Mujeres en prisión pagan doble condena

Daniela Grajales Daniela Grajales

Gina creó un proyecto de “taller textil ÁMATE”, donde al final se inscribieron 20 mujeres de 114 mujeres que están en prisión.

Daniela Grajales Daniela Grajales

Gina creó un proyecto de “taller textil ÁMATE”, donde al final se inscribieron 20 mujeres de 114 mujeres que están en prisión.

La privación de libertad es solo una de las primeras condenas de las mujeres presas en las cárceles, pues la sociedad las castiga con desprecio y abandono estando dentro de la prisión.

Ellas son las que tienen que seguir cuidando a sus familias, pero nadie se preocupa por ellas y pocas son las que reciben visitas en prisión, lo que hace "mucho más difícil" la pena, cuenta Gina Vega emprendedora del proyecto Ámate y quién estuvo en prisión por algo que no cometió.

Narra que la mañana del 29 de junio de 2019, salió de su casa con sus hijos, cuando cuatro autos blancos con vidrios polarizados descendieron hombres armados y sin identificarse la subieron a uno de los autos y se la llevaron, confundida preguntó que pasaba sin embargo Gina fue trasladada a la Fiscalía de Tuxtla Gutiérrez, donde le informaron de una orden de aprehensión en su contra, que hasta ese momento desconocía e inmediatamente fue llevada al CERSS 14, conocido como El Amate.

De acuerdo con la Comisión Nacional de seguridad durante octubre del 2018 en Chiapas 128 el equivalente al 3.45% del total de personas en reclusión eran mujeres, un dato tan bajo que "genera una invisibilidad de la mujer dentro de la cárcel".

Las brechas de género existentes en la sociedad se reproducen en prisión, y las mujeres son doblemente castigadas por ello.

"No es lo mismo ser hombre delincuente que mujer delincuente. Hay un estigma mucho mayor hacia las mujeres porque ha roto con muchos papeles que la sociedad le asigna, uno va de visita a la cárcel de hombres y ve una larga cola de mujeres, que son madres, hermanas, primas, novias, esposas, etc., que les llevan alimentos, artículos para la higiene, esto no ocurre en la cárcel de mujeres, donde las visitas son realmente pocas", resaltó.

La "doble condena" también se refleja en el bajo número de visitas que reciben, Gina durante la estancia en prisión pasó por muchos procesos, uno de ellos fue que cayó en depresión, los que conocemos a Gina sabemos que es una persona que le gusta estar en actividad por lo que dentro del Amate creó un proyecto de “taller textil ÁMATE”, donde al final se inscribieron 20 mujeres de 114 mujeres que están en prisión.

“Yo que siempre he sido una mujer muy activa me estaba desesperando muchísimo, así que junto con mi hermana presentamos el proyecto de “ÁMATE”, se trata de trabajar con las mujeres y hacer bolsas que representen nuestra vida en este lugar, dándole un sentido positivo.

Actualmente el proyecto se paró por la contingencia, pero ahora recauda despensas para apoyarlas.