Pobreza mata la magia de Reyes

MARIO JIMÉNEZ LEYVAMARIO JIMÉNEZ LEYVA

Aunque aseguran que los Reyes Magos no existen, plasman su esperanza en hojas de papel.

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Abdiel conserva la ilusión de la llegada de los Reyes Magos.

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Salud y trabajo, los regalos que Marcelino pide a los Reyes Magos.

MARIO JIMÉNEZ LEYVAMARIO JIMÉNEZ LEYVA

En el preescolar, padres y madres de familia cooperaron para la compra de modestos obsequios.

Yaneli sostiene en sus manos una carta con todos los datos, santo y seña de la ubicación de su hogar. Tiene la esperanza de que por vez primera, los Reyes Magos puedan llevarle los juguetes que por años ha pedido sin respuesta.

-Aquí nunca llegan- asegura con una amplia sonrisa y deja a un lado la garigoleada carta para vestirse el desgastado uniforme escolar.

-¿Y qué sientes ante eso?

-Nada, porque ya sé que no existen. Ni ellos ni Santa Claus- afirma con seguridad y la sonrisa tímida que la caracteriza.

-¿Y si no existen, por qué les dejas cartita?

Sus ojos destellan espontaneidad, y lanza de inmediato.

-Pues... por si acaso.

Sin esperanza

Yaneli vive en la colonia Lomas de Santa Cruz ubicada en la parte alta de Santa Cruz Amilpas. Es la mayor de cinco hijos de Irma, una joven de 27 años de edad, quien hace dos semanas dejó su trabajo en el que percibía un sueldo de 100 pesos al día. El padre de Yaneli se dedica a la albañilería y percibe un salario apenas suficiente para enfrentar todos los gastos que representa vivir en un asentamiento marginado.

Desde hace dos años, la familia llegó a vivir a la punta del cerro que bautizaron como privada de Álvaro Obregón. Con excepción de la energía eléctrica, la casa carece de los servicios básicos, como agua y drenaje.

Además del gasto diario para alimentos, el dinero debe ser lo suficientemente amplio para desembolsar 300 pesos mensuales por la compra de agua.

La precariedad establecida como incómoda inquilina, fue aniquilando la esperanza en el hogar.

En Oaxaca, el mayor porcentaje de población infantil vive en pobreza.

 

-Ellos dicen que llegan los Reyes, pero siempre les digo que no existen. A pesar de todo, ellos sí creen y me dicen: mañana vas a ver que sí existen cuando abramos nuestros regalos. No hay Reyes mi'ja, le digo. Pero ellos insisten en que les van a venir a dejar los regalos- reitera resignada y con diversión Irma, quien a esa hora está en las prisas para llevar a tres de sus hijas a la escuela primaria.

-Cuando usted era niña, tuvo la ilusión de los Reyes.

-No, nunca; en la casa nunca llegaron y por eso les digo que aquí no llegan, porque a mí nunca me llegó.

Pobreza extrema

Las condiciones de precariedad ubican a las y el hijo de Irma dentro del 53.9 por ciento de la población de 0 a 17 años en México (21.4 millones) que carece de las condiciones básicas para el ejercicio de uno o más de sus derechos sociales (educación, acceso a la salud, acceso a la seguridad social, a una vivienda de calidad y con servicios básicos y a la alimentación). Además de que el ingreso de su hogar es insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su informe Pobreza y Derechos Sociales de Niñas, Niños y Adolescentes, indica que el 11.5 por ciento de la población infantil y adolescente en el país (4.6 millones) se encontraba en pobreza extrema en 2014, al tener carencias en el ejercicio de tres o más de sus derechos sociales.

El mismo informe indica que las entidades que concentran la mayor proporción de población infantil y adolescente en pobreza son: Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla, con incidencias superiores a 70 por ciento.

Johnny vive en la colonia Lomas de Santa Cruz Amilpas, en una colonia marginada.

 

En el patio de la casa, desde donde se mira toda la ciudad bajo el cielo diáfano, juega con un volteo de plástico Johnny, el más pequeño. El juguete lo recibió en el preescolar con motivo del día de Reyes.

Su imaginación dibuja carreteras, ríos y minas de cantera, borrando por un momento la pobreza en la que habita desde que nació hace tres años. Para él sí hubo regalo, debido a la organización de los padres y madres de familia, quienes a lo largo del año realizan pequeñas aportaciones con las que lograron comprar los modestos obsequios.

La importancia de mantener la ilusión

Griselda Bautista, profesora del preescolar Benito Juárez de Santa Cruz Amilpas, explica que para las y los niños, la fecha es esperada con gusto, pero también con resignación, porque no reciben lo que ellos reflejan en sus cartas. Los regalos van de acuerdo con la posibilidad económica en casa.

La escuela -explica- ha buscado fomentar valores para convertir los deseos de Reyes en acciones de buena voluntad que puedan dar los niños hacia otras personas.

La docente considera necesario fomentar la fantasía y la imaginación, aunque sin exageraciones, como ingredientes importantes para el desarrollo emocional de los niños. Lo anterior -explica- representa un bálsamo, un alivio a tanta realidad que ellos viven y que muchas veces no la entienden. Los niños necesitan tener un espacio en donde la fantasía se mezcle con la realidad.

La ilusión viaja en los pequeños regalos de los Reyes Magos.

 

“La infancia es inocencia y es lamentable ver que ésta se ve rota. Lo único que diferencia a los niños de los adultos es la inocencia. Si ésta se pierde, también se pierde el espíritu angelical de los niños.”

Salud y trabajo, petición a los Reyes

Con su trabajo como albañil, don Marcelino tiene que hacer milagros para llevar a flote los gastos de una familia con cinco hijos; por ello, la salud y el trabajo son los principales deseos solicitados a los magos de oriente.

“Salud es lo principal, si no, ¿cómo le hacemos?”, expresa sin dejar de lado que en esta fecha hay que mantener encendida la flama de la ilusión en los niños.

“Aquí sí les compramos algo en Reyes, por ejemplo unos zapatos, una playera o algo que les sea de utilidad. Es como le digo, para gastar está muy duro pero se hace el sacrificio, se aprieta aquí, se mueve allá y con eso, aunque poco pero sale”, expresa.

Pobreza infantil en México

56.3% de menores de 14 años de edad viven en pobreza multidimensional

19.7% vulnerables por carencias sociales con un ingreso superior a la línea de pobreza

83.5% no tiene acceso a la seguridad social

38.7% no puede acceder a la alimentación

38.5% no cuenta con servicios de salud

27.4% tiene carencia en la calidad y en los espacios de la vivienda

26.5% no tienen acceso a los servicios básicos en la vivienda

10.6% tienen rezago educativo