Engordan 8 partidos, quitan bocado a millones en Oaxaca

LUIS CORTESLUIS CORTES

El congreso federal fuente de repartición de poder.... y de dinero.

Durante este año ocho partidos políticos en la entidad recibirán 131 millones 330 mil 320 pesos con 98 centavos por concepto de financiamiento público, para el sostenimiento de actividades ordinarias permanentes y actividades específicas de los partidos políticos, cantidad suficiente para adquirir 41 mil 838 canastas básicas en tiendas departamentales, las más caras, de acuerdo al precio establecido por el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que es de 3 mil 139 pesos.

El problema es que, salvo los dirigentes y cuadros burocráticos de los partidos, nadie observa un beneficio en entregar mayores recursos de los ciudadanos a los institutos políticos, toda vez que la mayoría de los votantes no se identifica con ellos, ni su ideología; la calidad de nuestra democracia no es muy satisfactoria; y la corrupción, opacidad y falta de rendición de cuentas son una constante entre los mismos.

El director general de Integralia Consultores, Luis Carlos Ugalde, aseveró que no se ha presentado un debate vigoroso sobre la asignación de prerrogativas para evitar el dispendio.

En la discusión y aprobación de las fórmulas de asignación de prerrogativas a los partidos políticos, como lo ha reconocido el director general de Integralia Consultores, Luis Carlos Ugalde, no se ha presentado un debate vigoroso sobre las calidades, cualidades y montos para un sistema efectivo y justo de financiamiento de partidos políticos, a fin de evitar el dispendio, la corrupción y otras calamidades que acompañan el exceso de dinero en la política.

Las fórmulas

El consejero del Instituto Estatal Electoral y Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), Uriel Pérez García, señala que en solo tres años las prerrogativas entregadas a los partidos políticos aumentaron casi 278 por ciento. FOTO: Carlos Román Velasco

El consejero del Instituto Estatal Electoral y Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), Uriel Pérez García, señala que en solo tres años las prerrogativas entregadas a los partidos políticos aumentaron casi 278 por ciento, al pasar de 34 millones 708 mil 213 pesos en el 2014 a 131 millones 330 mil 320 pesos en el presente ejercicio fiscal.

Comenta que la brecha en la asignación de recursos público se generó en la reforma político-electoral del 2014, cuando los mismos partidos representados en la Cámara de Diputados modificaron la fórmula para establecer las prerrogativas.

“En el 2014 la fórmula que se aplicaba para el caso de Oaxaca era que del padrón electoral total se multiplicaba por el 15 por ciento por el salario mínimo vigente lo que representaba 9 pesos aproximadamente, de tal manera que si se multiplicaban los 2.5 millones de electores registrados en el padrón por 9 pesos el monto ascendía a 34 millones de pesos, pero ese año los diputados federales aumentaron a 65 por ciento el montó a multiplicar del salario mínimo vigente, eso representa actualmente 47 pesos que se tiene que multiplicar con el número de ciudadanos del padrón, lo que dispara las perrogativas casi cuatro veces más”.

¿Austeridad republicana?

Pérez García subraya que esto es algo que no se ha discutido y que tienen que revisar los partidos políticos a través de sus representantes en el Congreso federal, “con un espíritu demócrata, de austeridad republicana, para que el financiamiento público a los institutos políticos sea acorde a los nuevos tiempos que vive el país”.

Así, aunque la reforma de 2014 había prometido -igual que la de 2007- que se abarataría el costo de la democracia, en los hechos se aumentó el dinero de los partidos políticos.

El voto más caro de América Latina

Carlos Sorroza Polo destacó que el voto en México es el más caro de América Latina. FOTO: Mario Jiménez Leyva

El Doctor en Economía Carlos Sorroza Polo manifiesta que el voto en México es el más caro de América Latina y de los más caros a nivel mundial. “El problema es que este voto caro y los partidos contribuyen muy poco al desarrollo, bienestar y tranquilidad de la sociedad; en realidad no responden a los intereses de los ciudadanos y hacen muy poco por el presente y el futuro de la entidad”.

El ex director del Instituto de Investigaciones en Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (IIHUABJO), asevera que es necesario hacerles una “cirugía mayor” a los partidos políticos, reducir sus presupuestos.

“Esto empezó porque el PRI quería tener una careta democrática y distributiva para hacer aparecer la democracia como algo real, pero esto ahora ya no es necesario, así que ya pueden desaparecer las diputaciones plurinominales, reducir significativamente las prerrogativas a los partidos y, tercero, recortar también el presupuesto al Instituto Nacional Electoral (INE) que es mayúsculo; estamos en una situación económica de crisis, con una deuda pública incontrolable, entonces es necesario racionalizar el gasto, pero no solo en la burocracia, sino también en los gastos destinados a los partidos”.

Manifiesta que no es posible dar a los partidos vastos recursos, cuando se deja en cero el presupuesto destinado, por ejemplo, para la prevención del delito.

“Además, no hay transparencia, se registran muchas anomalías tanto en lo que reciben de manera legal, como de lo que reciben de manera ilegal de otras fuentes, como el crimen y la delincuencia organizada; en realidad tenemos un verdadero lodazal en materia de financiamiento a los partidos políticos”.

Partidos y la inmoralidad política

El ex consejero del IEEPCO, Víctor Leonel Juan Martínez, asevera que el financiamiento público a los partidos no ha cumplido con el propósito de inhibir intromisión de otros intereses en las campañas y elección de representantes populares.

El ex consejero del IEEPCO, Víctor Leonel Juan Martínez, recuerda que el financiamiento público a los partidos se estableció para evitar que existiera intromisión de otros intereses en las campañas y elección de representantes populares.

“Sin embargo no se cumplió con ese objetivo, lejos de eso nosotros podemos ver que en las campañas políticas hay recursos de empresas constructoras, tiendas de materiales, incluso de la delincuencia organizada y no solo en las elecciones municipales, sino en todas las demás; hay quienes financian las campañas y no hay un adecuado método de fiscalización y vigilancia de los recursos; de repente los topes de campaña hasta parecen irrisorios ante el despliegue que hacen los candidatos y los partidos”.

Añade que el cambio de la fórmula para asignar las prerrogativas en el 2014 lejos de representar el ahorro de recursos públicos, lo que hizo fue incrementar en casi un 50 por ciento el dinero que recibían los partidos políticos en los estados de la República.

“En años no electorales están recibiendo cantidades superiores a los que recibían en años electorales en el pasado, esto es un despropósito y es necesario revisar los montos de asignación; no creo prudente eliminar el financiamiento, pero sí que es necesario revisar la fórmula y, al mismo tiempo, fortalecer los mecanismos de vigilancia, así como establecer fuertes sanciones a quienes hagan mal uso de ellos”.