San Martín Tilcajete ha cambiado los alebrijes por barricadas y gel sanitizante

Al pie de la carretera sólo hay desolación y vacío; los pocos negocios en los que se vendía comida, nieves o algunas artesanías están cerrados desde que se anunció la llegada del COVID-19 a la zona del distrito de Ocotlán.

Los Alebrijes de madera y la ropa típica cedieron el paso a las barricadas en los principales accesos al municipio, resguardadas por hombres y mujeres dotados de botellas de gel antibacterial y con su cubrebocas en el rostro, además de conos color naranja para controlar el paso de vehículos. 

“No, no podemos, está todo cerrado”, afirma el señor que dejó su taller al recibir la designación del pueblo para ser uno de los vigilantes del filtro sanitario instalado a unos cuantos pasos del letrero verde que anuncia la llegada a San Martín Tilcajete.

“Ya casi 2 meses… bueno, desde mediados de marzo comenzó a bajar la venta y dejaron de venir los turistas; no hay venta, está todo cerrado”, comenta otro hombre que le acompaña en el filtro y que, dice, el hecho de quedarse sin visitantes los orilló a cerrar sus talleres y locales.

“Ahorita está todo cerrado, desde que comenzó todo esto pues ya no venía la gente, no había ventas y de plano tuvimos que cerrar; ahorita peor, con esto del virus aquí estamos, nos designó el pueblo para cuidar aquí el retén”, añadió. 

En el mismo sentido, una mujer -que es la que dota de gel antibacterial a todos los que llegan al municipio- aseguró que las medidas que toman son estrictas para evitar que el virus ‘se meta’ al pueblo y agrave la situación, ya de por sí dura por la falta de actividades productivas y comerciales.

“No podemos dejarlos pasar; en primera, está todo cerrado, ¿a qué van?, no hay a qué tomarle foto. Además tenemos la indicación de no dejar pasar a gente externa, sólo a la de aquí y con su debida sanitización y una vez que se vea que trae tapabocas y que le hayamos dado gel”, afirmó.

Cabe señalar que en la zona del distrito de Ocotlán se tiene conocimiento de varios casos positivos de coronavirus, por lo que el temor entre los poblados vecinos es grande al saberse cercanos a un foco de contagio.

Es así que durante un recorrido por la zona, el equipo de Noticias Voz e Imagen pudo comprobar que en San Martín Tilcajete, San Jacinto Chilateca, Santo Tomás Jalieza, San Juan Chilateca, San Antonino Castillo Velasco y por supuesto Ocotlán de Morelos, hay filtros sanitarios instalados por todos lados. 

Resalta el hecho de que sólo en Ocotlán los filtros son operados, en su mayoría, por la autoridad, pues de 7, 1 fue instalado y es operado por pobladores. En las otras poblaciones, son ciudadanos quienes coordinan los filtros.

La economía, el comercio y el turismo, golpeados por el efecto COVID-19, no tienen un plazo de recuperación inmediato, por lo que los artesanos, ahora convertidos en vigilantes, viven entre la incertidumbre.

“Nada, no ha venido nadie (de las autoridades)”, dice uno de los hombres al ser cuestionado sobre si alguna autoridad se ha acercado con ellos para ofrecerles algún apoyo o programa de beneficio social.

Finalmente, ni hablar del ‘apoyo’ que representaría para los artesanos el convenio del gobierno del estado con Amazon para comercializar artesanías oaxaqueñas en internet a cualquier parte del mundo.

“¿Cómo va con la incorporación al programa para vender sus piezas en Amazon?”, se le pregunta a los dos hombres y a la mujer.

“¿En dónde?”, responde uno de ellos con asombro; de inmediato, suelta un “ni sabemos qué es eso”.