"Aprovechan" terrenos federales: alquilan riberas del río Atoyac para estacionamiento

EMILIO MORALESEMILIO MORALES

Privilegiado espacio en las riberas del Atoyac para transportistas.

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Camiones de carga estatales y foráneos, los beneficiados con el resguardo.

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Y también una especie de bodega y zona de descanso hay para transportistas.

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Particulares también usan la zona para sus necesidades básicas.

Oaxaca.- Inundada de aguas negras a lo largo de su travesía por Oaxaca de Juárez y su zona conurbada, el río Atoyac es también fuente de riqueza para unos cuantos.

No solamente se trata de la extracción de arena o la ocupación con viviendas improvisadas --como lo hacen desde varios años los afiliados al Frente Popular Revolucionario y ahora llamados del Frente Popular 14 de Junio--, sino ahora de la conversión de zona federal a estacionamiento, en el que se cobra 10 pesos por vehículo.

Se trata de la parte poniente del Mercado de Abasto, donde lo mismo transportistas que mercaderes usufructúan hasta el último pedazo de tierra, aún cuando no sea propiedad privada.

Mientras que una parte de esa área, que vecinos y organizaciones sociales disputaban y que rescató el gobierno municipal para área verde y espacios deportivos, hoy luce en el abandono.

“Tanto que pelearon hasta con palos y piedras por ese pedazo, mejor que nos lo regalen y le damos un buen uso”, masculla un camionero, de un gremio que ya se apoderó de otro pedazo de ribera para hacerlo su refugio.

Belleza perdida

Proveniente de la parte alta de San Francisco Telixtlahuaca, el otrora cristalino afluente cruza municipios de los distritos de Etla, Centro, Zaachila, Zimatlán, Ejutla y se interna en las montañas de la Sierra Sur, para llegar a la Costa y terminar en el mar.

En la zona urbana del valle central, recoge tanto basura como aguas negras de descargas vecinales. En las últimas décadas, sobre todo a partir del sexenio de Diódoro Carrasco, distintas iniciativas han intentado limpiar el río, rescatar algunos espacios para convertirlos en áreas deportivas y recreativas, muchas de las cuales han fracasado.

Lo que ha prosperado es el interés de particulares por apropiarse de espacios considerados como zona federal, a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Presuntamente, los areneros cuentan con permiso para explotar el material en la rivera.

La apropiación

Hasta su propio predio tienen los camioneros materialistas.

Sin embargo, no así como los camioneros, afiliados a una agrupación, quienes inicialmente se habían apoderado de un pedazo de tierra, enfrente del mercado en donde se expende madera.

Camioneros consultados, que se negaron a proporcionar su nombre, refirieron que por órdenes de sus dirigentes comenzaron a utilizar dicho predio como estacionamiento, ante la falta de espacios para guardar sus vehículos, principalmente camiones tipo volteo.

Incluso, con material sencillo les han habilitado áreas para descanso y sanitarios, a fin de que los trabajadores del volante no sufran a la intemperie. “Pues para nosotros está bien, porque no estamos a la espera en la calle, sino resguardados; en cuanto sale una chamba, de inmediato nos avisan por radio y nos movemos”, refiere un chofer.

Negocio particular

Estacionamiento particular... en un espacio federal.

Pero además de ese tramo, la organización hizo suyo otro terreno, a un costado de la zona de bodegas y anexo a un puente peatonal que cruza hacia San Juan Chapultepec y San Martín Mexicápam, para instalar un estacionamiento.

Dos personas en el acceso del predio son los que cuidan el espacio, debidamente identificado con una lona, y que cobran una cuota mínima de 10 pesos, principalmente a los camiones grandes, tipo torton, que transportan frutas y verduras.

“Pedro”, productor proveniente de Puebla, refirió que para ellos es de gran ayuda contar con un espacio que les permita estacionar sus camiones de carga, ante la alta saturación de unidades de motor, principalmente los días martes, viernes y sábado.

Expone que ante el crecimiento poblacional y de comerciantes, en la zona es prácticamente imposible hallar un lugar donde guardar el vehículo, por temor a los delincuentes que operan en la zona y que en su mayoría son mozalbetes viciosos de colonias aledañas.

¿Hasta cuánto?

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, cuando se trata de un río, 10 metros en cada orilla se consideran propiedad federal; si se trata de un arroyo, se contabilizan cinco metros en cada orilla.

El marco legal

El párrafo quinto del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como los artículos 3 fracción 47 y 113 fracción 3 y 4 de la Ley de Aguas Nacionales, establecen que los ríos y arroyos, así como las riberas o zonas federales de éstos, son bienes de propiedad nacional y que por lo tanto son inalienables e imprescriptibles, y ningún particular puede alegar sobre ellas posesión provisional o definitiva.

El uso de estos bienes nacionales sólo está permitido a través de un título de concesión que al efecto expide el Ejecutivo Federal a través de la Comisión Nacional del Agua.

Pleitos por espacio… y lo abandonan

Y tanto que pelearon por un terreno, que ahora luce abandonado.

El 19 de enero de 2015, habitantes de las colonias Arboledas, Artículo 123 y Cocijoeza iniciaron la disputa, a golpes, con palos y piedras, de un predio ubicado en las riberas, casi colindante con el Periférico, y que pretendía ser ocupado por manifestantes de la organización Frente Popular 14 de Junio.

Por al menos una semana se mantuvo la problemática que incluyó la intervención de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez y una posterior visita del entonces presidente municipal, Javier Villacaña.

Al final, una organización y un regidor apoyaron el rescate de esa área. A las semanas siguientes hubo tequio, se cercó el área con mallas y todos quedaron felices y contentos con la nueva área recreativa.

Pero justo dos años después del fuerte conflicto, hoy luce abandonado. La cancha de futbol, aún de tierra, nadie la ocupa; algunos juegos infantiles y para hacer ejercicio, se encuentran sin uso y con signos de deterioro; la malla comenzó a romperse en algunas partes, mientras que las pocas plantas que se habían sembrado, languidecen.

“Lamentablemente, ni la autoridad municipal ni mis propios compañeros se interesan por cuidar el jardín; tanto que peleamos, hasta a piedrazos y ahora ahí está, abandonado”, se lamenta doña Margarita, vecina de la zona.