Lamentos en la Central de Abasto: "¡Todo está más caro!"

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

La fría mañana del martes se recrudece desde un mercado vacío.

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Los estibadores también quieren aumento de salario.

El incremento al costo de los combustibles ya se resiente desde la central de abasto Margarita Maza, de la capital. Rostros desencajados de parte de los comerciantes, son el reflejo de sus bolsillos rotos y de que la venta no va bien.

La mañana de este martes de plaza transcurre más con penas que con glorias. Los pasillos sobre el área donde descargan los vendedores sus tráileres son fríos ante la ausencia de clientes; aquella imagen donde los compradores se atropellan para caminar, quedó en el pasado.

“¡El único que está bien es Peña Nieto, uno está jodido y lo seguirá, y las autoridades hacen como que no pasa nada y los patrones no suben el salario!”, expresa enfurecida una mujer que irrumpe en la plática con un proveedor de frutas y verduras.

Golpeteo en precios

Trasladar los cítricos que vende desde la ciudad de Martínez de la Torre, Veracruz, dejó desquebrajados los bolsillos de don José Guzmán, comerciante oaxaqueño que ya vivió los efectos del alza de los combustibles.

Don José siente que sólo hay pérdidas.

 

Todavía en diciembre, el hombre pudo ir y regresar con seis mil 990 pesos de diésel; para este mes, el gasto se elevó a los ocho mil 495 pesos. Además del costo en las casetas de peaje que representan un aproximado de mil pesos, más los alimentos y gastos adicionales del viaje, que no puede evitar.

“Lógico, lógico, todo tiene que subir si se nos sube el combustible”, justifica el comerciante, quien expresa molestia por las bajas ventas y por tener que lidiar con el reclamo de la gente por el alza a sus productos.

El vendedor expone que el ciento de naranjas que en diciembre vendió entre 60 y 70 pesos, este mes cuesta 90 pesos. La mandarina pasó de cuatro a cinco pesos el kilogramo, a siete pesos.

“A ver qué hacemos, por hoy la venta no sale, mire, está vacío el mercado”, sostiene don José.

Los aumentos

La situación no es distinta para el resto de los vendedores de la zona que traen a la capital productos de diferentes partes del país, principalmente del estado de Puebla.

Josefina Diego López es comerciante originaria de Puebla; desde hace 25 años acude a Oaxaca a los días de plaza.

“Nos vemos muy afectados con esto del gasolinazo, el flete subió mucho y pues debemos subirle un poco a la verdura aunque no queramos”, manifiesta la mujer, mientras acomoda su verdura.

Tras exponer el incremento en los viáticos, la mujer detalla que uno de los productos en los que se vio el incremento es el aguacate, que pasó de 25 y 28 pesos el kilo, a 30 y 35 pesos.

“Varía según el producto, si es de temporada no hay mucha afectación, según... a la cebolla le subí un peso, está en 13 pesos. Antes, la zanahoria estaba en 130 el bulto, ahora en 150 pesos y a la gente pues se le subió de seis pesos a ocho”.

"Gastamos, pero no ganamos"

Alrededor del negocio de don Víctor Pérez, la incertidumbre se pasea. Desde hace varios minutos no se concreta ninguna venta, pero los empleados se deben ocupar en tratar de poner en orden el espacio y estar listos para cuando la gente se deje llegar.

El ambiente de la mañana es frío, como las cuentas del día. “Lo malo es que estamos invirtiendo más y no hay ganancia”, dice el comerciante, quien se dedica a este oficio desde hace casi 40 años.

Mientras una de sus empleadas prepara café desde una cocina improvisada al costado de un camión de carga, el vendedor recalca que este día de plaza es catastrófico, que lo invertido en diésel, gasolina, casetas y comida no se ha recuperado y aún falta el pago para sus ayudantes.

El comerciante poblano no desiste ante el gasolinazo.

 

Don Víctor se acompaña de su esposa, con quien ha logrado superar tiempos difíciles en el negocio. La pareja llegó desde el lunes a la capital para adelantar la venta de frutas y verduras, pero de poco sirvió, pues la mercancía está casi intacta.

“Esta cuesta de enero sí nos está costando”, comenta; después, detalla alguno de sus gastos para llegar hasta la capital, los cuales ascienden a los cuatro mil pesos, pero falta el regreso.

“Si no hay venta, el producto se detiene, y nos tenemos que ajustar, por eso no le podemos subir de más, porque se nos queda”, puntualiza y asegura que mantiene sus precios.

Esperanzado en que en las plazas próximas la situación mejore, el comerciante precisa: “Nuestro fuerte es la perseverancia y en una de esas puede caer la ganancia y nos recuperamos. Ser constante es lo único que nos queda en este negocio; el día que dejemos de venir, perdemos todo”.

Para Anel Sánchez, las cosas tampoco pintan bien. Las piñas que trajo desde Ciudad Isla, Veracruz, no se han terminado desde la plaza del viernes. Ir por una nueva carga para venderla este martes no le resultaría, por eso tuvo que ofrecer su mercancía en remate.

El precio de la piña para el consumidor subió. Ahora, la pieza de la piña se cotiza en 25 y 20 pesos, pero debido a que no se vendió, el precio bajó a 17 y 20 pesos. “La gente en verdad no quiere pagar, por eso le tenemos que bajar para que no se quede la mercancía, pero no estamos ganando realmente lo que debe ser”, dice la vendedora.

Anel agrega que también hay resistencia de parte de otros comerciantes en pagar más por los fletes. Ella también se dedica al traslado de productos. “Por ejemplo, cuando traigo piña me piden viaje; por kilo cobro 80 centavos, la tonelada sale en 800 pesos, ahora con el alza al combustible cobré 900, y no lo pagaron”.

Alza en mercados zonales

A la central de abasto acuden decenas de comerciantes del centro de la ciudad para proveerse de su mercancía; uno de ellos es Josué, vendedor de frutas y verduras en el mercado zonal de la agencia de Santa Rosa Panzacola.

El comerciante dijo que en esta ocasión, el gasto total de sus compras fue de 20 por ciento más; es por eso que el alza de los productos se reflejará en el precio final en el mercado zonal, situación que impactará en el bolsillo del consumidor.

Las compras se limitan; el mandado es reducido.

 

En tanto, otros comerciantes en las bodegas de la central de abasto apuntan que el impacto lo notarán en las próximas semanas, pues hasta ahora han tratado de mantener los mismos costos.

Piden aumento salarial

Los estibadores de la central de abasto también reclaman aumento, pues en medio de un ambiente en donde abundan las quejas por el alza a la gasolina y los productos, lo que menos se escucha y se ve es la necesidad de quienes tienen que llevar el pan a sus casas con mayores esfuerzos.

La mañana es fresca, pero la ardua jornada de los estibadores de productos no da espacio para sentir frío.

Ellos ganan lo mismo pese a todas las alzas, 180 pesos por día. “El patrón siempre nos dice que apenas y alcanza para el negocio, pero nunca reconocen que el pasaje, la luz, el gas, suben y uno tiene que arreglárselas para salir adelante”, argumenta uno de ellos mientras realiza la faena.

Cadena de aumentos

20% más encarecen productos en el mercado

Mil pesos más se gastan en combustible

Algunos productos que encarecieron:

  • aguacate
  • naranja
  • mandarina
  • toronja
  • zanahoria
  • piña