En Teotitlán del Valle, tejen sueños con hilos de mariposa

MARIO JIMÉNEZ LEYVAMARIO JIMÉNEZ LEYVA

Familia Contreras, dedicada al trabajo con téxtiles y tinturas naturales.

MARIO JIMÉNEZ LEYVAMARIO JIMÉNEZ LEYVA

Capullos de gusano de seda.

TEOTITLÁN DEL VALLE, Oaxaca.- Con movimientos perfectamente coordinados, doña Aurora Contreras Lázaro hilvana las madejas de hilo de seda con las que después habrá de dar forma a elegantes prendas elaboradas de forma artesanal.

Esta actividad, heredada por sus antepasados, se encuentra en peligro de extinción. Los costos en el cuidado de las especies y de los árboles de mora, de los que provienen los gusanos, son altos, labor que no es muy bien pagada en el mercado del consumidor. En Teotitlán es la única familia que se dedica a la crianza del gusano.

En su taller, localizado en este municipio perteneciente a los Valles Centrales, donde por tradición se trabaja el telar de lana y algodón, la familia Contreras, a través del grupo Arte Seda, se dedica al rescate y preservación del cultivo y trabajo de la seda.

Rodeada de recuerdos de su madre y de sus hijos, da cuenta de la forma de trabajar con la seda de gusano. Tres tipos de ruecas son testigos mudos de las adecuaciones que con el tiempo se han tenido que realizar para facilitar el trabajo. Una rueca de madera, otra con pedal de bicicleta y una más con un motor adaptado, son el sinónimo de trabajo diario y dedicación.


 

Metamorfosis

Para que una prenda de seda pueda ser exhibida para su venta, se sigue un proceso de más de dos meses de trabajo, desde la crianza del gusano en las hojas del árbol de mora, hasta que culmina su proceso de metamorfosis y se convierta en una pequeña mariposa de color blanco.

La primera fase la sericultura inicia con la copulación de las mariposas, que darán paso a las larvas de gusano; preferentemente, este proceso se realiza durante la primavera. Las hembras ponen entre 300 a 400 huevos de una vez y mueren inmediatamente después de la puesta. Cada huevo tiene el tamaño de una cabeza de alfiler.

Las larvas se incuban en lapso aproximado de 10 días y tienen cerca de 0.6 centímetros de largo. Una vez incubadas, son puestas bajo una gran capa de papel y alimentadas con grandes cantidades de hojas de mora picadas. La larva puede comer hasta 50 mil veces su peso inicial en material vegetal.

Después de seis semanas, cuando la larva ha alcanzado su máximo tamaño, deja de comer, cambia de color y se adhiere a una estructura, rama, árbol o arbusto. Está lista para convertirse en una crisálida.

Dentro de los siguientes cuatro días, el gusano teje un fibroso capullo alrededor de su cuerpo, que está formado de una continúa fibra de seda que tiene más de 100 metros de largo y se genera a partir de las glándulas especializadas que el gusano tiene en su cabeza.

A partir del décimo día del capullaje se desmonta el entramado de hojas y se separa cada capullo, quitándole la borra y las impurezas. Como la crisálida sigue viva se "ahoga" con vapor o aire caliente (tradicionalmente una sábana al sol), y si es necesario se procede al secado y a la selección de los capullos para su venta o hilado.

 

Tinturas naturales

Además del trabajo artesanal que se realiza para obtener la seda. Esta familia se dedica a teñir su fibra natural con grana cochinilla, añil, granada y musgo.
 

Difícil mercado

Aunque en su taller adecuaron una pequeña tienda para exhibir sus prendas a los turistas, han tenido que buscar otras opciones de venta, una de ellas, quizá la más importante era el mercado orgánico del Pochote que se instalaba en el atrio del templo de Santo Tomás Xochimilco, sitio en el que debido a un conflicto entre los organizadores y los integrantes del Comité de Vida Vecina (Comvive), se cambió de sede.

El grupo de artesanos también tuvo que adecuarse a los nuevos tiempos que se están viviendo y por la necesidad de llegar a un mercado más amplio, ya realizaron su alta al Servicio de Administración Tributaria (SAT), para poder expedir facturas a los clientes que así lo requieran, sin embargo, les genera un gasto extra en el pago por el ejercicio de la contabilidad.

De 15 a 20 kilos

de hilo de seda, trabajan diariamente.

7 días

proceso de elaboración de un reboso.

Este proceso resulta caro para los artesanos. Tan sólo un kilogramo de grana cochinilla alcanza los mil 500 pesos, mientras que una cantidad similar de añil se adquiere en unos dos mil pesos.