Ocotlán: esfuerzo e ingenio para sobrellevar la sequía

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Los esfuerzos de los campesinos de San Antonino Castillo Velasco redundaron en tierras productivas.

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Justino Martínez, fundador y primer presidente de la Copuda, en su campo de rosales muestra cómo el sistema ha logrado la captación de agua para sus cultivos

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Aquí se siembran y cosechan calabacitas, lechuga, rábano, cebolla, perejil cortado, perejil criollo, brócol, tomate, miltomate y chile jalapeño, entre otras hortalizas.

SAN ANTONINO CASTILLO VELASCO, Oax.- Todo empezó en el 2005 cuando la escasez del agua los obligó a perforar los pozos a cada vez a mayor profundidad, por debajo de los 25 a 40 metros de hondo; a ello se sumó que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) les duplicó la tarifa de energía eléctrica por el uso de bombas y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) exigía pagar el excedente del vital líquido que nunca usaron, simplemente porque se había terminado el agua.

O tomaban decisiones o la comunidad quedaba sin su única forma de sustento. Dicen que en periodos de crisis surge la creatividad y fue lo que sucedió con los campesinos del valle de Ocotlán de Morelos, zona conformada por diversas poblaciones que se encuentran en un perímetro de 37 kilómetros de distancia de la ciudad de Oaxaca.

Entonces inventaron un sistema que los lugareños llaman “areneros”; consiste en un pozo de dos metros de profundidad con paredes de cemento, en una de ellas se atraviesa un tubo pvc con una inclinación que llega hasta el espejo de agua. Cuando llueve, el agua de la lluvia cae al “arenero” y al llenarse pasa por el tubo directamente al pozo.

El mecanismo va más allá de sólo captar el líquido, permite recargar los mantos acuíferos. “Desde entonces ningún campesino se ha visto obligado a darle a sus pozos un golpe más con la barreta ”, detalla Juan Justino Hernández González, campesino, fundador y representante legal de la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua (Copuda).

El área de labor está dividida por parajes, en varios de ellos se construyeron “areneros” y se constituyeron comités ciudadanos encargados de desazolvarlos, como una de las formas de mantenimiento.

Con este sistema los usuarios consiguieron que los pozos de agua para el uso agrícola recuperaran niveles que hace más de 10 años no se observaban, se habían perdido y, en casos extremos, estaban completamente secos. En 2005 debieron escarbar hasta 40 metros de profundidad, ahora el agua puede verse a una distancia de ocho o 12 metros.

“Cuando empezó el proyecto, entre 2008 y 2009 se observó al recuperación del agua, ya en el 2010 el nivel fue muy alto. Donde yo trabajo el agua se elevó 25 metros y hace poco más de dos años ya tenía el espejo como a siete u ocho metros más cerca, y eso que era una zona baja”.

Conagua y CFE, empieza el conflicto

Este mecanismo cuenta con un tubo pvc que lleva el agua pluvial a los pozos captada en los "areneros" en la temporada de lluvias. En el fondo no se colocó cemento para lograr la recarga del manto acuífero. FOTO: Mario Jiménez Leyva

La sequía en este valle se prolongó de 2002 al 2007, un lustro muy difícil, pero el conflicto con las dependencias federales inició en 2005, cuando elevaron el costo de las tarifas y se publicó el Decreto de Veda emitido en 1967; el ordenamiento limitaba la perforación de pozos para uso agrícola y la cantidad de metros cúbicos de líquido a extraer.

Desde entonces los agricultores empezaron a recibir cartas de Conagua en las que se les exhortaba a pagar el excedente del vital líquido que presuntamente habían consumido, mientras que la CFE entregaba recibos cada vez más onerosos por el gasto de energía eléctrica, el uso de electricidad se duplicaba por el mayor trabajo de las bombas para extraer agua a mayor profundidad.

Justino Hernández explica que el costo de la luz se elevó porque, ante la escasez, los agricultores se vieron obligados a usar dos bombas, una colocada en el fondo del pozo y otra a ras de tierra. Esto no sólo provocó que se disparara el recibo de energía eléctrica, también fue argumento para que la Conagua sostuviera que se excedieron en la explotación del pozo y extracción del líquido.

“Ahí vino la inconformidad de los campesinos, cómo vamos a pagar si ni agua hay. Cómo es que Conagua afirma que supuestamente vaciamos un pozo”, agrega el campesino y también fundador de la Copuda, Camilo Elías Santiago Hernández.

La unión

Elías Santiago y Justino Martínez muestran uno de los areneros que se construyeron para la captación de líquido pluvial. FOTO: Mario Jiménez Leyva

Los campesinos decidieron, además de aplicar mecanismos para captar agua, unirse para defenderse ante los abusos que, consideraron, estaban incurriendo las dependencias federales. Es así que surgió la Copuda, la cual es conformada por campesinos y autoridades agrarias de 16 comunidades del distrito de Ocotlán de Morelos.

La demanda principal fue tener un trato diferenciado en cuanto a cuotas, trámites y condiciones que exige la instancia para el acceso al agua; fundamentaron su petición en las obras que realizan los pequeños agricultores para la captación de agua pluvial, con las cuales se fortalece el acuífero.

De esta manera, las comunidades cuentan con un comité local: la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del agua; se representan a través de un Consejo Directivo y procuran la participación de todos los integrantes a través de tres comisiones: la difusión, el uso y cuidado del agua y la educación.

Con el fin de conservar y mejorar los mantos acuíferos de la región, participan en la construcción de pozos rústicos de absorción, en la captación de agua a través de invernaderos y en domicilios; en la construcción de retenes comunitarios, y en la separación de la basura.

Además informan sobre el proceso de defensa y cuidado del agua a la población y participan en entrevistas con funcionarios y autoridades para demandar la solución a sus problemas.

Reviven campos y cosechas

Un campesino traslada sus hortalizas para la venta; se comercializan en la Central de Abastos y en Ocotlán de Morelos. FOTO: Mario Jiménez Leyva

El resultado de los trabajos realizados por propia iniciativa, con recursos propios y gestiones por parte de los integrantes de la Coordinadora, redituaron en beneficios a la comunidad porque se ha incrementado la disposición y el nivel agua de los pozos.

Pero sobre todo, los productores retornaron a su campo productivo. Aquí se siembran y cosechan calabacitas, lechuga, rábano, cebolla, perejil cortado, perejil criollo, brócol, tomate, miltomate y chile jalapeño, entre otras hortalizas, así como rosas, que se comercializan en la Central de Abastos y en el municipio de Ocotlán de Morelos.