Empleos temporales, esperanza económica de oaxaqueños en crisis

Por tres años, Edgar Coronado Cruz trabajó como mesero y tuvo un sueldo fijo, servicio médico y prestaciones; hoy no tiene nada ya que la contingencia sanitaria lo dejó sin trabajo; no obstante, durante 10 días será jardinero.

Al igual que él, otros capitalinos afectados por la pandemia COVID-19, están realizando labores comunitarias a cambio de un apoyo económico, “con el que vamos a comprar comida y pagar los servicios que es lo que se sigue ocupando; es un respiro para nuestras familias”.

El pasado 30 de marzo fue el último día de trabajo de Edgar, a quien su jefe le dio una despensa hecha de los insumos del restaurante donde laboraba, además de una liquidación, “me dijeron apóyate de esto hasta que encuentres algo, o si se vuelve a reactivar, te llamamos; estoy agradecido con ellos”.

A partir de ese día, el mesero comenzó a buscar trabajo sin tener éxito, hasta que el pasado 2 de mayo vio la convocatoria del programa Labor Comunitaria lanzada por el municipio capitalino y no dudó en postularse.

“Leí bien la convocatoria y vi que debía llamar para solicitar una cita porque decía que si no era así, no podríamos postular, debo confesar que tardé media hora en que me contestaran, pero sí insistí mucho”, mencionó.

Edgar relató que en la llamada le enlistaron los requisitos y le dieron una cita para el día siguiente, pero le enfatizaron que si no cumplía con algún requisito o llegaba tarde, no lo tomarían en cuenta.

“Llegué a tiempo y también ellos fueron puntuales, entregué mis papeles y me dieron un cuestionario para rellenarlo. Cuando llegué vi una larga fila, pero sólo atendían a quienes tuvieran cita; pensé que no me quedaría”, señaló.

Recordó que al llegar a su casa, tras haber ido a su cita le dijo a su esposa que quizá no se quedaría ya que la lista de candidatos era muy larga, por lo que se le hizo largo llegar al 14 de mayo, fecha en la que publicaron la lista de los 580 beneficiarios.

“Estuve con la incertidumbre de si me iba a quedar o no, pero cuando publicaron la lista vi que mi folio sí estaba y me llamaron para decirme cuándo tenía que presentarme para una capacitación de una hora y donde nos dieron el uniforme, gafete, cubreboca y gel antibacterial”, abundó.

"Todos le entramos parejo"

Como lo señalaba la convocatoria, los seleccionados están apoyando en el mantenimiento de jardineras y calles, que aunque Edgar admitió que es un poco pesado, “no son muchas horas y nos hemos acoplado bien los 12 del equipo”.

Junto con sus compañeros, el mesero está trabajando en el mantenimiento del camellón de la carretera internacional 190 en los límites con el municipio de Santa Lucía, donde trabaja de 3 a 6 de la tarde.

“Hemos avanzado rápido en estos 3 días, es pesado por el sol, pero no es mucho trabajo; tanto mujeres como hombres le estamos entrando parejo”, subrayó.

El beneficiario compartió que el apoyo económico que recibirá del programa lo invertirá en comida, el pago de luz y gas “porque se sigue utilizando y también compraremos una despensa porque se ve que esto se ve que seguirá”.