Fue la necesidad de buscar una mejor oportunidad en la vida, también por la falta de estudios aquí- expresa encogido de hombros, sentado en una banca que deja colgar sus piernas en el pequeño taller que desprende olor a piel, pintura e ingenio.

- ¿Qué tan joven eras cuando te fuiste?- Julio eleva los ojos como buscando en la memoria el hilo que lo lleve hacia ese punto. La pausa es larga pero por fin alcanza a recordar.

- Ummmm…. Como 26 más o menos, ya era casado, tenía hijos. Ya había estado allá del 2002 para el 2006 (…) yo me fui por segunda vez porque tenía la necesidad de trabajo y porque queríamos intentar crecer con el taller de talabartería.
 

Sello hecho en Oaxaca

En el taller de talabartería Santo Domingo todo se encuentra en su lugar y en orden. El palpitar agitado de una máquina de coser va dando forma a lo que será una cartera. En otra parte del lugar, guiada por los moldes latonados, la navaja se hunde suave sobre la piel.

Aunque la técnica utilizada para la elaboración de artículos como monederos, carteras y bolsos es la misma empleada desde tiempos del abuelo, el grupo de jóvenes buscó darle un plus al producto al elaborarla sobre piel de vestimenta que da un toque elegante y de finura.

Dentro de la cadena de producción agregaron bordados y tejidos del Istmo de Tehuantepec, así como rebozos de los Valles Centrales y, en ocasiones, hasta tejidos de Teotitlán, si el cliente así lo requiere.
 

Modernización

“Esta labor viene desde el abuelo. Él fue huarachero. Esa parte se perdió. Nuestro papá sigue trabajando la talabartería tradicional y nosotros estamos cambiando un poco la manera de hacer esa talabartería”, explica Pedro.

Aunque aún no realizan exportaciones, las piezas elaboradas por las manos de los talabarteros ya circulan en los Estados Unidos debido a que dentro de los principales clientes se encuentra el turismo norteameriocano que periódicamente llega al taller a conocer la forma en la que trabajan la talabartería.
“La idea es que en algún momento podamos exportar o nosotros mismos llevar el producto de manera personal. Ya enviamos algunas muestras de nuestra artesanía a California a través de intermediarios. Allá la artesanía es más valorada que en nuestro propio país”, afirma.
El taller tiene cinco años de vida. Éste genera ocho empleos entre los que laboran en el lugar y quienes venden los insumos para su elaboración. La proyección que tienen es capacitar a jóvenes para el rescate de esta actividad y la formación de fuentes de empleo.