Hollywood vs. Videojuegos, ¿quién reina en el ocio mundial?

Con la llegada de las nuevas tecnologías hace algunas décadas, se produjo una revolución en el ocio interactivo que llega hasta nuestros días. Las costumbres de millones de personas para disfrutar de sus ratos de asueto han cambiado diametralmente, debido a la gran oferta existente al alcance de su mano, compuesta por productos de una calidad indudable.

El mundo del cine, era el máximo exponente hace algunos años para que gran parte de la población mundial pudiera disfrutar varias horas de un producto audiovisual que les hiciera entrar en otra dimensión y meterse en la piel del protagonista del largometraje. En ese tiempo, había un pequeño trozo del pastel del ocio global, que estaba cumplimentado por videojuegos arcade, que significaban una auténtica oda de diversión para nuevas generaciones.

 

La brecha de cifras de negocio y de fieles seguidores entre el séptimo arte y el ámbito gaming se ha recortado ostensiblemente, hasta llegar a la situación que nos encontramos en nuestros días. Ahora, existe una línea muy fina entre ambas parcelas por liderar el ocio planetario, aunque bien es cierto que todos los indicadores apuntan a que esa balanza se va decantando del lado de los videojuegos.

 

Un reciente estudio del casino online Betway incide en esta pugna, poniendo sobre la mesa datos y curiosidades que no dejarán indiferente a ningún seguidor ni del cine ni de los productos gaming. Este último campo ha sufrido una revolución en el último tiempo fuera de toda duda, lo que ha hecho crecer sus cifras de negocio y sus adeptos exponencialmente, reflejando este hecho en un decrecimiento en el uso del resto de oferta de ocio.

Los videojuegos se han convertido, en muchos casos, en obras maestras, que cuentan historias narrativas con mucha profundidad, derrochando sentimientos y emoción a lo largo de toda la aventura. Este es uno de los pilares básicos que ha hecho a estas historias virtuales transformarse en auténticos fenómenos de masas. Pero esto no quedará ahí. La implantación de nuevas herramientas como la realidad virtual hace que el futuro se siga viendo con optimismo dentro de este sector, no atisbando un techo ni a nivel económico ni social en el medio plazo.