Planta de reciclaje en Zimatlán, ensombrecida por la corrupción

CARLOS ROMAN VELASCOCARLOS ROMAN VELASCO

El basurero de Zimatlán de Álvarez.

CARLOS ROMAN VELASCOCARLOS ROMAN VELASCO

Cientos de llantas tiradas en el basurero, sin un destino final.

CARLOS ROMAN VELASCOCARLOS ROMAN VELASCO

El Consejo Ciudadano encabeza la inconformidad en el pueblo.

ZIMATLÁN de Álvarez, Oaxaca.- El establecimiento de una planta de reciclaje de residuos sólidos en este municipio, que sería la más grande en Latinoamérica, ha originado una gran oposición en la población, ante la eventual contaminación ambiental de una amplia cuenca hidrológica, que abarca también a La Ciénega, Zimatlán y Santa Inés del Monte.

Según el proyecto, las instalaciones que operará la empresa Mareco de Oaxaca, S. A. de C.V., se encargarán de la recepción, valoración, clasificación, aprovechamiento y disposición final de mil 700 toneladas diarias de basura, no solamente de Zimatlán de Álvarez, sino de 39 municipalidades más de los Valles Centrales, entre ellas, la ciudad de Oaxaca.

El Tule la rechazó

Este vertedero de la represa afectará la planta. FOTO: Carlos Román Velasco

Inicialmente, la llamada planta integral de valorización de residuos sólidos urbanos se comenzaría a construir el 1 de febrero pasado en Santa María El Tule, pero el Comisiariado de Bienes Comunales se opuso, por la contaminación ambiental que causaría en ese municipio eminentemente turístico.

Ante esto, la compañía, propiedad del empresario de origen español Francisco Marlasca García, también administrador único de la empresa matriz Ecofénix, S. A., determinó trasladarse hacia Zimatlán de Álvarez, ante un acuerdo alcanzado con el presidente municipal, el panista César Barroso Sánchez.

Esta represa forma parte de la cuenca hidrológica que será contaminada. FOTO: Carlos Román Velasco

Sin embargo, la inconformidad surgió porque el munícipe se convirtió en su principal impulsor y pretendió iniciar los trabajos de edificación, a fines también de febrero, sin informar a los habitantes sobre su desarrollo, los beneficios y las afectaciones al medio ambiente.

De hecho, hasta ahora, la mayoría de la población desconoce cómo operará la planta integral de valorización de residuos sólidos urbanos y sobre todo, de su financiamiento.

Concesión por 25 años

La basura "vuela" a los terrenos aledaños al tiradero. FOTO: Carlos Román Velasco

Solamente se sabe -por rumores- que el ayuntamiento otorgará en concesión una superficie de cinco hectáreas a Mareco de Oaxaca, S. A de C. V, por un periodo de 25 años, que la compañía cobrará 450 pesos por la recepción, valoración, clasificación, aprovechamiento y disposición final por cada tonelada de basura y que solicitará un préstamo a un banco por 400 millones de pesos para financiar la construcción de la planta, dejando como garantía de pago los contratos suscritos con los 40 ayuntamientos.

Es decir, los recursos públicos de los municipios servirán para pagar la construcción y operación de las instalaciones, algo similar al Proyecto de Prestación de Servicios (PPS), que dio origen a la Ciudad Administrativa Benemérito de las Américas.

También de lo que se sabe es que el empresario Marlasca García está vinculado con el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya y el actual gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes. Así como que la matriz Ecofénix se dedica a la construcción e instalación de fuentes de agua e iluminación.

Integran Consejo Ciudadano

Según la empresa, tiene una primera planta integral de valorización de residuos sólidos urbanos en el municipio de Cuitláhuac, Veracruz, pero hasta ahora no ha permitido que la conozcan ni el cabildo ni los pobladores, por supuestas razones de seguridad ante la presencia del crimen organizado.

Ante la inconformidad, los habitantes decidieron integrar un Consejo Ciudadano para demandar al presidente municipal ofrecer toda la información necesaria, antes de la instalación de la planta.

Aunque el munícipe no ha tomado mucho en cuenta las discrepancias y ha convocado a una consulta el próximo domingo para que la población decida sobre la instalación de la planta, pero sin otorgar la información necesaria y sin cumplir el compromiso de integrar una comisión ciudadana, que revisaría la factibilidad del proyecto.

Para nosotros es un atentado a la naturaleza, porque esas cinco hectáreas, donde se encuentra una importante cuenca hidrológica, no podrán soportar tanta basura. Mil 700 toneladas diarias por 25 años es una cantidad enorme y provocará una enorme contaminación ambiental. A nosotros nos preocupa que los lixiviados (líquidos) de la basura lleguen a los mantos freáticos que abastecen a pozos de agua potable y de riego, así como a los arroyos temporaleros y semipermanentes, que desembocan en el río Seco”.

Ángel Vásquez Ruiz, miembro del Consejo Ciudadano.