Robo a la virgen de la Soledad: 26 años de impunidad

JAVIER JARQUÍNJAVIER JARQUÍN

Don Fausto Vargas Ramirez, muestra una imagen antigua de la Patrona espiritual de los oaxaqueños, con su corona original hurtada hace 26 años.

JAVIER JARQUÍNJAVIER JARQUÍN

La bella obra del maestro José María Ortiz, hurtada a la Patrona Espiritual de los oaxaqueños hace 26 años.

Oaxaca.- Hoy es una fecha inolvidable y triste para la grey católica oaxaqueña. Un 10 de enero, pero de 1991, hace 26 años, sujetos sin escrúpulos profanaron el nicho de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz, la patrona espiritual de los oaxaqueños.

"El inédito atentado produjo la herida más grande en el corazón de los oaxaqueños, y un cuarto de siglo después, la herida no ha cerrado y, como el primer día, sigue generando dolor, pero lo más  grave es que hoy se cumplen 26 años de impunidad", asegura don Fausto Vargas Ramirez.

Don Fausto es un hombre delgado, de mirada vivaz, un experimentado orfebre de la vieja guardia que el próximo 14 de mayo cumplirá 89 años de edad.

El escaso cabello blanco que corona su cabeza denotan su largo caminar por la vida, pero contrasta con su asombrosa y extraordinaria lucidez.

Admite ser el último sobreviviente de los cuatro oaxaqueños que trabajaron en el diseño y elaboración en 1959 de la corona tipo imperial de la frágil, dolorida y sufriente madre de Jesucristo, El Salvador,

No obstante, rechaza ocupar un lugar en el palco principal de la memoria de los oaxaqueños, católicos por excelencia.

En entrevista con NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, don Fausto Vargas Ramirez, expone con sencillez: "Es a don José María Ortiz a quien deben rendirse los honores por tan extraordinaria obra maestra, lamentablemente hurtada hace 26 años".

El experimentado forjador de metales, un hombre sano, ágil y optimista, asegura que José María Ortiz, fue el artífice de ese gran logro. Manuel Aquino Fabián, mi hermano Jorge y yo, éramos sus ayudantes o sus discípulos, por decirlo en términos más elegantes.

Nacido un 14 de mayo de 1928, don Fausto Vargas Ramirez, quien sólo concluyó el bachillerato, recuerda que la fabricación de la nueva corona se inició el tres de marzo de 1959 y concluyó el último día de ese mismo año.

El orfebre de la vieja guardia, recuerda que transcurrían las primeras semanas de 1958 y en la feligresía oaxaqueña había alegría por el jubileo de los 50 años de coronación de la Virgen de la Soledad.

La primera coronación a la Patrona espiritual de los oaxaqueños se hizo oficial por Decreto de su Santidad Pio X, en enero de 1909. La joya fue traída de Inglaterra, por iniciativa del primer arzobispo de Antequera, Eulogio Guilow.

Medio siglo después, el entonces arzobispo, Fortino Gómez León, giró las instrucciones para que el jubileo tuviera el mayor impacto de solemnidad y alegría y, con el respaldo de los oaxaqueños, encomendó la elaboración de una segunda corona para la Santísima.

Para ello, puso como condición que el oro y demás materiales preciosos, así como el pago de la mano de obra, fuera con aportaciones de los católicos de Oaxaca.

Apoyo de oaxaqueños

Lejos aun de depender de un bastón, don Fausto explica que la respuesta fue sorprendente: los axaqueños se desprendieron de pedacería y joyas completas de oro, perlas, diamantes y otras piedras preciosas.

Con absoluta confianza, todo el material, cerca de cuatro kilogramos, fue concentrado al taller del maestro, el orfebre José María Ortiz. Aquel hombre gozaba de respeto y confianza.

Recuerda que la corona hurtada el 10 de enero de 1991, estaba cincelada a mano, su peso era de tres kilos y medio y tenía una altura de 36 centímetros y 32 de diámetro.

En la hermosa joya, que en aquel tiempo pudo haber causado envidia a varios soberanos del mundo, estaban engarzadas más de 70 esmeraldas de cinco quilates, perlas naturales seleccionadas y más de 200 brillantes de diversos tamaños.

La perla que lucía la Virgen en frente, pesaba siete gramos y fue donada por marinos que la obtuvieron en el fondo del Océano Pacífico, recordó el maestro Fausto Vargas Ramirez, oaxaqueño que comparte su tercera edad con su esposa Evangelina Santiago Cruz, quien naciera el dos de agosto de 1928.

La perla, en forma de pera, fue perforada en su parte superior y con un perno de oro fue engarzada a su rostrillo elaborado con hilos de plata, que era un trabajo muy antiguo, de al menos 200 años.

La fina y delicada corona de la Virgen de la Soledad incluía seis imperiales con adornos intermedios de azucenas y margaritas, y seis escudos esmaltados a todo color.

El rector de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz, Nicolás Ramírez García, explica que la imponente obra arquitectónica en honor a la patrona espiritual de los oaxaqueños está construida en el cerro del Peñasco, sobre rocas muy firmes "como la fe que profesa el pueblo católico oaxaqueño"

Explicó que en el extremo derecho de acceso principal sobresale del piso un pequeño montículo de roca ennegrecido que fue necesario enrejarlo, por el culto falso que recibía de muchos feligreses.

Supuesto "brazo de mar"

Hasta ahora, ignora porqué quienes construyeron la Basílica en honor a la Patrona espiritual de los oaxaqueños deificaron conservar esa roca. Antiguamente, algunos feligreses aseguraban que inclinándose y poniendo el oído sobre la roca, podía percibirse el ruido de lo que llamaban "un brazo de mar".

El rector explicó que la pequeña roca era original amarilla, pero los feligreses le colocaban veladoras y velas encendidas y la cera derramada le produjo una capa oscura. Ademas, muchos católicos lanzaban monedas sobre la misma.

En respuesta a que la roca recibía un culto en el vacío, las autoridades eclesiásticas de hace cuarenta años enrejaron ese lugar.

Piedra "milagrosa", un mito

A diferencia de la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz, la piedra no tiene nada de milagrosa, aclaró Ramirez García, originario de San Jacinto Amilpas, quien fue ordenado sacerdote por el Arzobispo Fortino Gómez León el nueve de septiembre de 1962. El presbítero nació el tres de septiembre de 1939.

El rector de la Basílica de la Virgen de la Soledad, Nicolás Ramírez García, habla del origen de la roca que emerge en uno de los rincones del recinto religioso.

 

HISTORIA

La Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, fue construida entre los años 1682 y 1690, y es un santuario dedicado a la patrona de la ciudad de Oaxaca.

La construcción es de estilo barroco, y es característica su escasa altura, como una estrategia constructiva para prolongar la vida útil del templo, en una región donde los terremotos habían destruido para la fecha de su edificación varios edificios importantes.

La Basílica de la Soledad forma parte del Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, que fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en 1987.

PARA CORONA

10 de enero de 1991, fecha fatídica

3 kilos y medio de peso

36 centímetros de altura

32 de diámetro

70 esmeraldas de cinco quilates

200 brillantes de diversos tamaños