Refresqueras, cerveceras y comida chatarra sólo traen enfermedades, afirma edil de Totontepec

Los anaqueles de Sabritas quedaron vacíos, lo mismo los refrigeradores de refresqueras, pues hace más de una semana que los camiones repartidores, por acuerdo de cabildo, no tienen acceso al municipio de Totontepec Villa de Morelos.

“Las empresas no aportan nada a la comunidad más que enfermedad y basura”, expresa Toribio Bravo Reyes, presidente municipal de Totontepec, como una de las razones que los llevó a cerrarles el acceso.

Esta determinación, entre otras asumidas como parte de las medidas sanitarias por COVID-19, lleva tres sentidos, por un lado, evitar el acceso a la localidad de personas ajenas a ésta, por otro eliminar malos hábitos alimenticios a fin de que la población tenga buena salud para enfrentar alguna enfermedad, y tres, fortalecer la economía interna pues el haber suprimido los refrescos y botanas embolsadas, ha llevado a sus habitantes a consumir frutas y verduras que se producen en el lugar y los municipios vecinos. En el camino, otro beneficio más se sumó: la reducción de basura.

“Los sabriteros y refresqueros no aportan nada positivo a la localidad, ni siquiera un bote para tirar la basura que generan, en cambio quienes vienen a vender sus frutas y verduras al mercado sí lo hacen, dan su aportación y además se refuerza el consumo local”, indicó.

Así, mientras que la pandemia avanza en la capital del estado con 51 casos nuevos tan sólo de martes a miércoles, Totontepec, ayuntamiento establecido en la Sierra Norte sin ningún caso de coronavirus, no sólo ha extremado precauciones para evitar un posible brote, sino que sienta las condiciones para una nueva normalidad, que requiere de cambios en sus hábitos alimenticios para evitar obesidad, diabetes, hipertensión y todas aquellas enfermedades que ponen a las personas en vulnerabilidad ante COVID-19.

“A mucha gente le gusta comer estos productos, pero lo han tomado con buena actitud sabiendo que es para el cuidado de todos”, indicó.

Hasta antes de esta restricción, los camiones repartidores llegaban cada 15 días a surtir las tiendas, lo mismo las repartidoras cerveceras, con las consecuentes afectaciones. De acuerdo con el edil, la basura ha disminuido 30% hasta este momento.

La idea -agregó- es que la medida se mantenga de manera permanente aún cuando se levante el cerco sanitario. El reto -dijo- es que al ser un municipio de usos y costumbres cuya autoridad permanece durante un año en el cargo, las próximas autoridades mantengan esta medida.