La curación por el sonido

La musicoterapia es el uso de la música con fines terapéuticos. Su finalidad es ayudar al ser humano a reestablecer dentro de sí mismo la armonía y la salud, tanto a nivel emocional y mental, como a nivel físico.

Ya desde la antigüedad se conocía el poder del sonido y sus efectos sobre las emociones y el cuerpo. Filósofos como Platón consideraban la música como materia de primer orden en la educación, a causa de que el ritmo y los sonidos son especialmente apropiados para adentrarse en el alma y conmoverla. De aquí yacía la importancia de que los sonidos fueran armónicos y saludables, ya que así también inspiraría en quien lo escuchase cualidades buenas, virtuosas y el gusto por todo lo bello.

La influencia de los sonidos

Los sonidos, como cualquier otro estímulo, producen un efecto en el cerebro, activando o desactivando ciertas zonas, y ejerciendo en nuestra conducta determinadas emociones y sensaciones. Se ha podido observar que la música estimula la zona cerebral que registra el placer y numerosos investigadores han medido los efectos fisiológicos de la música y han comprobado que reduce la presión sanguínea y el nivel de hormonas relacionadas con el estrés.

También observaron que los sonidos producen cambios en nuestra respiración y en el ritmo cardíaco. Es por lo tanto imprescindible saber escoger la música que inspire en nosotros los mejores sentimientos, que nos haga imaginar las mejores situaciones, y que en ella podamos reconocer todo aquello que es bueno y es justo, ya que como decía Platón, la música tiene el don de conmover nuestra alma, y según lo que escuchemos la conmoverá para bien o para mal.

Levantarse con música, cantar en la ducha, limpiar con canciones alegres y armoniosas, son buenas prácticas que nos ayudan a regular nuestro estado de ánimo para mantenerlo alegre y activo. Como dice el médico y terapeuta Juan José Lopera: “Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Utilizamos trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto”.

Las melodías de la naturaleza

Otro medio que está a nuestra disposición son las fabulosas melodías de la naturaleza. El canto de los pájaros, el sonido del agua de una cascada, el susurro del viento, el murmullo de la lluvia. ¿Quién no disfruta ante estas maravillas que nos regala la naturaleza? No importa cuántas sean nuestras preocupaciones. Cuando estamos ante un hermoso paisaje y nos dejamos fundir en la hermosa melodía de la naturaleza, todo parece estar bien, como si reconociéramos en sus sonidos las leyes que rigen la vida, y supiéramos que ninguna situación, por mala que sea, puede escapar de la perfecta creación de la que formamos parte y que en ese momento estamos percibiendo.

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